Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Tiempos Complejos

| 25 mayo 2009 | Desde Nuestra América | 43 vistas | comentarios

Reajustar el sistema educativo, para formar hombres, […] conscientes de su propia realidad, volver sobre sí mismos y crear un sentido de comunidad latinoamericana que pueda resistir el embate del nuevo imperialismo, esa va a ser la preocupación central en la demanda educativa a lo largo de esta América.

Leopoldo Zea

Oscar Wingartz Plata*

Nuestra universidad en este momento está en periodo de elecciones internas, es decir, se van a elegir a los futuros directores de escuelas y facultades, este dato puede ser irrelevante o algo común, pero el punto que deseo reflexionar es: ¿en qué contexto se da este relevo de autoridades?

Podemos iniciar con un planteamiento que no debe ser visto o entendido como una reiteración sin sentido: la educación en nuestro país está amenazada por un cúmulo de avatares que si no nos ponemos alertas el asunto puede cobrar tintes de gravedad. Estamos pasando por una de sus coyunturas más complejas y delicadas.

No hay necesidad de ir tan lejos para confirmarlo, sólo es cuestión de ver con cierta agudeza que el presupuesto educativo año tras año se adelgaza, la universidad no es la excepción. Es decir, el marco de estos cambios está signado por la recesión que ya la tenemos aquí, sin saber cuándo se saldrá de ella.

Esto quiere decir que la educación superior va a resentir una vez más el embate de la carencia de recursos para el cabal cumplimiento de funciones. Ante este panorama la pregunta obligada es ¿cómo visualizan nuestras autoridades entrantes este panorama de carestía?, lo más importante y urgente ¿cómo enfrentar esta situación?

Para el caso que se está comentando y del cual tengo mayor conocimiento, la Facultad de Filosofía en términos objetivos se le pone complicada esta situación, porque es la más pequeña, en consecuencia, con un presupuesto menor. Esto lo podemos ver si la comparamos con otras facultades como Contaduría, Derecho e Ingeniería consideradas “grandes”, con mayor presupuesto, insumos y recursos.

Esto hace el panorama más agudo y difícil. Por su propia lógica el trabajo se realiza con enormes limitaciones, en un permanente cuesta arriba en sus tres dimensiones competencia: docencia, investigación y difusión. Aunado a este cuadro, el embate sistemático contra las Humanidades y las Ciencias Sociales, entre otras razones por considerarlas “ociosas”, junto a esto, una perversa y amañada reconversión del valor y quehacer educativo al mostrarlo como una mercancía más: “Tienes dinero te educas, no tienes, te quedarás con una escolaridad básica”. Esta es una de las consecuencias más graves que muestra la actual coyuntura.

Por otro lado, se tiene literalmente encima un conjunto de problemas que deben ser resueltos a la brevedad, no puede ser postergada su respuesta, algunos de ellos son: Consolidar las Humanidades y las Ciencias Sociales en nuestro entorno, esto quiere decir, asumirlas, apreciarlas y valorarlas como quehaceres útiles y necesarios al interior de nuestra sociedad.

En concordancia con el punto mencionado está el demandar su pertinencia y legitimidad, creando las condiciones para su óptimo desarrollo y despliegue. Fortalecer la generación de estudiosos y especialistas en estas áreas para el buen funcionamiento de nuestras sociedades. Impulsar una visión pertinente y acorde con los tiempos que estamos viviendo, a partir de estos estudios, tendrá como resultado análisis más certeros, objetivos y razonados sobre nuestros procesos socio-históricos. Esto evidentemente implica una renovación profunda de nuestras concepciones y valoraciones sobre la sociedad, la educación, el conocimiento y la historia. Tarea nada sencilla.

Como se podrá observar este quehacer es harto complejo, porque demanda una labor colectiva, reflexionada, decidida y permanente. El reto es grande, por ello se afirma que, si deseamos tener una universidad, una educación, una formación de calidad, de nivel requerimos la participación decida de todas las instancias que puedan colaborar en este quehacer. Así, pues, las próximas direcciones tienen ante sí una labor de dimensiones casi faraónicas si desean cumplir con sus funciones fundamentales.

No debemos pasar por alto en estas reflexiones que la educación ha sido históricamente una “arena de confrontaciones”, esto quiere decir, la educación lleva inscrita en sí misma un conjunto de notas que trascienden su estricta labor educativa, en el fondo, esto significa que la tarea educativa va más allá del aula, de la escuela, al imprimir conocimientos, valores, visiones sociales e históricos que pueden ser determinantes para el desarrollo y crecimiento de un país.

Ante esto, la pregunta es: ¿estamos a la altura de las circunstancias para acompañar este replanteamiento en el nivel educativo? ¿Tenemos las autoridades con los arrestos para dar cauce y salida a las problemáticas planteadas? ¿Efectivamente estamos en consonancia con la coyuntura que vivimos? Este es el fondo de la discusión.

No vaya a pasar lo que de forma reiterada vemos, que la realidad se va “comiendo” los proyectos, las propuestas, los anhelos. A estas alturas de los tiempos no podemos darnos ese lujo. Este es un momento valioso, pero en extremo demandante. Estemos a la altura del tiempo histórico por el bien de nuestra sociedad.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Etiquetas: | | |

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner