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Sobre la prensa y el gobierno

| 2 mayo 2011 | El ahorcado del lunes | 257 vistas | 3 comentarios

Eduardo Garay Vega

He seguido con atención lo ocurrido con este semanario y el conflicto surgido con el área de Comunicación Social de Gobierno del Estado. Hace bastante más que una década, siendo editor del semanario Nuevo Milenio, fui invitado a dar una conferencia sobre la relación prensa-gobierno. A la fecha, esa amarga plática parece seguir vigente.

En esta informal columna reproduciré, casi de manera intacta, dicha conferencia.

Relación prensa y gobierno en Querétaro
No te pago para que me pegues

Prensa-Gobierno

Imagen: Especial.

Todo medio de comunicación escrito, revista, semanario, diario, pasquín; vive de la publicidad. El ingreso obtenido por la venta al público no alcanza, la gran mayoría de veces, ni para pagar la imprenta. Entonces la subsistencia del medio depende de la cantidad y calidad de los anuncios.

¿Por qué les digo esto? Debemos conocer este antecedente porque así podremos entender la freudiana relación que se establece entre periodismo y gobierno (que no entre prensa y poder) en Querétaro. Gobierno del Estado es el mayor anunciante que tienen los medios en Querétaro, el segundo es la presidencia municipal de Santiago de Querétaro. Aquí me detengo, hago una pausa y les aclaro que lo anterior no es un fenómeno exclusivo de Querétaro, todo el país cojea del mismo pie. No hay un medio que no tenga la base de su publicidad en la difusión de las obras de gobierno. Hasta los medios más críticos (Proceso, La Jornada, por citar aquellos que se ligan más con la “izquierda” mexicana) buscan establecer convenios con las instituciones para asegurar el pago de nómina.

Bien, aclarado lo anterior centralicemos el tema en Querétaro. Los diarios, revistas, semanarios existentes en Querétaro viven de la publicidad, más específicamente, de la publicidad oficial. De hecho, algunos medios todavía acostumbran poner su “ocho columnas” con la declaración del Gobernador y va dentro del paquete publicitario. Actualmente, ni siquiera hay necesidad de censurar a los medios, con el miedo de perder la publicidad basta.

“¿Jura usted decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad?”. “Si usted quiere”

Los medios que presumen de su libertad, de no tener compromisos con las instituciones oficiales gubernamentales, habitualmente son subsidiados por las universidades o por algún partido político y su público es cautivo, no tienden a las masas y su crítica ante las acciones gubernamentales queda en entredicho porque no pueden medir con el mismo rasero a sus jefes. En todo caso, los invito a elegir cualquier Tribuna para ejemplificar (acotación actual: El observador, cuya línea católica los obliga a defensas casi absurdas con la pederastia, manejo de recursos económicos o análisis de libros y películas).

A partir del temblor del 85, cuando el gobierno se vio totalmente rebasado por la necesidad de información y los periodistas perdieron la “línea”, da comienzo, sobre todo a través de la radio, una nueva época del periodismo. Se deja el trabajo de boletinero y ya no sólo se pregunta en los medios qué dijo y qué pasó, toma nueva fuerza el investigación y comienzan los por qué y los para qué. Se les concede la palabra a “los otros”. Es el tiempo en que el régimen necesita a la democracia y los opositores comienzan a ser gobierno.

No obstante, la existencia de una mayor cantidad de medios, con todo y sus tendencias ideológicas bien identificadas, o incluso gracias a ellas, nos permiten, en una lectura abierta, poder contar con una mirada más completa de nuestro entorno. Aunque los excesos están demasiado cerca.

Entre los excesos actuales destaca, por supuesto, el internet, en donde no parece existir un control sobre lo que se dice y que, sobre todo en los blogs, se puede decir lo que sea y presentarse como víctima; además, de considerarse periodista, escritor, intelectual o perseguido político o cultural sin miramientos. Pero ya sobre el periodismo propiamente dicho, la relación entre prensa-gobierno también está llena de lagunas.

El buen periodista no espera el boletín, va por él

El periodista se acostumbró a “quemar” al funcionario menor con el clásico “periodicazo”. El miedo a ver el nombre puesto en tela de juicio ha sido suficiente para que los reporteros, y sobre todo los jefes, obtengan algunos privilegios que van desde estacionarse en cualquier lugar, entrar gratis a muchos eventos o considerarse intocables o un ser especial que no tiene porque hacer trámites.

