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Por años de lucha

| 15 marzo 2010 | Diálogos Diversos | 121 vistas | 6 comentarios

Alejandra Martínez Galán*

“Todas las personas son iguales ante la ley”, es un principio básico de dignidad y de respeto de los derechos humanos. Toda crítica objetiva, seria y propositiva que quiera abordarse sobre los derechos de las personas, debiera pensarse sobre esta base.

Matrimonio del mismo sexo

La función de un Estado democrático es garantizar las condiciones para que las personas puedan decidir y elegir en libertad. Foto: nuevoencuentro.com

El reconocimiento legal para que parejas del mismo sexo puedan unirse en matrimonio civil, es un paso importante para reconocer este derecho. En esa sintonía, el pasado jueves 11 de marzo se convirtió en una fecha histórica, emblemática, que coloca al Distrito Federal como una entidad vanguardista y de Primer Mundo, al ser la primera ciudad en América Latina y el Caribe en reconocer el derecho a la igualdad a todas las personas, sin importar su preferencia sexual.

Esta conquista, no solo de la comunidad LGBTTTI, sino de las ciudadanas y ciudadanos pone en una categoría distinta el marco jurídico que regula la vida de las personas que viven en el Distrito Federal, es decir, incluyente y concordante.

Sin embargo, a pesar de este avance realizado a partir de las reformas jurídicas aprobadas el 21 de diciembre de 2009 por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, hemos testificado los dimes, diretes, berrinches, aberraciones, descalificaciones y faltas de respeto realizadas por la Jerarquía Católica, por otras ideologías religiosas, por organizaciones defensoras del modelo de familia tradicional, por diversos políticos, y hasta por artistas.

En lo personal, me parece aberrante que en la actualidad nos siga costando tanto trabajo reconocer y respetar a las personas con una preferencia sexual distinta a la heterosexual. Cómo hacer entender que no hay diferencias, que somos iguales, nadie más y nadie menos, y que la relación erótico-afectiva que tengamos las personas, no puede ser motivo para discriminar, menoscabar o anular derechos.

Cómo es posible que mejor toleremos, aceptemos, promovamos, discursos homofóbicos, discriminatorios y excluyentes como los esgrimidos por Esteban Arce, “Paquita la del Barrio” o el Cardenal Norberto Rivera, que lo único que han demostrado es su ignorancia e intolerancia. Eso sí, nos azotamos si una pareja del mismo sexo decide tener una convivencia armónica, de ayuda mutua y de respeto. Cómo es posible que no nos inmutemos ante tantas imágenes violentas que vemos a todas horas en la televisión, o que promovamos la violencia comprando juguetes bélicos, o que nos den risa los chistes homofóbicos y misóginos, pero que nos asuste si dos personas del mismo sexo se demuestran afecto. ¿Cómo es posible?

Ilógico y hasta risible han sido los comentarios en los que se alega que esta modificación legislativa atenta contra las leyes “naturales”. No obstante aún no se ha encontrado ninguna evidencia científica de que esta ley atente contra la gravedad o el cambio climático.

Por su parte, nuestros grandes políticos queretanos no podían quedarse atrás. La Comisión de la “Familia”, totalmente conformada por panistas, enviará un pronunciamiento en contra de las reformas realizadas en el DF y apoyando la acción de inconstitucionalidad promovida por la PGR. El diputado priísta Hiram Rubio afirmó que avalará este pronunciamiento porque los queretanos no están de acuerdo con las uniones entre personas del mismo sexo.

Perdón, diputados, pero hasta donde sé no han levantado un censo o encuesta para determinar si las y los queretanos estamos en contra de las reformas. Además están promoviendo acciones contra reformas de una entidad soberana y democrática, sobre la cual sólo pueden opinar los gobernantes, ciudadanos y ciudadanas del Distrito Federal.

Antes de criticar primero, hay que construir y generar ambientes en donde los derechos humanos de todas las personas sean respetados y garantizados. Ese es el ejemplo que nos ha dado el Distrito Federal, pero que al parecer no les agrada a nuestros diputados.

Una Suprema Corte de Justicia de la Nación consciente de la legalidad de los actos entenderá, como usted y como yo, que hay que reclamar el cumplimiento de derechos cuando sean de nuestra competencia. Y que me disculpen, pero Querétaro no es el Distrito Federal.

