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Estúpidos hombres blancos

| 16 abril 2007 | Observatorio Civil de Medios | 24 vistas | comentarios

Ramón Martínez de Velasco.

“Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo ni en su país, es una contradicción andante. Y el que comprendiendo no actúa, no tendrá un lugar en la historia viva de su tierra”: Rodolfo Walsh.

Ciudad de México.- Cuando éramos alumnos de periodismo en la UNAM, nuestro maestro Fernando Benítez nos platicaba que, para él, la parte más triste de “El Quijote de la Mancha” es aquella en la que Alonso Quijano dice: “Ya no estoy loco, ya estoy cuerdo”.
Y son precisamente esas palabras las que yo y otros estudiantes evitamos repetir con nuestra voz porque, en efecto, es muy triste no mantenerse en esta locura, retornar a la cordura, y terminar entrando al aro.

Estaba loco…

Así escribía Federico Campbell: “Siempre me he sentido una especie de voyeur del Poder. Es algo que me gusta odiar. El Poder es tan contemplable como la estupidez. Uno se le puede quedar mirando ininterrumpidamente.

“Hay cosas que son fascinantes, por ejemplo, a veces la mala fe o el cinismo son dignos de ser contemplados, o la idiotez. Como cuando uno se le queda viendo a alguien que aparece en la televisión diciendo mentiras o tonterías. A veces es hasta placentero contemplar la idiotez. Así, contemplar el Poder ha sido para mí fascinante, algo muy morboso e insano.

“Me parece algo que está muy relacionado con la muerte más que con la vida, porque siempre, a fin de cuentas, el Poder mata. El gobernante es alguien que desde antes de asumir el Poder ya decidió que puede matar si es necesario, sin sentimientos de culpa. De todas estas cosas la literatura se puede ocupar. Pero sólo esa literatura a la que nunca le va a importar el Poder”.

…ahora estoy cuerdo

Tras los ataques que recibió por parte del equipo de Felipe Calderón y del dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, por haberse atrevido a promover el voto en favor de AMLO, la periodista Elena Poniatowska recibió un homenaje el 29 de abril de 2006 en el Parque México de la colonia Condesa.

La iniciativa corrió a cargo del escritor y periodista Federico Campbell, así como de su mujer, Carmen Gaytán.

Ambos presumieron que el objetivo del homenaje a la Poniatowska era el de responder a las descalificaciones fascistas de El Yunque, y aprovechar el acto para dar a conocer y distribuir el video de Luis Mandoki “¿Quién es el señor López?”.

Pues bien, en marzo de 2007 la mujer de Campbell, Carmen Gaytán, fue designada directora del Museo Mural Diego Rivera, ubicado en Balderas y Colón, a un costado de la Plaza de la Solidaridad y de la Alameda Central de la ciudad de México.

Fue nombrada por Teresa Franco y González Salas, a quien “el pelele” Calderón dio el cargo de directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

En 1992 ambas trabajaron juntas en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en donde también hicieron y deshicieron. Una, movida por su altanería. La otra, movida por su ignorancia.

Con su nuevo nombramiento, Campbell y Gaytán olvidaron a Poniatowska.

Se volvieron cuerdos.

Con dinero baila el perro.

Comienza el saqueo.

Sobre Teresa Franco penden acusaciones que tienen que ver con su actuación como directora general del INAH. Esas acusaciones tienen que ver, específicamente, con la zona arqueológica de Teotihuacan, aunque también cometió tropelías en Palenque, Chiapas, de una de las cuales es cómplice la periodista Adriana Malvado, que en 1994 trabajaba en La Jornada, y que luego se fue a refugiar, al igual que muchos reporteros y reporteras, al Consejo Nacional para la Costura en las Tardes (el Conaculta), en donde los y las cooptó la hoy también acusada de malversación de fondos, Sari Bermúdez, amiga personal de Marta Sahagún.
Su primer acto como directora general del INBA consiste en extraer y trasladar dos pinturas de la colección permanente del Museo de Arte Carrillo Gil hacia Los Pinos. Se trata de “Retrato de un poeta”, de Diego Rivera, y de “Cabeza de caballo”, de Sequeiros.

Fueron dos obras, pero en realidad “el pelele” Calderón quería 10, que pretendía extraer sin documento ni autorización.

Pero resultó que el de las “manos limpias” fue descubierto por La Jornada, y él y Teresa Franco tuvieron que recular.

Otro ladrón, Carlos Salinas de Gortari, se había llevado a Los Pinos 32 obras de los artistas más reconocidos de nuestro país, que extrajo de distintos museos. Con Ernesto Zedillo la cifra llegó a 119.

Por su parte, el ranchero ignorante y cacique de pueblo, Vicente Fox, hizo lo contrario: sacó el retrato de Benito Juárez de Los Pinos, pues así se lo ordenó su consejera esotérica (léase “La familia presidencial”, de Anabel Hernández y Arelí Quintero, de Editorial Grijalbo).

Otra vertiente del saqueo a las arcas nacionales es la de la entrega de becas a “intelectuales”, “escritores” y “periodistas” que gustan de vivir, y de vivir bien, a expensas del presupuesto. Ejemplos hay muchos. Entre ellos, el propio Federico Campbell. Esas becas las ofrece y las entrega el Consejo Nacional para la Costura en las Tardes (el Conaculta).

También reparte puestos en las oficinas de Comunicación Social del INBA y del INAH, en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) y en Canal 22.

Con esos “cañonazos”, todos los locos se vuelven cuerdos.

No hay pierde.

Escríbame. Siempre contesto.
ramavel@hotmail.com

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