Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Los intelectuales y nuestros contornos

| 11 enero 2010 | Desde Nuestra América | 743 vistas | comentarios

Oscar Wingartz Plata*

Iniciamos el año “Bicentenario y Centenario” con las respectivas conmemoraciones, que dicho sea de paso, estamos lejos de celebrar con cierto decoro esos acontecimientos, entre otras razones, por la situación tan aguda, compleja y precaria en la que nos encontramos. Arranca este año con un pronóstico reservado, que pareciera es la continuación del 2009. Un año en extremo conflictivo, áspero, azaroso y lleno de eventos e incidencias de todo calibre. Este 2010 tenemos como “noticias relevantes” un alza generalizada en todos los productos y servicios, es decir, continuamos con una crisis que sigue arrasando con la economía nacional, con el resto de las economías que se encuentran en misma condición que nosotros, la violencia sigue desatada por el incremento de las acciones estatales contra el llamado crimen organizado, ambos hechos por demás duros, cuyos efectos apenas comenzamos a vislumbrar.

Intelectual

Lo que nos queda es demandar una reposicionamiento de los intelectuales y los académicos con la pretensión de hacer más clara, viable, pertinente y necesaria su actividad. Imagen: Especial.

A partir de estas realidades, deseamos hacer una reflexión desde el ámbito en que nos movemos de manera cotidiana, es decir, desde lo educativo, por considerarlo pertinente, útil y necesario, haciendo hincapié en la posición que han ido asumiendo los intelectuales hoy en día, con la modesta intención que se constituya en un aporte a la conflictiva situación a la que nos estamos enfrentando. De entrada se puede afirmar que puede parecer “extraño”, “raro”, e incluso bastante ajeno esta referencia porque “normalmente” se ha visto o considerado que los intelectuales “viven” en otro mundo, con sus códigos, visiones, concepciones y formas de entender a nuestras sociedades y sus procesos. Así, pues, es oportuno pensar sobre ello un momento.

Empecemos diciendo que paulatinamente ha habido un desplazamiento, un cambio de visión en las formas en que se venía desarrollando la actividad intelectual, no sólo en nuestros espacios, sino a nivel mundial. Es decir, el concepto de intelectual “tradicional” se ha modificado por los tiempos mismos que los han empujado en una dimensión o dirección en cierto sentido, no “deseada” por los mismos actores. Esta dirección o direcciones los han colocando en una especie de “limbo” socio-cultural; me explico. Hace todavía un par de décadas su ubicación e identidad parecía más o menos clara, el ser los “codificadores” de fenómenos y procesos de diversa índole y contenido, al intentar darle sentido, contenido y racionalidad a nuestros contextos, esto es, había un “corpus” definido sobre su quehacer, lo que en términos muy concretos era el proporcionar un por qué y para qué a la realidad. También contribuyeron a lo que se ha dado en llamar la construcción de los “grandes relatos”.

Esta visión sobre su actividad como se decía, se ha modificado por un fenómeno que bien puede ser llamado de “lo efímero”, “lo transitorio”, “lo contingente”. Proceso marcado por uno que le es paralelo, la llamada “Posmodernidad”, que incluso algunos han llegado al punto de referirla como la “Hipermodernidad”, esto quiere decir que, todo, absolutamente todo es contingente, pasajero, presente, lo demás ha perdido su razón decir, lo que realmente importa y tiene peso es, lo que se vive en el hoy, en el presente, en el momento. Esto afecta de forma decisiva la actividad del intelectual porque no le deja espacio ni margen para la reflexión de “largo aliento” donde pueda plasmar esos grandes relatos, porque todo caduca ante la contingencia y lo pasajero.

Esto también tiene su referente, en cuanto que la actividad teórica, reflexiva y crítica ha sido banalizada,
trivializada, puesta entre dicho por considerarla “ociosa”, de “mal gusto”, “políticamente incorrecta”, es decir, le han caído una serie de epítetos e impugnaciones que la han puesto contra la pared. Incluso, en la misma academia se le quiere arrinconar o meter en el baúl de las cosas viejas e inútiles por su profunda carga contestataria que hace de su presencia y actividad un “personaje indeseable e incómodo”. Esto por su propia lógica hace del intelectual un sujeto “light” que se mueve más por modas, consignas e intereses, que ni siquiera son propios, sino impuestos. Asunto en extremo cuestionable y grave.

Aunado a estos elementos, está el “maremágnum” informativo que tiene la producción teórica y reflexiva, esto es, difícilmente uno puede ahora “ubicar” a los autores dentro de una determinada corriente o escuela como se decía antes, lo que hace de esta actividad un cuesta arriba permanente tratando de entender por dónde va sus reflexiones. Si esto lo ponemos bajo contexto es una cuestión muy delicada, porque parece que todo es válido, que todo es permitido, que todo “pasa”, es precisamente la crisis de la que hablamos al inicio de esta exposición. Porque si no hay posiciones claras, concretas, responsables, serias, críticas nuestras referencias no tienen ningún sentido, ninguna razón de ser. En definitiva estamos en el “mar revuelto” del todo se vale.

Ante esta realidad lo que nos queda es demandar una reposicionamiento de los intelectuales y los académicos con la pretensión de hacer más clara, viable, pertinente y necesaria su actividad. Esto también quiere decir que, sin definiciones claras, explícitas, pertinentes lo único que estaremos haciendo es ahondar la confusión, el desánimo y provocando una parálisis social que a estas alturas de los tiempos es algo totalmente rechazable e injustificado por parte de este sector social, que debe y tiene la obligación ética, profesional y social de proponer ideas, propuestas, proyectos, respuestas ante una sociedad que se lo está demandando. Este debería ser el quehacer de un intelectual hoy en día, ante una realidad como la nuestras. Dicho de manera más precisa, superar su aletargamiento y marasmo mental y teórico.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner