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Ejecutivo, pero de empresa

| 26 febrero 2007 | Sin categoría | 23 vistas | comentarios

Víctor Manuel Sánchez Bandala.

“El león no es como lo pintan”.

Pese a representar la continuidad del sexenio anterior, el gobierno federal, encabezado por Felipe Calderón, aún no le encuentra “la hebra” al complejo tejido político y social al país.

Pese al “bombardeo” publicitario, que resalta los discursos pero no las acciones de la Presidencia de la república, la percepción de muchas personas es que todo se trata de un “espejismo triunfalista”.

Lejos de ganarse la confianza que perdió cuando aceptó un triunfo electoral claramente cuestionado, Calderón Hinojosa muestra mucha precaución en su actuar, y evita, en lo posible, el contacto directo con la gente.

El y su familia están muy lejanos de la sociedad, “atrapados” por el desprecio de millones de ciudadanos. A Calderón no sólo se le percibe como al beneficiario de un fraude electoral, sino también como a un simple “gerente” de intereses ajenos a la comunidad mexicana que fueron los que lo impusieron en el cargo. A Calderón se le ve como a un “ejecutivo” de alguna empresa, no como a un presidente.

Por eso, a través de una intensa campaña mediática se hace creer, o se intenta hacer creer, que se toman decisiones importantes, que se logran acuerdos, y que se avanza en la conformación de un sólido proyecto de nación.

La “campañita” de guerra contra la delincuencia y el narcotráfico, apoyada con un amplio e inusual despliegue policiaco y militar, muestra a un gobierno brillantemente retórico, pero torpe, poco inteligente y sin sentido común, pues con anticipación les ha avisado a los delincuentes y a los narcotraficantes que van por ellos.

Además de estar secuestrado y maniatado por intereses netamente mercantilistas, ahora el “presidente ejecutivo” es víctima de las sandeces de Vicente Fox, de su maldad, de su mugre, y de su agandalle político, pues si desde el 3 de julio de 2006 la percepción de miles de mexicanos es la de que hubo un fraude electoral, ahora con el reconocimiento de Fox sobre que sí metió su “mano negra” en el proceso electoral para favorecer a Felipe Calderón, hoy ya no cabe la menor duda de que, efectivamente, el “presidente legal” es realmente “ilegal”.

“Pobre Felipe”, dice mucha gente. “No sabe en la que se metió por aceptar un cargo de manera ilegítima, y por no tener el respaldo de la sociedad”. Inclusive hay panistas que, en corto, reconocen su escasa credibilidad. Por eso Felipe vive “encarcelado”, detrás de un imponente y vergonzoso muro de custodios y de guardias que velan por su seguridad personal, cual vil tirano medieval.

Hoy por hoy Calderón es el “ejecutivo” con menor contacto social, pues toda su propaganda, sus discursos y sus presentaciones se han hecho frente a empresarios, comerciantes, directivos, diplomáticos y miembros del clero, nunca ante la gente sencilla.

“Pobre Felipe”, comenta mucha gente. “Le quedó grande el saco”.

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