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Anda entre muertos y le teme a los vivos

| 29 octubre 2007 | Con luz | 476 vistas | 1 comentario

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  • Don Nicolás Basaldua Ugalde cumplió 25 años de ser el velador
    en el panteón municipal El Cimatario en Querétaro.
  • El hombre narra que en ese lugar no lo han asustado los muertos,
    pero sí le pusieron una golpiza 7 que estaban bien vivos.

Wuitberto Lara García

Pueden ser las 12 de la noche o cualquier hora de la madrugada y don Nicolás Basaldúa Ugalde recorre, tranquilo, entre cientos de tumbas, los pasillos del panteón municipal de Querétaro, donde trabaja desde hace 25 años como velador.

Guiado apenas por la luz de una lámpara que carga con él cuando camina en el panteón, este hombre asegura que no le teme a los muertos, aunque admitió que en un inicio, los nervios lo traicionaban y hasta con el viento se espantaba.

“Cuando comenzaba (a cuidar el panteón por las noches) sí me daba miedo porque cuando hacía aire volaban los papeles y siempre te ponías de nervios” Entonces temeroso se preguntaba ¿qué pasó?, ¿qué se oye por ahí?.

Sin embargo, asegura que en realidad durante los 25 años que tiene de trabajar entre los muertos de ese panteón, a él nunca lo han asustado. Además, sostiene que los temores de andar en un panteón en la noche son solo “ideas de la gente”.

“Gracias a Dios nunca me han espantado a pesar de que voy solo con mi lámpara por las noches a hacer rondines. Sólo hay veces que uno se imagina cosas pero no es cierto, a mí no me han espantado hasta ahorita”.
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Nuestro entrevistado (a la derecha) comentó que no sólo hace rondines para vigilar la presencia de intrusos, sino que también se da tiempo para regar las plantas que hay en el lugar, barrer y verificar que los estanques tengan agua suficiente.

Para él, trabajar entre muertos es algo tan común, que si tuviera autorización, con gusto invitaría a la gente para que se fueran a quedar una noche al panteón y se dieran cuenta que ese lugar no es como lo “pintan” y mucho menos que espanten o haya fantasmas.

Miedo a los vivos

Escuchar “ruidos extraños” y ver una que otra “sombra” entre las tumbas del panteón El Cimatario, se ha hecho algo “rutinario” para Nicolás Basaldúa Ugalde, un hombre que sostiene que en realidad él teme a los vivos.

Y no es para menos, este hombre, relató que en una ocasión en el panteón, le pusieron una golpiza que lo dejó inconsciente en el suelo por varios minutos, y no precisamente los “fantasmas” o algo parecido, sino un grupo de 7 drogadictos.

Nuestro entrevistado recordó que aquella noche se dirigió a este grupo de personas que se habían introducido a las instalaciones del panteón sin permiso y les pidió de favor que abandonaran ese lugar, pero la respuesta que obtuvo fue tajante “tú no nos vas a echar (de aquí)”.

Basaldúa Ugalde detalló que aquella ocasión los intrusos eran un grupo de jóvenes que no escucharon sus razones “primero te vamos a dar tu ‘calentada’ y luego nos salimos” le dijeron. Acto seguido, cumplieron su amenaza “me dieron mi ‘calentada’, me dejaron tirado y me quebraron dos costillas” recordó.

Por ello, el velador asegura que el problema no está con los muertos que “descansan” en ese lugar, sino de quien se cuida es de los vivos que entran a hacer desmanes y “se le ponen al ‘brinco’”.

“Los únicos que se han metido (y con los que ha tenido problemas), son los “mal vivientes” que se meten en la noche. Luego vienen drogados o alcoholizados y pues hay que sacarlos (por las buenas), así de por favor” señaló.

De “limpia huesos”

Cuenta nuestro entrevistado que antes de obtener el cargo de velador, comenzó como sepulturero en el panteón.

Decidió comenzar con esta tarea porque “era lo único que había” y su necesidad de trabajar era mucha. Como sepulturero estuvo alrededor de un año, debido a que el trabajito no le era nada agradable, debido a que tenía que realizar la exhumación a “mano limpia”, sin guantes ni tapabocas.

“Esa fue una experiencia mala porque, como le digo, el trabajo era sucio, porque teníamos que sacar cráneos, restos y pues salen mojados y todo eso es pura cochinada”.

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Don Nicolas ya está acostumbrado
a caminar por la noche entre las tumbas

Actualmente destacó que a los sepultureros les requieren guantes, tapabocas, jabón, entre otros utensilios para cumplir con su trabajo “antes no se usaba (nada de eso). Lo que pedían (los responsables del panteón) eran puros trapos para limpiar los huesos”. Pese a todo, don Nicolás se acostumbró a limpiar los huesos en esas condiciones. Sin embargo, lo que le resultó más complicado manejar, fue el dolor ajeno de las personas que se desmayaban y lloraban a sus muertos, debido a que también se deprimía.

“Ahora ya no se siente nada como anteriormente sentíamos, (entonces) hasta uno también se ponía a llorar. En realidad ya no se siente nada. Se debe tener valor y hasta sangre fría para trabajar en esto”.

Por ello, cuando falleció el velador del panteón ninguno de sus compañeros quería ocupar dicho puesto, por el miedo a ser espantado, él decidió aceptar vigilar el panteón durante las noches. Así lo hizo y lo sigue haciendo desde 1982.

Después de 25 años de trabajar en el panteón municipal, sostiene que para él es un trabajo como cualquier otro, en el cual no hay paga sino cumple con las tareas que le encomiendan. Además le ha tomado cariño a su labor:“yo estoy muy a gusto (trabajando en el panteón. No cambiaría de trabajo, aquí me seguiré quedando, además ya me impuse a convivir con las tumbas” afirmó.

Días de trabajo

Para Nicolás y el personal que trabaja en el Panteón Municipal, la fecha de día de muertos implica mayor trabajo en sus actividades, debido a que tienen que verificar que todo marche bien en ese lugar durante la fiesta de todos santos.

El velador aclaró que actualmente es menos gente la que asiste al panteón a visitar a sus difuntos el 1 y 2 de noviembre, e incluso, señaló que hay muchas tumbas que están abandonadas.

“El movimiento comienza el día primero de noviembre y termina el día dos. Para esos días ya está todo adornado. Aunque hay muchas personas que ya no vienen y las tumbas están abandonadas”.

Para colmo, aseguró que muchos de los visitantes no saben la ubicación de la tumba de sus familiares, por lo que consideró una mejor opción cremar a los difuntos en lugar de abandonarlos en el panteón.

“En realidad sale mejor cremarlos ya porque hay muchos que vienen, los dejan y se olvidan de ellos. Hay veces que tan sólo el día de muertos vienen las personas a ver a sus difuntos y ya no saben ni donde quedó (la tumba de su ser querido)”.

No obstante señaló que algunos días hay hasta 5 entierros, en otros son 2 o 3 y rara vez no hay ninguno: “Este panteón les gusta por lo céntrico y hay muchos que están a perpetuidad. Como hay poco cupo pedimos a las personas que vayan exhumándolos. Aproximadamente hay 65 mil difuntos, quizás más. Ya hay poco espacio” concluyó.

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1 comentario

  1. jejejejejejeje… hoy 09-feb-09. me quede encerrada con un amigo en este panteon, ya eran las 9:30 y estaba solo, y no, no paso nada, tal y como lo dice el señor, y pues buscamos a este señor ara que nos abriera la puerta, y despues de un rato de buscarlo lo encontramos y nos la abrio amablemente… jajajaja, pero si, hay muchas tumbas habandonadas, hasta da mas lastima de los difuntos, que miedo..

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