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Honduras: El futuro de la región

| 20 julio 2009 | En Pocas Palabras | 65 vistas | 1 comentario

Teresa E. Hernández-Bolaños

Los acontecimientos reprobables iniciados en Honduras el pasado 28 de junio con el golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya Rosales, han sido desde hace casi dos semanas una aberración política y social que lastima no sólo al pueblo hondureño sino a todos los pueblos de la región. El llamado “gobierno de facto” encabezado por el golpista Roberto Micheletti no sólo ha perpetrado un golpe de Estado contra el presidente

Manuel Zelaya Rosales. Foto: www.noticierodigital.com

Manuel Zelaya Rosales. Foto: www.noticierodigital.com

Manuel Zelaya, sino ha realizado actos de agresión, represión, asesinato, etc., contra el pueblo hondureño. Frente al mundo se muestra soberbio, intolerante, instaurando en pocos días una distorsionada dictadura, sorda frente a toda presión y descalificación de los organismos supranacionales y de gobiernos particulares, que unánimemente le han desconocido.

Sin embargo, a pesar de la descalificación mundial frente al grotesco golpe de Estado, de la presión que han aplicado los organismos supranacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos) quien ha suspendido a Honduras como miembro, la suspensión de la venta de petróleo a Honduras, que adquiría vía ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América) de Venezuela, la presión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), etcétera, etcétera, el gobierno golpista y el usurpador Micheletti no ha mostrado intentos de echar marcha atrás y retirarse, Micheletti ni siquiera ha accedido a presentarse personalmente en Costa Rica donde conversarían el presidente Zelaya y el golpista, decidiendo enviar a una comisión.

Tanta incoherencia política y diplomática del golpista Micheletti mueve sin duda a una reflexión. Aunque Micheletti no es ningún improvisado en golpes de Estado, las características que ahora presenta su dictadura llaman poderosamente la atención. El móvil (palabra usada cuando se comete un crimen) para realizar un golpe de Estado a pocos meses de terminar el gobierno de Zelaya, y siendo Micheletti candidato a la presidencia de Honduras por el mismo partido que llevó a Zelaya al gobierno en el 2006, el Partido Liberal, pone en duda la premura que pudiera tener Micheletti para llegar al poder, puesto que las próximas elecciones estaban a escasos meses (noviembre), para asumir el gobierno en enero de 2010.

La lógica diría que cualquier simpatizante político que quisiera cambiar el rumbo que hasta el 28 de junio tenía Honduras bajo la guía de Zelaya, tenía entonces que esperar sólo unos meses y no echar mano de un desusado golpe de Estado. Entonces cuál es la razón, el móvil de éste. El referéndum que Zelaya había propuesto, la idea de una Constituyente que permitiera cambiar la Constitución y dar más poder y participación al pueblo hondureño. La integración de Honduras a la ALBA y sus simpatías con los gobiernos progresistas que la integran y con muchos otros que se inclinan por la izquierda y una nueva alternativa para América Latina.

Su “traición” al partido y a la ideología que representa el Partido Liberal del que Micheletti es un digno representante. Sus grandes logros y avances en política social, en política económica y su acercamiento y simpatía con el pueblo pobre hondureño. A quién podría molestarle que Manuel Zelaya se inclinara por la vía progresista viniendo del Partido Liberal, de un partido que puede calificarse como de derecha.

No es secreto que el golpe de Estado se orquestara en la embajada de los Estados Unidos en Honduras, ni ajeno a nadie que el discurso de Obama sea tibio y alejado de la acción real frente al golpe. Tampoco es ajeno que Micheletti es un prominente empresario, hijo de italianos cuyo currículum en la política y en el poder económico lo hacen un fiel defensor de los intereses empresariales y de la ideología neoliberal y representante de una derecha que está desde hace algunos años alterada y nerviosa por los avances democráticos y progresistas de la región. Enemigo de Chávez y de todo lo que represente un cambio Micheletti se ha atrincherando sin duda, imaginando que todas las fuerzas enemigas del cambio le respaldan, sólo así se puede entender Honduras hoy.

Por eso Honduras, “el flanco más débil”, es hoy el epicentro de la lucha, la permanencia del gobierno usurpador significa la recuperación de terreno perdido y la puerta abierta para derrocar uno a uno a los gobiernos que representan un cambio en la región, que buscan una alternativa al neoliberalismo y un futuro mejor para sus pueblos, después Bolivia, Ecuador, Nicaragua, etc., Venezuela, la última trinchera, quizá. Por eso tan importante es para los hondureños como para la región la vuelta de Zelaya a Honduras y a un gobierno legitimo y electo por el pueblo. Esta lucha frontal creemos tiene que ser ganada siempre por los pueblos y sus intereses, de ella depende el futuro esperanzador o desolador de la región.

Correo electrónico: estelahdzb@gmail.com

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1 comentario

  1. Es un buen artículo que nos ayuda a reflexionar al peligro que tiene el golpe de Estado en este pequeño país, calificado como el tercer país más pobre en la región, bajo este panorama el gobierno de Manuel Zelaya, que fue elegido democráticamente, sólo tenía la humilde intención de revertir dicha situación y construir un sociedad más democrática.

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