Voy a contar una anécdota que, afortunadamente, no sucedió en Querétaro y es de un tiempo ya lejano. Un `periodista, llamémosle Carlos Denigri, digamos que trabajaba para un periódico nacional y sacaba sus “reportajes” en series de tres. El reportaje se titulaba, por ejemplo, El drama de la salud en México. La primera parte del reportaje sacaba a la luz las irregularidades encontradas en X clínica, Denigri iba a su oficina por las tardes a esperar pacientemente una llamada, si la llamada no llegaba, publicaba la segunda parte con más irregularidades pero, ahora, a niveles medios. Y el teléfono sonaba, seguro, esa tarde. La última parte del reportaje era casi siempre de cómo el Secretario del ramo, o directamente las más altas autoridades del país se encontraban trabajando para solucionar los problemas mencionados en las dos anteriores entregas. Los beneficios obtenidos por reporteros al estilo Denigri sólo son un mítico rumor.

Con esta relación, corrupta, nefasta, cotidiana; los medios optan por esperar ansiosamente los periodos electorales, época cuando aumentan los anuncios de manera excepcional y cuando más publicaciones de “análisis político” surgen, algunos pagados directamente por organizaciones políticas y otras, veladamente, dejando entrever algo más que sus simpatías.

Yo no soy corrupto porque nadie me ha llegado al precio.

En este momento, y desde la llegada del fin de la hegemonía priísta, entramos a la era de las “filtraciones”, de los trascendidos, de la acusación grabada y editada con toda intención para generar polémica y llamar la atención. La famosa ley de “protección de las fuentes” ha sido convertida en la excusa perfecta para acusar sin dar la cara. El espionaje se legaliza y hoy cualquiera puede “comprometer” a cualquiera. Y desgraciadamente el medio se ha vuelto juez y dicta sentencia en los encabezados o en las editoriales del noticiero nocturno presentándose como nota del día.

Estamos como la República, pero que ayer, mejor que mañana

¿Soy un amargado? ¿Un pesimista? Más bien, soy del Club de los optimistas, creo que los nuevos periodistas, egresados de carreras de comunicación, siempre cultos, siempre informados, siempre deseosos de cambiar el sistema e interesados en descubrir la verdad y no una manera de ganar dinero de manera rápida, van a lograr revalorar el papel de los comunicadores.

Los medios comienzan a descubrir su importancia aunque los periodistas ahora están más cerca del exceso al emitir sus juicios, siempre es preferible el exceso de ruido que el silencio. Ahora el gobierno, de cualquier nivel y de cualquier color, ha descubierto que su vínculo con la sociedad es mediático. No todo está mal. Los medios han buscado establecer convenios de publicidad por periodos largos, contratados de antemano, que no dependan del humor de los hombres del poder, los periodistas, por fin, buscan la nota, indagan, investigan, analizan. El gobierno ya no puede decidir solo, la sociedad habla y lo hace a través de sus medios. Ya no se puede chantajear al medio con la publicidad, como no se puede extorsionar al gobierno con el “periodicazo”.

Eso sueño. La realidad, casi siempre, me da un golpe en plena jeta y me deja sin ganas de seguir haciendo columnas y ahorcarme en la realidad.

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3 comentarios

  1. BUENISIMA COLUMNA, DESPUÉS DE LEER ESA TRISTE PERO REAL SITUACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE SE SABE PERO QUE NADIE DICE, ME SACÓ UNA SONRISA CON SU OPINION RESPECTO A LOS NUEVOS EGRESADOS DE COMUNICACIÓN, YO TAMBIÉN CREO Y MAS QUE CREER DESEO QUE SE REVALORE EL PAPEL DEL PERIODISTA Y SÉ QUE SE PODRÁ PORQUE AHORA ESTAMOS CONSCIENTES DE QUE EL PERIODISMO SE HACE SOLO POR PASIÓN. :)

  2. Buena columna, me gusto mucho por que no sólo va hacia una crítica sobre como el gobierno trata ala prensa o condiciona a los medios a través de la publicidad si no también parte de culpa lo tienen los mismos periodistas, yo conocí alguno que era así

  3. Buena la observación de que la noticia se investigue, no se invente; que se adentre el periodista en el tema que está tratando y pueda redactar mejor su nota. En el caso del Observador semanario católico no defiende la pederastía, pues es un crimen contra los mas indefensos que son los menores. Es cierto ha habido y hay casos de sacerdotes que han traicionado su vocación y la confianza a quienes se les habían dado como los niños. Pero la Iglesia esta realizando acciones para que la pederastía no siga creciendo e invita a las víctimas denunciarlo. Sin embargo, son muchísimos más los sacerdotes que con gran celo a su ministerio ayudan a los más débiles y eso muchas veces no es noticia para publicarse por desgracia.

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