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Columna Vertebral 50

| 26 noviembre 2007 | Columna Vertebral | 36 vistas | 1 comentario

Arturo Elías Romano Díaz

Papa caliente

Había adelantado que en este número abundaría sobre los abusos y excesos de los hermanos González Valle. Sin embargo, el siguiente asunto amerita posponer nuestra charla, al respecto, para otro día.

Cuando el señor José Luis Hernández decidió exigir el esclarecimiento del homicidio de su hijo, Marco Antonio Hernández Galván, muerto a manos del conductor de una camioneta BMW X-5 negra, sabía perfectamente lo que quería y en que se metía.

Por eso no le importó perder su empleo, marchar, acudir a los medios de comunicación y exigir de frente, con el apoyo del testigo principal del crimen, el joven Miguel Gerardo Rivera Alcantar, justicia para su vástago.

Entonces, ¿Por qué habría de pedir de pronto a los medios de comunicación que le permitieran a él y a su familia “vivir su pena en paz”? ¿Por qué decidió guardar silencio durante los últimos 2 años? ¿Qué pasó para qué dejara el asunto de lado?

Él tenía el respaldo de unos abogados que “muy interesados” decidieron defenderlo.

También del periódico a.m., publicación que buscaba penetrar en el mercado queretano y que asumió manejar el caso. (Aunque fue nada más unos cuantos meses).

Sin embargo, es obvio que el “asuntito” empezó a convertirse en una “papa caliente”, que nadie quería tener en sus manos. Porque puso en aprietos no únicamente al gobierno del estado (Que tiene la obligación de procurar justicia) y a un adinerado empresario (Señalado públicamente como responsable), sino también a aquellos que apoyaron al señor José Luis.

Por ejemplo, al periódico a.m., le costó que el gobierno del estado y el gobierno municipal le retiraran la publicidad, oficial, como “castigo” por salirse del guacal (Aunque ahora que olvidó el asunto, ya recuperó la propaganda).

Los abogados, que llevaron el caso a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), denunciaron que se les obstaculizó y presionó en su trabajo. (A ellos se les ve ahora felices cuando aparecen en notas de sociales de algunos diarios locales).

Por todo esto, era necesario “parar” al señor José Luis Hernández. Ha “nadie” le convenía que continuara denunciando impunidad en el homicidio de su hijo. Al cabo, a quién le importa la justicia ¿no? Lector, lectora.

Y la treta les funcionó un tiempo a todos. El supuesto desistimiento público del señor José Luis Hernández, “calmó las aguas” para el gobierno y seguramente para el asesino.

También regresó la tranquilidad a los abogados y fue una “justificación” para que el medio de comunicación dejara de publicar al respecto. Estos últimos se “bañaron” de prestigio (Hasta hoy).

Para el señor José Luís Hernández y para su familia, la situación no cambió en nada. Para ellos pura tristeza, dolor, soledad y la impotencia de terminar solos. Nada más que esta vez, también con la “presión” de quedarse “calladitos”.

Hasta el momento no sabemos con claridad, quién o quiénes lo presionaron, ni como lograron silenciarlo tanto tiempo.

Lo que es un hecho, es que la reciente denuncia pública que hizo a este medio, exhibe aún más, los intereses “ocultos” que hay para proteger al asesino de su hijo, de quien nada más se sabe, con certeza, que viajaba en una camioneta BMW negra.

“Me presionaron, por eso es que me he hecho un lado, pero en su momento yo les comentaré qué ocurrió” puntualizó.

Y es que ya van 3 años y sigue sin castigarse al culpable del homicidio. Por el contrario, desde un inicio el gobierno estatal se preocupó más por tratar de “limpiar” el nombre de un pudiente empresario “refresquero”, llamado Federico Ruíz Lomeli, acusado por el testigo principal del crimen de ser el responsable de la muerte de su amigo, en lugar de decirnos quien es el culpable.

Como periodista no soy quien para señalar a Federico Ruíz Lomelí como quien disparó en contra de Marco Antonio. En primera, porque no me consta que él haya usado el arma 9 milímetros que le quito la vida al joven, y en segunda, porque Libertad de Palabra no es una agencia del Ministerio Público.

Pero de lo que no hay duda, es que no podemos dejar de consignar tal grado de impunidad y preguntar si esa es la razón por la cual el miedoso Procurador, Juan Martín Granados Torres, no esclarece el caso de una vez por todas.

Al parecer, el gobernador Francisco Garrido Patrón, su jefe y de quien recibe las órdenes directas, decidió cargar con la imagen de “cómplice” y de “el gobernador del juego sucio” en este terrible caso de injusticia e impunidad.

Al menos así lo muestra el resultado de las investigaciones, aunque el secretario de gobierno estatal, Alfredo Botello Montes, se esfuerce por justificar la ineficacia del gobierno, al afirmar que al cabo han resuelto otros homicidios.

¿Dónde está el asesino? ¿Quién presionó al señor José Luis? ¿Cómo hicieron para orillarlo contra su voluntad a dejar de exigir justicia? ¿Se volverá a tocar el asunto en los medios de comunicación, ahora que el señor José Luis insiste en solicitar el castigo del culpable?

Él lo único que pide es que se castigue al culpable de su hijo.

¡Justicia!

libertadenpalabra@gmail.com

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1 comentario

  1. El Abogado Luis Bertelli ha renunciado a la presidencia de Fundación JUREI (Justicia Responsable e Independiente). ¿Conoce a quién pueda sustituirlo?
    http://www.justicia-pueblo.org

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