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Uno con la bici

| 5 julio 2010 | Crónicas desde la bici | 308 vistas | comentarios

Iñaki Garrido Frizzi

A la memoria de Carlos Héctor Gonzalez Lobo

El que anda en bici con el corazón, acaba sintiendo como si las venas y los nervios le crecieran igual que raíces, penetraran por el manubrio, el asiento y los pedales su vehículo y se estableciera un nivel totalmente nuevo de comunicación entre el hombre y la máquina.

Bicicleta

Foto: www.creviweb.com

Es lo triste de ver conductores meramente utilitarios, que no hacen mayor conciencia de lo que implica desplazarse en este medio tan noble, tan humano.

Si, disfruto de conducir también un auto en algunas circunstancias, pero no en la ciudad, donde todo es tráfico, semáforos, egoísmos. Aún en la ciudad este artilugio de la bicicleta representa una de la mayores libertades, vamos, que hasta el peatón se siente mas oprimido por el peso de los autos y las banquetas mal hechas, descuidadas, y hasta invadidas por carros.

El que sabe sentirse a si mismo y a su bici no se cansa, agarra ritmo -equilibra la cadencia del pedaleo contra el esfuerzo que le impone el camino- y puede recorrer largos trechos como si volara. El que no sabe se queja de las pendientes -para eso son las velocidades- y además una buena pendiente te hace sentir las piernas, el corazón, las manos que se agarran del volante… en el auto generalmente lo único que uno siente después de un trayecto en el tráfico es el dolor en la baja espalda, los párpados pesados, un irritación que lo ronda a uno como un mosquito o un olor desagradable que no se va aunque se abra la ventana.

Me acerco al semáforo, y siento a mi alrededor a los automóviles, calculo distancias, tiempos desde que la luz se pasó a rojo, espacios entre defensas. Como un arroyo me deslizo entre los autos inmóviles, alcanzó el paso cebra y decido en que orden cruzar de esquina a esquina según van cambiando los semáforos. Es toda una danza y siento mi cerebro aprovechando todas la habilidades que Dios me ha dado; los cinco sentidos, el equilibrio, los músculos y demás sistemas, la imaginación, la memoria (los cruces que ya conozco puedo planear como atravesarlos cuadras antes de llegar a la esquina), hasta la personalidad cuenta para decidir como andar en tu bici.

Respeto en general mi condición de ir en un vehículo, hago alto en el semáforo, respeto que el paso cebra es de lo peatones (a diferencia de muchos de mis compañeros de combustión interna), no hago sentidos contrarios. Aún así el andar en bici es algo sumamente personal, una relación íntima entre ella y tu comparable a un baile bien pegaditos o amarse intensamente en lugares clandestinos, según sea el caso; ya sea que estés transportándote, bajando una montaña, recorriendo el desierto, yendo en procesión, o sudando en una competencia, por poner -unos pocos ejemplo-.

¿Se puede comparar girar un manubrio de dirección hidráulica con agarrar un camino y sentir cada detalle del asfalto en tus propias manos, brazos, hombros? ¿Es comparable caminar cuatro kilómetros a una gasolinera con hincarte a parchar tu solo una llanta? No, todo es mas íntimo en la bicicleta, todo va directamente a tus dedos o tus oídos. Y viceversa, son tus dos piernas las que se hinchan con fuerza y empujan para ir mas rápido, o se dejan simplemente caer una vez tras otra para que avances con paso cadencioso, tranquilo, pachucote.

No toma tanto trabajo volverse uno con la bici, lo que a veces toma años es sentirlo y apropiarse de esta conciencia. A veces me pregunto si la bicicleta también puede adquirir o no este estado, si una bici puede ir debajo de ti como una simple máquina que responde a tu puntual operación de la misma, o si tiene la capacidad de volverte parte de ella y vivirlo a su manera.

Yo por lo pronto me declaro animista, y hoy en día tengo una relación personal e íntima con mi bici plegable del día a día. Además siempre que me acerco a otra bici lo hago como quién sabe que uno se tiene que presentar con la debida formalidad como con un caballo o un gato, que por ser animales no están obligados a nada, así no más por que te creíste que el humano es el rey de la creación.

Haz Patria, Saca la Bici.

ANUNCIO: El que escribe estas lineas solicita amablemente mecenas, patrocinadores o similares para poder dedicarse de manera mas profesional a preparar sus notas y comentarios en este diario, y que salga de manera mas regular. Comunicarse con Iñaki de Saca la Bici en Corregidora. Gracias.

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