Los perseguidos del sistema
(O crónica kafkiana de Eric el periodista y su largo adiós del AM de Querétaro)
José Luis Álvarez Hidalgo
La truculenta lista negra de los periodistas incómodos en Querétaro sigue siendo depurada meticulosa y certeramente. Hace dos números “Libertad de Palabra” publicó una entrevista a Rafael Pinzón luego de haber sido despedido arbitrariamente de su empleo y en la cual daba cuenta de la difícil y tambaleante situación de los periodistas que osan realizar un ejercicio periodístico crítico en esta entidad; en dicha entrevista anticipó, por puro instinto, prospectiva periodística, bola de cristal o primicia que el ex director de AM de Querétaro era el próximo en salir despachado de su cargo con iracunda patada en el trasero…¡Y así fue como sucedió, tal cual, hace escasas tres semanas! En efecto, Pedro Pablo Tejada fue también despedido, sin que mediara razón justificada alguna. Se la hicieron gacha.
Lo más perturbador del caso es que en sustitución de Pedro Pablo, nombran a un ex jefe de prensa de la innombrable Marta Sahagún de Fox Quezada, un tal David Monjaraz, quien ni tardo ni perezoso se puso al frente del periódico para imprimirle, la que suponemos, será la nueva línea editorial del periódico.
Eso es precisamente lo preocupante. Los directivos de los medios, en su sempiterna alianza con el poder político en todos sus niveles, están realizando los ajustes correspondientes, a través de las bajas que sean necesarias, de los periodistas que se aparten un milímetro de la línea editorial respectiva: la apología del poder. La influencia extraterritorial que ejercen los gobiernos municipal y estatal se hace sentir en todo momento, aunado a la mansedumbre y al interés político y económico de los señores feudales de los medios. No dan paso sin huarache.
La cuenta se incrementa poco después con la salida forzosa del mismo periódico del reportero Eric Pacheco, egresado de la carrera de Periodismo y Comunicación de nuestra Alma Mater, y del cual fui su profesor en un par de materias, quien a su vez funge como coordinador de información del periódico “Libertad de palabra”, al cual pertenezco como columnista y colaborador permanente, un medio que se ha destacado por su incansable y penetrante sentido crítico de la realidad social y, en primer término, por su vigilancia estricta del desempeño de las instituciones de gobierno y de los poderes fácticos. Lo insólito en este caso, son los argumentos esgrimidos por la directiva del AM para correr de su chamba a Eric, el periodista.
Va la crónica: un buen día le comunican que va a haber una importante junta de todo el equipo de reporteros con el flamante nuevo director y Eric se apresta a asistir puntualmente a la cita. Al llegar le sorprende que no haya nadie más y sólo le reciba la responsable del área jurídica (del director ni sus luces) y en esa pesadilla kafkiana que empieza a tomar forma frente a sus ojos, se le informa que ha partir de ya, ha dejado de prestar sus servicios en tan noble institución periodística.
Confundido a más no poder Eric hace la pregunta obligada y de sus labios escapa un solitario: ¿Por qué?
La respuesta resulta aun más absurda que todo lo anterior, se le explica que se le corre por desleal, es decir por ojete, que cómo es posible que él, además de laborar para el AM como reportero, tenga la osadía de participar al mismo tiempo en un periódico con vocación libertaria como lo es “Libertad de palabra”.
En el colmo del cinismo, casi le exigen que se disculpe por semejante deslealtad, ya que los directivos no sabían que Eric se dedicaba al mismo tiempo a esas actividades ilícitas del periodismo alternativo queretano.
Eric no pudo más, trastabillante y estupefacto, abandonó el sagrado recinto dedicado a la comunicación colectiva y sin rumbo fijo se perdió en los oscuros callejones de la barroca y adoquinada ciudad de Querétaro. Aun no tenemos noticias de su paradero, pero si usted lo llega a ver merodeando en las afueras de la ciudad no dude en llamar a la redacción de este periódico. Su familia y el personal de “Libertad de palabra” se lo agradecerán.
Este es el modo como se practica el periodismo en Querétaro. No se trata de una broma malsana o de simple humor negro. Es la pura realidad.
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