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Homofobia

| 22 marzo 2010 | Diálogos Diversos | 132 vistas | 2 comentarios

Lluvia Cervantes Contreras*

En días pasados, los diputados de la Comisión de la Familia de la LVI Legislatura aprobaron una Iniciativa para “exhortar” a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a que declare inconstitucionales las reformas sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de menores en el D.F. Al declarar que un matrimonio “sólo” puede conformarse por un hombre y una mujer, y que es muy preocupante que la niñez vea como “normal” pertenecer a una familia homoparental, demuestran su desconocimiento sobre la diversidad de arreglos familiares que ya existen en México, y perpetuan una visión basada en prejuicios, como en el discurso de la Iglesia católica.

Homofobia

Cuando dos hombres se besan en público no se están “exhibiendo”, no más que una pareja heterosexual que también lo haga. Imagen: www.cristianosgays.com

En nuestra Constitución se prohíbe la discriminación, cualquiera “que tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Por ello, una reforma que reconozca que no hay ciudadanos de 1a y 2a, y que los derechos humanos no son un asunto de mayorías y de minorías, no puede, no debiera, resultar inconstitucional.

Estamos conmemorando el 204 aniversario del natalicio de quien fijó la separación Iglesia-Estado, y recién en febrero se elevó a rango constitucional el carácter laico del Estado mexicano. Pero contra la ley se instauran argumentos fundamentalistas que, incluso, dicen que se “respeta” a las personas no heterosexuales, pero que no deberían tener derecho a casarse ni a formar una familia. Pero lo que debe solucionarse es la homofobia, no la homosexualidad.

Muchos se desgarran las vestiduras diciendo que cómo es posible que algo tan “anormal” se “promueva” entre los niños. El asunto es que el ser gay o lesbiana no es algo que pueda “promoverse”. No se puede convencer a una persona para que “se vuelva” homosexual (o bisexual, o heterosexual). No se “contagia” por pasar mucho tiempo con una persona no heterosexual, así como ocurre a la inversa con tantas personas no heterosexuales que fueron educadas por personas heterosexuales en familias “normales”.

Una persona descubre por quiénes se siente atraída a muy temprana edad, y a lo largo de su vida ejercerá o no su derecho a relacionarse con quien desee. Muchos lo mantienen oculto, tienen prácticas clandestinas o viven atormentadas por creer que hay algo “malo” en ellas que debe “curarse”. Si recientemente otras personas han salido del clóset y han decidido expresar cómo viven su erotismo y su afectividad públicamente, ha sido porque se van reconociendo los derechos que como personas todas y todos tenemos.

Porque la Organización Mundial de la Salud declaró en 1990 que la homosexualidad no es una enfermedad. Porque el ser homosexual o lesbiana no es un ataque a nadie ni obliga a tener que ser así, y en cambio la homofobia rechaza, se burla, se asquea, legisla desde la intolerancia, e incluso, asesina.

Cuando dos hombres se besan en público no se están “exhibiendo”, no más que una pareja heterosexual que también lo haga. Están ejerciendo su derecho a la libre expresión, a decidir con quién compartir su vida, su cuerpo y su sexualidad. Si a alguien le molesta, que sólo voltee la cara. Y que reflexione, ¿qué es lo que incomoda tanto en que dos personas se besen, aunque sus genitales sean iguales? ¿Por qué el afán de prohibir que las demás personas, todas, vivan un pleno ejercicio de sus derechos?

*Coordinadora en Querétaro de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (DDESER)

Correo electrónico: desdudate@gmail.com

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2 comentarios

  1. 1. El nuevo derecho de las parejas homosexuales para casarse ante la Ley, por lo pronto sólo en el DF, NO los obliga a ustedes a casarse ni a casarse con alguien de su propio sexo. Ustedes, como cualquier ciudadano en una democracia, pueden seguir sus preferencias eróticas, mientras no dañen a terceros.

    2. No es aconsejable que ustedes defiendan con argumentos científicos su convicción de que todos debemos obedecer ciegamente las palabras de Juan Pablo II, porque el papa Juan Pablo II no era darwinista, y nuestra ciencia contemporánea lo es desde hace 150 años.

    3. Por favor, ya no metan a los perros en sus argumentos teológicos disfrazados de zoología; y esto por varias razones:

    a. Como no le saben, se hacen muchas bolas. Así, el mismo mes oímos al arzobispo de Morelia diciendo que ni los perros se montan uno a otro siendo ambos del mismo sexo, y luego oímos a Esteban Arce decir que sí lo hacen pero atacados de demencia animal, y luego escuchamos al padre Chedraui afirmando que los humanos no son perros, porque los perros sí pueden ser homosexuales y los humanos no deben.

    b. Mi perra es lesbiana y merece respeto.

    c. Los perros y las perras son de moral sexual abiertísima: amén de que abundan los bisexuales, todos se montan y se frotan aun hasta contra las piernas de sus amos. (¿Cómo se llama eso? ¿Piernastía?) Por eso elijan a otra especie para argumentar contra la laxitud sexual.

