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Municipio Olvidado

| 29 septiembre 2008 | El Marqués | 356 vistas | 3 comentarios

Jorge Coronel Vázquez

El autor de estas líneas ha vivido toda su vida en La Cañada, El Marqués. Producto de sus recorridos por ese municipio, es la siguiente reflexión:

La tragedia en El Marqués

¿Dónde quedó la flora que caracterizaba a La Cañada? Quedó fulminada por la “modernidad”, el “progreso”, el descuido y la falta de políticas adecuadas para conservar su riqueza natural.

La Presa del Diablo y sus orillas cubiertas de árboles frutales, donde varias veces el legendario Emiliano Zapata y su comitiva descansaron rindiéndose ante la majestuosidad de ese paraíso terrenal, hoy están cubiertas por basura, basura y más basura.

Los dos cerros que acompañan a los habitantes de la cabecera municipal, poco a poco sucumben ante los fraccionadores. Una tragedia: esos dos cerros, y parece que nadie quiere entenderlo, sirven para captar el agua de lluvia. Sirven para recargar los mantos acuíferos.

Los huertos, antaño tradición familiar, también comienzan a extinguirse: pocas son las familias que todavía conservan y cuidan sus árboles, sus plantas. Otra tragedia. Y El Marqués, antaño generador de agua a raudales, hoy padece la escasez de la misma: el agua ya no es para todos.

priístas pasaron. Gobiernos panistas están. Y ambos han sido incapaces de impedir que la tragedia ecológica, la tragedia que pone en riesgo la vida humana continúe en El Marqués.

Monumento del siglo XVIII en El Marqués.

Monumento del siglo XVIII en El Marqués.

El municipio de los “indios, rancheros y nacos”

El racismo no está contemplado en nuestra Constitución porque “no existe”. ¿No existe? El racismo a la mexicana se expresa de varias formas, de varias maneras: una de ellas es el lenguaje. Por ejemplo, en el municipio de Querétaro es habitual que las personas que viven en éste se refieran a las personas de otros municipios (sobre todo donde no hay “gente bonita”, donde no hay centros comerciales, ni cines, ni grandes hoteles…) como “indios, rancheros y nacos”.

Uno de esos municipios despreciados por los racistas a la queretana es, por supuesto, El Marqués. Y ese discurso racista, claro, hace mella en el individuo: muchas personas se avergüenzan de sus raíces, de sus tradiciones, de su acento, de su color de piel.

Y este hecho lleva a lo que varios académicos han denominado como la “aculturación”, es decir, el proceso mediante el cual el individuo, y por ende, poco a poco, la comunidad, pierden su identidad, su cultura, a cambio de sólo consumir, consumir y consumir. Y avergonzarse del lugar donde nacieron.

La aculturación ya llegó a El Marqués, hace tiempo que echó raíces: se pierden tradiciones, fiestas, cuentos orales, ritos, música…

Es de tal gravedad la situación que no existe una memoria gráfica, auditiva, escrita o visual, que rescate el legado cultural de El Marqués. ¿Política cultural en ese municipio? Sueño iluso. Por si fuera poco, cuando se entra a La Cañada, proveniente de Querétaro capital, no hay sólo señalamiento que indique la llegada al lugar donde nació Querétaro. Increíble, pero cierto.

¿Una bienvenida? ¡Mucho menos! El barrio de San Antonio (mejor conocido como el barrio de La Presa), donde inicia la cabecera municipal, luce en estado deprimente: la calle principal dañada, pésima iluminación, monumentos históricos abandonados y más. En otros barrios la situación es semejante. Si esto ocurre en la cabecera municipal, ¿qué pasará en las comunidades?

No hace falta mucha sapiencia para deducirlo: poblados sin agua potable, sin luz, sin drenaje, sin médicos, sin centros de salud, sin nada. Son los nadie de El Marqués. ¿El transporte a las comunidades? Deficiente y, sobre todo, peligroso. Unidades viejas, destartaladas, caras. Autobuses de transporte colectivo que de milagro corren por la carretera. Un accidente grave, serio, monstruoso, parecería ser la única “solución” para revisar y retirar concesiones, además de retirar esos transportes a los que, por su lamentable estado, llamaremos “los enviados de la muerte”.

El futuro

Son tiempos electorales. Los partidos políticos afinan estrategias. ¿Y El Marqués? En el completo olvido. Los políticos prometerán y prometerán. “Se drogarán con sus palabras”, diría el hoy afamado escritor mexicano, Guillermo Fadanelli. Y, tal vez, no pasará mucho. El Marqués, duele decirlo, seguirá en el abandono, pudriéndose, hediendo.

El Marqués: el municipio olvidado. ¿Qué hacer? Sólo la movilización y participación directa de la ciudadanía de este municipio, la misma que ha dejado que los políticos corruptos hagan de El Marqués un gran negocio… para ellos, podrá detener las tragedias que acontecen, día a día, en el lugar donde nació Querétaro.

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3 comentarios

  1. Soy oriundo del estado de Queretaro, y recien llegado al municipio del Marques, creo que como comentan es responsabilidad de nosotros, los de la comunidad, el no dejar pasar o mejor dicho, no dejar en el olvido nuestra rica historia, hay que trabajar con los mas jovenes para contrarestar lo que pudiera llegar a ser una comunidad sin identidad.

  2. Hola, se me hacen muy interesantes tus notas, soy originaria del municipio y actualmente curso la licenciatura en educación. Muchisimas felicidades, espero que escribas más sobre los problemas que nos aquejan, yo como joven y futura profesora quisiera realizar cosas positivas por mi pueblo…….
    Gracias

  3. es loable tu preocupación por el municipio, Jorge Coronel, pero también es indispensable ser objetivo, veraz y oportuno en el rescate de la tan sonada “cultura” ya que es muy fácil caer en la efimera soñadora, y romantica culturización y que solamente nos evoca sueños de un pasado borrascoso, el cual ni siquiera vestigios arqueologicos ni antropogénicos existen.
    con frecuencia e escuchado algunos cronistas del Municipio, y para mi es decepcionante escuchar sus relatos e historias pletoricas de fantasía y de quimeras, de algo que no corresponde a nuestra raíz chichimeca y otomi.
    ¿que tiene de cultural ese ruido ensordecedor de los violines y tambos cubiertos de cuero en las danzas de la cañada?.

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