Golpean a ciudadano “guaruras” de Garrido
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Eric Pacheco Beltrán
El escritor, Julio Figueroa Medina, fue golpeado y expulsado del Teatro de la República de Querétaro, a manos de “guaruras” del gobernador, Francisco Garrido Patrón, por exigir el esclarecimiento del homicidio de un joven, ocurrido en noviembre del 2004, durante el informe del mandatario estatal.
Cuando el gobernador, Francisco Garrido Patrón, destacaba lo comprometido que está su gobierno con la Seguridad y la Procuración de Justicia en el estado, el escritor recordó a gritos, desde el último palco, dicho crimen. Segundos después, el personal de seguridad del gobernador lo levantó de su asiento a la fuerza.

La pancarta de Julio Figueroa, era una hoja tamaño carta.
El gobernador Francisco Garrido Patrón siguió con su discurso, en tanto en las escaleras se escuchaban los quejidos del escritor, que luego observamos que era jaloneado y sacado a rastras del recinto donde, paradójicamente, se promulgó la Constitución Política de este país.
A las afueras del Teatro de la República, ante la presencia de reporteros y camarógrafos, sus agresores optaron por liberar al escritor Julio Figueroa Medina, quien narró que fue golpeado por el personal de seguridad del mandatario estatal.
“Yo no iba a hacer absolutamente nada, más que manifestarme pacíficamente, me quitaron mis hojas, que era esta pequeña pancarta (…). Me pegaron, me dieron 3, 4 golpes en el estómago, cuando yo no les hice absolutamente nada, todo el tiempo me estuvieron cuidando 3 gentes”.
Ante estos hechos, las diputadas Carmen Consolación González Loyola y María de Jesús Ibarra Silva, salieron del Teatro de la República para invitar al escritor a regresar al recinto, sin embargo, cuando trataron de entrar tampoco a ellas les permitieron el acceso.
Fue hasta varios minutos después de permanecer a las puertas del Teatro de la República, cuando el personal de seguridad accedió a que las legisladoras pasaran, pero negaron la entrada al escritor, razón por la cual la diputada del PRD, Carmen Consolación González, decidió quedarse con el ciudadano.
A su salida del Teatro de la República, Libertad de Palabra le preguntó al gobernador, Francisco Garrido Patrón, su opinión sobre los hechos ocurridos en su informe, en cuanto a la agresión a Julio Figueroa, sin embargo, se negó si quiera a contestar.
Paco el opaco
Durante su intervención en el Teatro de la República, Julio Figueroa medina manifestó lo siguiente: “Crimen e impunidad, caso BMW. ¿La marca de gobierno de Paco el opaco? 51 meses, 51 meses”.
Figueroa hizo alusión al crimen de Marco Antonio Hernández Galván, asesinado a manos del conductor de una camioneta BMW negra, la madrugada del 27 de noviembre del 2004.
El caso es polémico en Querétaro, porque existen indicios de que desde el gobierno se protegió a un pudiente empresario queretano, señalado por el testigo principal del crimen, Miguel Gerardo Rivera Alcantar.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), acreditó que aquella madrugada los policías no actuaron como debían hacerlo, al dejar en libertad al empresario Federico Ruiz Lomelí, detenido en una camioneta con características similares a las del asesino.
Desde entonces, Julio Figueroa y otros actores, han exigido justicia, e incluso, llegó a desnudarse públicamente a las afueras de Palacio de Gobierno de Querétaro, para exigir que el caso fuera aclarado y se castigara al culpable.
Lejos de dar con el homicida, la Procuraduría General de Justicia (PGJ), convocó a una conferencia a los medios para dar a conocer que no existían elementos para procesar al empresario, Federico Ruiz Lomelí.
Desde entonces el escritor ha insistido en que el crimen sea aclarado, pero las autoridades han apostado por el olvido y a sostener, como lo hizo el secretario de gobierno, Alfredo Botello Montes, que el caso ni siquiera opaca la Procuración de Justicia de Querétaro.
“Yo creo que un homicidio no puede tener una marca negativa, cuando se ha dado una serie de homicidios aclarados y solucionados en cuanto a sus autores por parte de la autoridad ministerial”, declaró el funcionario en 2007.
Recientemente, a mediados del 2008, el empresario Federico Ruiz Lomeli, demandó al testigo principal del crimen, Miguel Gerardo Rivera Alcantar y a otros, incluyendo al escritor Julio Figueroa Media. Su defensa la integró con 15 abogados.
En tanto, el señor José Luis Hernández, padre del joven muerto, denunció en noviembre del año pasado, que fue presionado para dejar de exigir justicia para su hijo, aunque no ha dicho quien y cómo lo hicieron.
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Julio es un hombre ejemplar, Garrido es un gobernador cobarde.