Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Solidaridad con Haití

| 8 febrero 2010 | Desde Nuestra América | 69 vistas | comentarios

Oscar Wingartz Plata*

Hace unas semanas proponíamos una reflexión sobre la pobre y avasallada República de Haití por el terremoto que la azotó y devastó, en esa ocasión planteábamos algunas de las vertientes de esa tragedia que, sin temor a exagerar es de una dimensión impresionante por el trabajo que le espera a la sociedad haitiana, dicho de manera muy clara, se van a debatir ante una disyuntiva que es: la reconstrucción o la refundación de la nación. Asunto nada sencillo y en extremo arduo y complejo. Esta disyuntiva la planteó en su momento la profesora Sussy Castor, haitiana e intelectual comprometida con su país de tiempo atrás, de la cual guardó un agradable recuerdo por sus clases llenas de entrega y pasión por su patria, así como su capacidad para transmitir esa visión y sensibilidad por un pueblo lejano y cercano, por su historia y los contextos comunes.

Haití

Lla ayuda debería ser ese gesto, esa actitud de encuentro, desprendimiento y generosidad que está más allá de cualquier consideración geo-política o estratégica. Foto: lareddelcamino.net

En este sentido, unos de esos ejercicios nuestros deberían ser el aprender y conocer más sobre esta nación y sobre nuestra América. Si ponemos esta reflexión en contexto veremos que la coyuntura haitiana nos abruma por el cúmulo de realidades y situaciones que van saliendo como si fueran “revelaciones”. Una de esas revelaciones fue la gesta revolucionaria encabezada por uno de sus caudillos Toussaint L’Ouverture que levantó la bandera de la dignidad y los valores de la multicitada Revolución francesas con su famosas consignas: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, pero dichos valores y principios les fueron reiteradamente regateados y negados a los recién independizados negros esclavos “azucareros”, por parte de la metrópoli francesa y el resto de las naciones imperiales. Este dato de entrada nos debe poner en una posición de apertura por su contenido y dimensión. La emancipación haitiana ha sido uno de capítulos memorables de América Latina, por cierto poco conocida.

Esta dimensión de la dignidad, la solidaridad, la fraternidad son una asignatura pendiente, no sólo en Haití, sino en todo el continente por las dimensiones y la tarea que nos queda por delante, esto también significa tener presente que esta dimensión socio-humana debería ser la brújula de muchas de nuestras acciones y comportamientos. Se abre esta consideración entre otras razones, porque seguimos en la misma tónica o tesitura, es decir, se alaba, se ensalza de manera desmedida y desproporcionada la “ayuda” aportada por Estados Unidos a la nación caribeña, pero no se ve el gran esfuerzo que nuestros países latinoamericanos están realizando en favor de los haitianos, caso concreto, el bloque de país que se inscriben en el ALBA (Alianza Bolivariana) con Venezuela a la cabeza. Esto tiene un enorme significado porque desde sus estrictas condiciones se han solidarizado con Haití, y ello es enormemente meritorio porque parte de una iniciativa que trata de romper con “los amarres” hegemónicos, que una vez más han querido imponer la nación más poderosa del planeta, a través de sus acciones unilaterales y deseadas.

Esto también quiere decir que, la solidaridad debe cobrar otros contenidos y formas de materializarse, los cubanos son un ejemplo expreso y manifiesto porque han estado colaborando con el gobierno y el pueblo haitiano mucho antes del terremoto con un contingente respetable de médicos. Han estado en la “trinchera” trabajando con la población atendiéndola en diversos padecimientos, así como la generosa y desprendida ayuda que el gobierno cubano le ha dado a este pueblo, al recibir y preparar a los futuros médicos haitianos. Esta es un ejemplo palpable de esta solidaridad incondicional y respetuosa de la integridad y soberanía ajena.

Decíamos que la ayuda debería ser ese gesto, esa actitud de encuentro, desprendimiento y generosidad que está más allá de cualquier consideración geo-política o estratégica, porque entonces este tipo de eventos se convierten en “asaltos” a la soberanía de nuestras naciones, como está sucediendo con el ejército norteamericano que comienza a “disponer” del país a su antojo, entre otras razones porque se han aposentando como “la policía local”, así como el “uso” estratégico del país, a través de sus áreas básicas como el tomar control del aeropuerto, así como “controlar y regir” la ayuda internacional. Esto si lo vemos con mayor cuidado, significa una intromisión en asuntos tan delicados y complejos como la soberanía de un país, guardando las debidas proporciones, es como si vinieran los “vecinos del norte” a decirnos que ellos “ahora van a tomar el control del país” en todas y cada una de sus áreas, simplemente eso es inaceptable y hasta francamente ofensivo. No es que se esté pecando de patriotero o cosa parecida, pero el caso haitiano nos lleva por esa ruta.

Por ello se afirma que el apoyo, el acompañamiento, la solidaridad deberían tomar otros rumbos, o encauzarse por otras sendas, donde los pueblos, su gente, sus instituciones, sus condiciones sean respetadas e impulsadas. Finalmente cabría una referencia más en relación con un asunto que ya se había dicho, el trabajo que tiene el pueblo haitiano a partir de esta coyuntura, esta es: ¿reconstruir o refundar? Es decir, no se trata de una elección por lo “menos peor” o “por lo más factible”, es una elección en extremo compleja porque implica entre otras cuestiones ¿bajo qué condiciones? y en base a ¿qué principios se desea rehacer esta nación? ¿cuáles es el régimen social, político, económico con el cual desean iniciar esta ingente obra?

Este planteamiento está en el centro mismo de la coyuntura que está viviendo este país. Una cuestión que es evidentísima, es que no pueden seguir como van, eso sería un paso descabellado e insensato. Paradójicamente, el terremoto les ha abierto “la puerta” como hace más de doscientos años con su independencia para que redefinan el rumbo de su nación. Apoyemos solidaria, fraterna e generosamente al “país de las tierras altas” en esta coyuntura.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner