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Lucha de poder no de ideología

| 29 octubre 2007 | Notas | 315 vistas | comentarios
  • De no aprender a ser oposición y a conciliar, el PRI (Partido Revolucionario Institucional) está condenado al fracaso electoral.
  • Las luchas internas recientes que se han visto en Querétaro, son muestra del jaloneo por el interés personal de poseer el poco poder que les queda.

Libertad de Palabra

En las últimas semanas en Querétaro, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ocupó diferentes espacios en los medios de comunicación, derivado de los conflictos internos que se han ventilado públicamente.

48-jesus-rodriguez.jpgPor una parte es posible identificar a un grupo que representa el senador José Calzada Rovirosa y por otra, a un grupo que encabeza el actual presidente del PRI, Jesús Rodríguez Hernández (a la derecha).

Ambos han movido sus piezas y han chocado en distintos momentos desde hace meses en la lucha por el poder, lo que ha derivado en constantes descalificaciones públicas por parte de ambos grupos.

De acuerdo a la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), María de los Ángeles Guzmán Molina, este partido antepone la lucha por el poder, a su ideología.

La académica explicó que una muestra de lo anterior, es la pérdida de identidad que se agudiza con los conflictos internos que enfrenta el PRI, y que abarcan no sólo los órganos directivos en los municipios –como Querétaro y El Marqués- sino también a sectores como la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).

Se acostumbraron al poder

Al realizar un análisis de la situación que atraviesa este instituto político, María de los Ángeles Guzmán Molina atribuyó los problemas del PRI a su pérdida de institucionalidad, la cual se encontraba basada en el ejercicio y la administración del poder.

Sumado a esta situación, puntualizó que este partido no ha logrado ser una oposición real a partir de la pérdida del gobierno en el año de 1997.

“El Partido Revolucionario Institucional no ha encontrado todavía el mecanismo de manejarse como partido de oposición, en donde uno de sus principales objetivos debe de ser la recuperación del poder, y la lucha de la competitividad electoral. Yo creo que esto se debe a que, justamente tiene que reorganizar sus fuentes de cohesión interna como organización electoral, a partir de una situación diferente y no lo ha podido hacer”, comentó la académica.

En este sentido, María de los Ángeles dijo que si bien los intereses personales de algunos priístas afectan el desarrollo y posicionamiento del PRI, en mayor medida perjudica la separación de su plataforma política.

“Mientras el PRI no recupere sus principios fundamentales –que son difíciles- porque verdaderamente se han venido haciendo a lo largo de la historia en el partido en el poder. Entonces es muy difícil decir cuál es la ideología del PRI, cuáles son sus principios fundamentales, porque realmente siempre se han venido construyendo y se ha venido moviendo a partir de los diferentes gobernantes que han estado en turno” puntualizó.

Pelean por migajas

Después de su primera derrota en la gobernatura de Querétaro en 1997, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la entidad, ha perdido un mayor número de espacios y con ello los priístas se pelean por lo poco que les queda.

Al abordar este apartado, la directora de la FCPS de la UAQ advirtió que -de acuerdo a los principios del politólogo Angelo Panebianco- el PRI se encuentra en la disyuntiva de que sus representantes vean sus intereses personales o los intereses de su partido.

Sin embargo, detalló que al anteponer los intereses personales en el PRI surgen los conflictos internos, que actualmente tienen, los cuales a su vez “desencantan” a la militancia e impactan de manera negativa en los comicios.

La directora de la FCPS agregó que esta situación, se agudiza ante la imposibilidad de “institucionalizarse” o redefinirse desde el papel de oposición, por lo que hoy el PRI no tiene los mecanismos internos para presentarse como un partido competitivo en las elecciones, previéndose entonces otro fracaso electoral para el año 2009.

La catedrática de la UAQ consideró como fundamental que el Revolucionario Institucional regrese a sus orígenes, es decir, que construya de nueva cuenta canales de comunicación con los sectores populares y rurales de la entidad, antes considerados como bastiones de este partido, mismos que en 2006 optaron por otra opción electoral.

“Ahora que han perdido el poder, han también perdido los canales de comunicación y de participación con los sectores que eran sus principales apoyos, como se está viendo en el caso de los municipios más rurales, están perdiendo la fuerza de los campesinos, están perdiendo la fuerza de los productores rurales, y están perdiendo la fuerza de los trabajadores, incluso del sector secundario y esto precisamente puede debilitar aún más la presencia del PRI en el estado”, advirtió Guzmán Molina.

Los desencuentros

Desde la campaña del 2006, a mediados de ese año, un grupo de priístas encabezados por el entonces dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y actual senador, José Calzada Rovirosa, solicitaron la renuncia de su presidente, Jesús Rodríguez Hernández.

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José Calzada (al centro) exige la destitución
de Jesús Rodríguez en el 2006

Las inconformidades de estos grupos han sido minimizadas por parte del representante del comité estatal, quien se aferra a la idea de que su partido no está dividido, sino que nada más son “puntos de vista diferentes”.

Algunas inconformidades de priístas se han tornado más radicales, resultando en conflictos de doble dirigencia como en El Marqués y la CNOP, o en procesos de impugnaciones largos como se vivió en el estado de Querétaro.

El 14 de julio, por ejemplo, hubo dos elecciones para elegir al dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), el resultado fue un dirigente, Iban Pérez, reconocido por Jesús Rodríguez Hernández, presidente del comité y otro, Alejandro de los Cobos de León, que respalda el senador José Calzada Rovirosa. Esta misma situación se vivió en la elección de presidente del comité municipal de Querétaro, donde cada uno de estos personajes tenía un candidato preferido, mismo al que apoyo y respaldo para que obtuviera el triunfo.

Al final, fue necesaria la intervención del comité ejecutivo nacional, para darle en este caso el triunfo al priísta Raúl Ríos Ugalde (apoyado por el senador) sobre Carlos Rentaría (que impulsaba el comité estatal).

En la elección del municipio de El Marqués el 23 de septiembre, también hubo dos procesos de elección “paralelos” que dieron como resultado a dos priístas “ganadores” de grupos diferentes.

En este caso el comité estatal reconoce a Juan Aristeo Ramírez Velásquez como el presidente, en tanto que la comisión de procesos internos del municipio, nombró a Luis Elías Camacho como el ganador. Para resolver este asunto los priístas también ya acudieron a la Comisión Nacional de Justicia Partidaria.

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