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¿Debe la UAQ rendir cuentas públicas?

| 23 julio 2007 | Sin categoría | 81 vistas | comentarios

Héctor Parra Rodríguez

La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), por ley, sí esta obligada a rendir cuentas a la Entidad Superior de Fiscalización del Estado. De lo contrario, incurre en irresponsabilidad.

No se confunda la rendición de cuentas con la autonomía y la libertad de cátedra.

Estimado y asiduo lector de este medio informativo y en particular, de esta columna de análisis: a partir de que nuevamente la UAQ cayó en mora por la falta del pago de cuotas al IMSS, se han desatado una serie de opiniones de su Rector, de autoridades estatales y de personas que, sin saber del tema, y mucho menos de la legislación en la materia, simplemente desorientan a los lectores con sus opiniones equivocadas y de mala fe.
El problema económico que hace pocos años había sido resuelto por la falta de liquidez, cuando la LII Legislatura de Querétaro aprobó una partida extraordinaria, por una sola vez, de millones de pesos, nuevamente se vuelve a repetir. Apenas han pasado seis años y, nuevamente, la Universidad no tiene dinero para pagar las cuotas de sus trabajadores y enterarlas al IMSS, por lo cual todo parece indicar que existe un megafraude al interior del Alma Mater.

Resulta que en los sobres de pago de los empleados sí aparece la deducción del IMSS, pero las retenciones no ingresan a este Instituto. ¿Quién se queda con el dinero?

Todo hace suponer que se trata de una doble mentira: primero, el trabajador cree que está cotizando al IMSS, y segundo, la UAQ hace creer al trabajador que sí entera las deducciones al Instituto, pero ambas situaciones reales no son ciertas y, al final, hoy en día se adeudan más de 300 millones de pesos al Seguro Social por falta de pagos.

Además de lo grave de este asunto, si los trabajadores no cotizan simplemente no tienen los derechos derivados de las aportaciones; entre otras, la pensión.

Así las cosas, el IMSS, de manera por demás ilegal, violando el artículo 4 de la Ley Orgánica de la UAQ, embargó bienes que son inembargables.

Se trata, pues, de arreglar una ilegalidad con otra ilegalidad. El asunto ha trascendido y ahora se dice que las cuentas no son claras al interior de la Universidad, que hay malos manejos, por lo que hay que auditarla, y que se debe reformar su Ley Orgánica para que sea fiscalizada, entre otras sugerencias de los “expertos”.

Sin embargo, hurgando un poco en la legislación local, encontramos que la UAQ, por ser un organismo público descentralizado del Estado (art. 1 de su Ley Orgánica), conforme al artículo 47 fracción I de la Constitución local debe ser fiscalizada por la Entidad Superior de Fiscalización del Estado. Asimismo, y de acuerdo con el artículo 2 de la Ley de Fiscalización, por ser la Universidad un organismo público descentralizado cae en la simple obligación, por Ministerio de Ley, de rendir dos cuentas públicas al año, dentro de los 45 días contados después de los meses de junio y diciembre.

Por lo tanto, la buena voluntad del Rector al aceptar que se audite a la UAQ no es un obsequio sino una obligación que deviene de la Ley, y si no se cumple simple y sencillamente se esta incurriendo en responsabilidad.

Así que resulta verdaderamente conveniente que se meta orden y se meta mano en la administración de las finanzas de nuestra Alma Mater, para saber bien a bien, ahora que se aboga tanto por la transparencia, en dónde está la falla en el manejo de los recursos públicos que recibe la Universidad pública.

En caso de resultar algún o algunos responsables por malos manejos, simplemente que se les sancione y, sobre todo, que se conozca perfecta y pulcramente por qué se volvió a acumular semejante deuda, cuando que ésta ya había sido saldada.

Indudablemente que existen anomalías. Cuáles, no se sabe a ciencia cierta. Pero existen.
De no ser así sencillamente no habría deuda. Pudiera tratarse de una mala o pésima programación del presupuesto de ingresos y egresos, que es competencia del Consejo General. Pero el problema debe resolverse antes de que haga crisis y cause, ahora sí, dificultades académicas y no sólo económicas.

En conclusión, debe reconocerse que hay corresponsabilidad en el mal manejo de las finanzas públicas de la UAQ, que es de los queretanos, tanto al interior de la misma como por parte del órgano fiscalizador que no ha cumplido con su responsabilidad de auditar y detectar en dónde se encuentran las fallas, corregirlas y, en su caso, promover las sanciones que correspondan a quienes han hecho un mal manejo de los recursos públicos.

Así de sencillo.

En realidad la Universidad no tendrá problemas en sí, ya que sus bienes son inembargables. Pero, ¿los trabajadores sufrirán las consecuencias de los malos manejos de las autoridades universitarias? Las responsabilidades derivadas de la ley ahí están. Sólo hay que hacerlas cumplir y exigir que se respete la norma.

El dinero para pagar la deuda seguramente saldrá de alguna parte. Pero lo trascendente es poner punto final al jolgorio de las finanzas universitarias, para que nuestra UAQ cubra puntualmente sus obligaciones.

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