La función de un Estado democrático es garantizar las condiciones para que las personas puedan decidir y elegir en libertad. Un Estado confesional coarta, niega, restringe, no reconoce la diversidad existente entre sus gobernados, y sus creencias personales las vuelve ley. Yo deseo vivir en un estado democrático. Así que, diputados, primero trabajen por las problemáticas de la entidad, que no son pocas ni sencillas, porque el buen juez por su casa empieza.

*Coordinadora de la Asociación Queretana de Educación para las Sexualidades Humanas A.C.

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6 comentarios

  1. La Homosexualidad. El padecer esta anomalía no es pecado. SON PECADO LOS ACTOS HOMOSEXUALES; EL EJERCICIO DE LA HOMOSEXUALIDAD. Es pecado castigado en la Biblia. Fue el caso de Sodoma y Gomorra. Y por eso a los homosexuales se les llama sodomitas. Y lo señala la Biblia tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento. Hay muchas familias heterosexuales que pueden adoptar NO DEBEN DARSE A ESTOS NIÑOS A HOMOSEXUALES porque crecerían viendo el pecado como una condición natural del hombre y eso no es lo que quiere DIOS. Se debe ser comprensivo con todos. Pero ser comprensivos no quiere decir aceptar el pecado. Ni quiere decir quedarse pasivo ante el avance de una cultura inmoral (ideología del género, por ej.) que pretende degradar el matrimonio y la familia.

  2. No hay nadie más intolerante que los homsexuales y quienes dizque defienden sus derechos, mientras les sigan la corriente uuuuuuuy qué gente tan tolerante, ay¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ pero cuando les llevan la contra y les dicen sus verdades desde el punto de vista católico o conb bases evangélicas, ELLOS SI SE RAZGAN LAS VESTIDURAS. Homosexuales: Respeten y sean tolerantes, pues la Iglesia que la componenmos todos, no sólo los sacerdotes, JAMÁS desaparecerá.

  3. Es increíble toda la lucha que hacen los medios de comunicación por querer aceptar como algo bueno lo que va en contra de la misma naturaleza, pero lo más triste es que no se llegue a entender que los hombres y mujeres somos iguales en dignidad, pero con una finalidad en nuestras vidas diferentes, por carácter, por físico , por manera de percibir las cosas y muchas más.
    Soy madre de familia y crecí en una familia que surgió de un hombre y una mujer, porque forzar las cosas. Respeto a los homosexuales porque son personas que merecen ser tratadas con dignidad, pero de la misma manera pido respeto para instituciones como lo son el matrimonio y la familia, exigen un respeto que no es recíproco. Cuando uno hace lo correcto no se exige aprobación, porque por naturaleza esta ya existe. Cuando un matrimonio( Hombre-Mujer) pide en adopción a un niño se hacen trámites legales,no trámites morales.

  4. no se rechaza a la persona, pues como tal tiene dignidad de ser Hijo de Dios, pero preocuparse por ellos no quiere decir has lo que quieras; así como a un niño se le educa para que no haga lo que quiera, igual con esas personas que tienen estas tendencias es necesario orientarlas hacia lo que es su ser; pues la misma naturaleza exige ser respetada, te dice qué eres, quien eres.

  5. Considero que sus opiniones son un marco de referencia sobre el pensamiento y opinión de las mujeres y hombres queretanas, no de todas y todos, pero si un marco de referencia.

    Les invito a que construyamos un espacio más amplio de dialogo, de escucha y de respeto para todas y todos, un espacio donde quepamos tod@s, l@s diferentes y l@s diversos, pues así es este país: rico en diversidad.

    El respeto a las creencias religiosas, de cualquier iglesia, simpre son validos; sin embargo éstas no son un marco de referencia para la construcción de leyes. El Estado es y debe seguir siendo LAICO, recordemos al sr. Benito Juárez. no retrocedamos, el gobierno debe mandar obedenciendo al pueblo; el pueblo somos tod@s, no solamente los católicos, sino también los laicos, los judios, las lesbianas, los gays, los pobres, las mujeres, las niñas y niños. Exigamos un gobierno para todas y todos, no sólo para unos cuantos.
    Respetos que el gobierno debe gobernar para todos en un marco de Derechos Humanos, NO en un marco cristiano y del pecado.

    Señoras y señores vivimos en el siglo XXI, el medieval ya termino.

  6. En términos de pecado, es un pecado mayor el abusar de otras personas, como es el caso del sacerdote Marcial Maciel que abusó sexualmente de muchos alumnos y hasta de sus hijos, ese si es un pecado mayor. Que dos personas del mismo sexo decidadn casarse, amarse, respetarse, apoyarse y cuidar a niños con amor ya lo quisiéramos muchas parejas heterosexuales

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