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Se acusan de misóginos en el IEQ

| 1 septiembre 2008 | Querétaro | 407 vistas | comentarios
  • En sesión, los consejeros electorales, la gente “honorable” del órgano electoral, se acusaron de mentirosos y misóginos.
  • El consejero, Eduardo Miranda Correa, le “puso el cascabel al gato” y desató la ira de algunos de sus compañeros.

Eric Pacheco Beltrán.

La separación de uno de los empleados del Instituto Electoral de Querétaro (IEQ), al que se le pagó el 100 por ciento de su liquidación, desató los gritos y “sombrerazos” entre los Consejeros Electorales, quienes se acusaron de mentirosos y hasta de misóginos.

Consejo General del Instituto Electoral de Querétaro.

Consejo General del Instituto Electoral de Querétaro.

Se trata de Antonio Rivera Casas, Arturo Vallejo Casanova, Eduardo Miranda Correa, Juan Carlos Dorantes Trejo, Efraín Mendoza Zaragoza, Cecilia Pérez Cepeda y Sonia Cárdenas Manríquez.

En asuntos generales, el consejero, Eduardo Miranda Correa, cuestionó que se liquidara a un trabajador al 100 por ciento (con 709 mil pesos) cuando supuestamente se acordó su salida, lo que en su punto de vista, obligaría a pagarle un menor porcentaje.

“El finiquito representa una cantidad considerable del presupuesto, pues significa el 1.75 por ciento del presupuesto anual del IEQ y el 6.7 de lo asignado a los partidos políticos en su totalidad, como financiamiento público, (…) y que además el presupuesto está asignado a partidas específicas para que el Instituto cumpla con sus fines”, les recordó.

Los autores del espectáculo

Cecilia Pérez Cepeda.

Cecilia Pérez Cepeda.

Antonio Rivera Casas.

Antonio Rivera Casas.

Efraín Mendoza Zaragoza.

Efraín Mendoza Zaragoza.

Carlos Dorantes Trejo.

Carlos Dorantes Trejo.

Arturo Vallejo Casanova.

Arturo Vallejo Casanova.

Sonia Cárdenas Manríquez.

Sonia Cárdenas Manríquez.

Eduardo Miranda Correa.

Eduardo Miranda Correa.

El presidente de la Comisión de Control Interno, Adolfo Arturo Vallejo Casanova, se lavó las manos sobre el asunto y aumentó así las sospechas. “No tengo conocimiento, no tengo conocimiento de este finiquito, prestación o la pérdida del juicio”.

Quien sí le respondió a Eduardo Miranda Correa, fue el consejero Antonio Rivera Casas, pero más allá de una explicación, lo llamó misógino por no haberse preocupado de despidos de mujeres que se hicieron en condiciones similares tiempo atrás.

“Usted nomás toma partida cuando un hombre está en entre dicho y cuando hay varias mujeres, no lo hace, que lamentable para esta institución”, afirmó.

Así Rivera Casas siguió tejiendo deducciones sobre el actuar de su compañero Miranda, tomando como base si sus interlocutores eran hombres o mujeres.

Pero no solo fue él, la propia presidenta del Instituto Electoral de Querétaro (IEQ), Cecilia Pérez Cepeda, trató de sacarle la vuelta al asunto que planteaba Miranda, insistiendo en que era un misógino y sugiriendo que en realidad por eso la cuestionaba.

“Hay una misóginia muy lastimosa por parte del consejero”, afirmó, tras llegar al grado de recordar que en un inicio, el consejero Miranda había propuesto alguna ocasión: ¡pónganle presidente!, cuando en realidad ella era presidenta.

A la embestida contra Miranda Correa se sumó el consejero Efraín Mendoza Zaragoza, quien lamentó que se tratara de sorprender al tratar de aparentar que había algo oculto, por lo que solicitó “serenarse”, dar el asunto por concluido y pasar a asuntos realmente importantes.

Sin embargo, incluso la propia Consejera Sonia Cárdenas Manriquez, que es de las que menos habla, sugirió que lo más conveniente era aclarar que el pago de la liquidación había salido de una ampliación presupuestal.

Sin embargo, las acusaciones de sus compañeros obligaron al Consejero Miranda a aclarar que para él lo más bello del mundo son las mujeres, por defecto o virtud, pero insistió que el asunto de fondo es el uso de los recursos públicos.

“Lo que está en el trasfondo de la liquidación (…), es el presupuesto del Instituto Electoral de Querétaro y si esto no es relevante, yo diría, entonces qué es relevante”.

Pero ya no hubo quien le contestara a Miranda, los argumentos fueron siendo menos y más las descalificaciones, al grado que el propio consejero Zaragoza explicó que ya no podía haber argumentos cuando se había echado mano de falsedades y concluyó que la discusión que tenían era penosa.

La presidenta del IEQ también lamentó tener que discutir “cosas domésticas” como definió la liquidación de un trabajador y así fue levantada la sesión.

Entrevistada por los medios sobre el espectáculo que habían dado, Cecilia Pérez Cepeda exhortó a los consejeros a que eviten tratar de “descarrilar” a ese órgano electoral.

La salida de Eduardo Frías

El empleado liquidado con 709 mil pesos es Eduardo Frías Alegría, quien había estado al frente durante una década en el área de Comunicación Social y la Unidad de Acceso a la Información.

Días antes de la sesión del pasado 29 de agosto, algunos medios consignaron que Frías sería despedido y que obedecía a un capricho de la presidenta del IEQ, Cecilia Pérez Cepeda.

Sin embargo, ahora se conoce también otra versión, referente a que en realidad, Eduardo Frías preparó su salida y orilló al IEQ para que lo liquidaran al 100 por ciento.

Según fuentes del Instituto consultadas por Libertad de Palabra, el distanciamiento entre Eduardo Frías y Cecilia Pérez era evidente, por lo que Frías decidió “jugársela”.

Así, le informó a Pérez Cepeda que ya estaba cansado y que renunciaría, lo que habría generado que Cecilia Pérez consultara con el personal el monto de su liquidación, en total unos 120 mil pesos.

Pero Eduardo Frías en realidad nada más había manifestado que quería renunciar, pero no lo hizo, por el contrario filtró a los medios de comunicación y a los consejeros, que Cecilia Pérez lo estaba presionando para correrlo y que le ofrecía 120 mil pesos.

Sin embargo, tan mal estaba la relación con Eduardo Frías y era tal el enojo de la presidenta del IEQ, que tras ser atacada en los medios, paradójicamente por un asunto relacionado a su propio jefe de prensa, decidió poner punto final al asunto.

Así solicitó una ampliación presupuestal y le pagó una liquidación al 100 por ciento a Eduardo Frías, cantidad que le correspondían solamente si lo despedían, lo que en la práctica así ocurrió, aunque para ello firmaron un “convenio”.

Al fin, la presidenta tendrá en la coordinación de Comunicación Social a alguien en quien puede confiar, de igual forma Eduardo Frías cobró lo que le correspondía si lo despedían. Todo lo arreglaron echando mano de recursos públicos.

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