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Voto de castigo al PAN

| 27 octubre 2008 | Tierra Adentro | 71 vistas | comentarios

Víctor M. Sánchez Bandala

“La mula no era arisca pero…”

Hace poco más de una década, los maestros y trabajadores de la educación en el estado de Querétaro, de forma masiva se manifestaron para exigir un alza en sus percepciones salariales, entre otras cosas.

Faltaban escasos días para celebrarse la elección para el relevo del Poder Ejecutivo en el estado y demás cargos de elección popular, los manifestantes, por miles, marcharon y pararon actividades.

Sospechosamente, ni el mandatario estatal, Enrique Burgos García ni la misma dirigencia sindical parecían preocupados por la situación, a pesar de que estaba en juego, incluso el gobierno, históricamente ejercido por el entonces poderosísimo Partido Revolucionario Institucional, PRI.

Los días pasaban, miles de estudiantes de educación básica dejaron de asistir a clases ante la inasistencia laboral de los “trabajadores de la educación” que convencidos de su “convicción ideológica” se manifestaban masivamente.

El miedo no anda en burro.

El miedo no anda en burro.

Aunque nunca ha sido plenamente comprobado, el movimiento magisterial de 1997 estuvo plenamente “tolerado”, por no decir impulsado desde las altas esferas del poder político en México, o sea desde la Secretaria de Gobernación.

Para muchos queretanos, era evidente, que más que una manifestación de reivindicación laboral, se trataba de una “mala jugada” para afectar, políticamente al candidato a la gubernatura del estado por el PRI, Fernando Ortíz Arana.

En se proceso de manifestaciones masivas del 1997, los candidatos del Partido Acción Nacional fueron los más favorecidos, sino basta recordar las dolorosas e históricas derrotas de los aspirantes priístas tanto al gobierno estatal como de la Presidencia municipal de la capital del estado, principalmente.

Es en condiciones de inusual inmovilidad política de los responsables de atenuar el conflicto magisterial que logra Acción Nacional a través del empresario Ignacio Loyola Vera y del recién adoptado como queretano, Francisco Garrido Patrón las dos posiciones de gobierno más importantes, la gubernatura y el municipio de Querétaro, respectivamente.

Resulto evidente; desde el aparato del Estado fue tejido en 1997 parte del traje a la medida del panismo para la inesperada derrota tricolor en el estado de Querétaro, aprovechando la fuerza y representación social del magisterio inconforme.

Por aquellos días, la manifestación masiva magisterial en gran parte se centró en presuntos reclamos de tipo salarial, sin embargo para el colectivo social, el fondo real del conflicto fue utilizado políticamente en contra del aspirante tricolor, avalada desde el Palacio de Covian, en la Secretaria de Gobernación, encabezada por el ex gobernador del estado de México, Emilio Chuayffet.

Ahora, aunque con diferente origen y fondo, el magisterio queretano, incluso por encima del sindicalismo corrupto de Elba Esther Gordillo, vuelve a las calles para rechazar impuestos inmoderados, entre otras cosas.

A diferencia de hace casi once años, cuando las manifestaciones fueron manipuladas por la dirigencia seccional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, esta vez la manifestación “surgió del corazón y el estomago” de miles de trabajadores de la educación, que amenazaron con “castigar al PAN”, por la torpe política impositiva y salarial de los gobiernos de Acción Nacional.

Desde la misma Sierra Gorda queretana, pasando por el semidesierto, el valle de san Juan del Río y la capital del estado, los maestros y trabajadores de la educación demostraron su verdadera fuerza social, al lograr a través de la movilización masiva que el gobierno reculara su decisión de cobrar un impuesto que a todas luces, afectaría gravemente el de por sí devaluado salario magisterial.

La magna marcha realizada en la capital del estado, sobre todo y en lugares como Jalpan de Serra, donde se concentro el magisterio serrano, a pesar del silencio de los medios masivos de comunicación de Querétaro, dejo el precedente de una advertencia que podría cumplirse, “no volveremos a votar por los candidatos del PAN”, se grito una y otra vez.

En efecto, al retroceder en el tiempo, la diferencia de votos en la elección de 1997 entre el PRI y el PAN coincide con el volumen de posibles votantes inconformes del magisterio queretano, considerando a sus familiares mayores de 18 años.

Solo que esta vez, en el 2009 si no sucede otra cosa, la votación será adversa al PAN, que hasta donde se puede apreciar, no logrará revertir la desconfianza e indignación de miles de trabajadores del magisterio. Incluso a pesar de haber dado marcha a tras en su insana intención impositiva.

Claro, a menos de que a cada uno de los mentores y trabajadores del estado le regalen una Hummer del “dinero sagrado” que guarda el mandatario estatal.

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