    4. Ya que para ustedes la zoología es una ciencia remota, les develo el misterio. Existen mil 500 especies donde se da naturalmente la homosexualidad. Sería informativo que visiten en internet el sitio ¿Contra la Naturaleza?, que incluye fotos de estas especies. Ahí uno ve jirafas hembras montándose entre sí desde atrás; leones machos fornicando muy virilmente, primero uno sobre otro y luego el otro sobre el primero; cacatúas rosadas machos ayuntándose mientras baten las alas. (Por cierto que entre estas cacatúas rosadas la homosexualidad es de 44%, lo que se explica acaso por su color: el rosado.) Lo dicho, hasta completar mil 500 especies.

    5. ¿En serio esa es la aportación del PAN al siglo XXI? ¿Controlar contra quién cada quién se enamora? ¿Controlar el orgasmo ajeno? ¿Meterse entre las sábanas y entre las piernas ajenas? Ya, amigos panistas, basta: están gobernando; hay problemas reales, no fantasiosos como el daño que le produce a una abuelita en su decencia (¿en qué parte del cuerpo está eso?) el beso de dos señores en la calle. (Hay abuelitas de 30 años, y de ambos sexos: me refiero al espíritu viejo o joven.)

    6. Mientras más gente de más tipos y clases se bese en la calle o en sus camas, yo soy más feliz. Lástima que ustedes al revés.

    7. El arzobispo Chedraui declaró a la prensa recientemente que un niño se enteró de que su papá era gay y “de inmediato se suicidó”. Señor arzobispo Chedraui: el niño se suicidó por tener en su cabecita historias espantosas como la que usted relata.

    8. Premio a la mejor objeción panista a que los gays adopten niños: los niños sufrirán de discriminación (suponemos que a cargo de ustedes, el panismo vuelto curia).

    9. Ya, señores y señoras, de veras gobiernen. Planeen algo saludable para el bien común. Hagan crecer el producto interno bruto. Disminuyan la pobreza. ¿Qué tal una mejor educación primaria? Gobiernen, señoras y señores del PAN; para eso viven de nuestros impuestos, no para indignarse con el orgasmo ajeno.

    10. ¿Qué país piensan dejarnos para el 2012? ¿Un país fracturado en cuántos pedazos? ¿Cuántos más odios van ustedes a encender?

    11. Lo que se promete en una campaña política generalmente se intenta cumplir. Si el candidato Calderón dijo: “respetaré el Estado laico”, era de suponerse que lo respetaría. Lástima, ahora calla y los deja operar a ustedes lo que será la mitad de su legado: el impedimento de las libertades individuales. La otra mitad, una guerra que no cesa.

    12. Su encuesta a los ciudadanos del DF intenta probar que la mayoría no aprueba la adopción de hijos por una pareja gay y, por ende, según su lógica, debería anularse la nueva ley que lo permite. Es tan brillante la idea de ustedes, que su encuesta merecía una pregunta más: ¿Votó usted por un legislador del PAN? Ya sabemos la respuesta: muy pocos en el DF votaron por un legislador del PAN. Por ende, y según la lógica de ustedes, debería retirarse del Congreso del DF la minoría panista. ¡Mueran las minorías! (Excepto a la que yo pertenezco.)

    13. Oigan, por último: ¿Cuándo se confundieron un partido, el PAN, y una Iglesia, la vaticana? Hoy día uno parece vocero y mano activa de la otra, y viceversa. Las mismas declaraciones, los mismos odios, una sola estrategia. La misma incomprensión de la vida democrática.

    14. Relájense. Dejen ser a su prójimo. Ámenlo como a sí mismos. Relájense. Por ahí empieza la vida democrática.

    Carta de Sabina Berman “Las confusiones de la derecha mexicana”, al estimado presidente del PAN, Norberto Rivera, al estimado arzobispo de México, Monseñor César Nava y a la muy guapa representante del Vaticano en México, Sor Mariana Gómez del Campo.

  2. No cualquier cuestionamiento sobre la homosexualidad es homofobia. Estoy abierto a un diálogo respetuoso y me gustaría saber su opinión. Más información en http://sermarkal.blogspot.com/2010/03/los-progresistas-y-la-manipulacion-del.html

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