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De Guatemala a Guatepeor

201 | 18 julio 2011 | Observatorio Civil de Medios | 93 vistas | comentarios

Ramón Martínez de Velasco

Al momento de enviar esta colaboración, la de la semana pasada (“¡Ni un voto más para nadie!”) ha rebasado las 1,500 visitas. Y no porque escriba muy bonito, o porque esté muy documentado el tema (la siguiente semana lo ampliaré), sino porque como ciudadanos estamos hasta la coronilla de las transas de los partidos políticos, y, según parece, ya no estamos dispuestos a que el saqueo a México continúe tan impunemente. Ojalá.

Facundo Cabral

“Por primera vez me quiero quedar quieto. Mi esqueleto ya no quiere seguir”.

En esas andaba, cuando se me atravesó otra mala noticia que también va a destapar una cloaca.

Guatemala es un país asombroso. Lo recorrí dos veces. En ambas evité hospedarme en la ciudad capital. Enseguida observé el pulular de muchos niños, entrenados para robar. Cazando a la presa. Además, se había decretado “toque de queda”.

Durante mi breve estancia no descarté un asalto, o un balazo. No exagero.

Recuerdo esto porque sí me dolió, pero no me sorprendió, la noticia de que a un par de kilómetros del aeropuerto internacional La Aurora, asesinaron al cantautor argentino Facundo Cabral.

“Iba a abordar el bus del hotel Tikal Futura para ir al aeropuerto, pero se encontró con Henry Fariña y él le ofreció llevarlo”.

Ambos recibieron múltiples disparos de fusiles de asalto AK-47. Los emboscó un comando de sicarios. Su escolta no pudo evitar el ataque.

El empresario nicaragüense Henry Fariña se debate entre la vida y la muerte, en la capital guatemalteca.

El vehículo en el que viajaba con el trovador argentino quedó estacionado en la entrada de una estación de bomberos, a donde él acudió en busca de ayuda.

Hay versiones de que Fariña había recibido amenazas, y que él era el blanco. Hasta ese momento fungía como productor de la gira de Cabral en Guatemala, quien la noche previa cantó en Quetzaltenango.

El embajador de Argentina manifestó: “Estas cosas ocurren en cualquier lado. No se puede hacer responsable a los neoyorquinos de la muerte de John Lennon, ni a los habitantes de Guatemala por la muerte de Facundo”.

Su amigo, el también cantautor argentino Alberto Cortez, dijo: “Guatemala es un país que tiene varias bandas de narcotraficantes, que andan a balazo limpio”. (En 1994 los dos vinieron a México presentando su excelente “Lo Cortez no quita lo Cabral”, una gira que culminó, según trascendió, por la propensión de Facundo a la bebida, y por su carácter violento.)

Para la indígena Rigoberta Menchú -–actual candidata a la Presidencia de Guatemala– “posiblemente fue asesinado por su ideal, por el odio del fascista”.

Cabral habría recibido 10 impactos de bala. Falleció al instante. “Los balazos en contra de Fariña podrían deberse a que no pagó las cuotas que le exigían los narcotraficantes por llevar artistas al país. Y en medio de esa historia, murió un hombre bueno” (Jorge Fernández Menéndez, en Excélsor).

Henry Fariña es dueño de una cadena de casinos y clubes nocturnos. Se movilizaba escoltado por cuatro guaruras. En Guatemala instaló el Casinos Elite. Lo mismo en Nicaragua, Costa Rica y Panamá. También tenía negocios en Miami. La policía habría encontrado entre sus documentos un carné que lo acreditaba como “asesor” de la bancada del gobernante partido Frente Sandinista en el Parlamento de Nicaragua.

Cabral debió conocer sus antecedentes.

También debió tomar en cuenta que llegó a Tierra de Nadie. Ya no a la Guatemala que él conoció, sino a Guatepeor. (En cuatro años, en Guatemala han muerto más de 25,000 personas, y la mayoría de estos asesinatos continúan impunes.)

“Desde hace dos años las autoridades de Guatemala han advertido que las bandas criminales mexicanas han tomado control de gran parte de su territorio. La agencia de inteligencia Stratfor reporta presencia de Los Zetas y del Cártel de Sinaloa. Esto podría dar una pista al gobierno guatemalteco de quiénes pudieran estar detrás del asesinato del afamado cantautor, pero faltaría responder otra pregunta: ¿Por qué matarlo? (sinembargo.mx). La evidencia examinada revela que los disparos estaban dirigidos a Fariñas, y se investiga si tenía algún nexo con el crimen organizado.

“Guatemala es uno de los países con mayores cifras de crímenes de Centroamérica. Tiene una de las mayores tasas de homicidios del planeta. La violencia es obra, principalmente, de las temidas maras y de poderosos cárteles de drogas. Los narcos usan de base a Guatemala para trasegar drogas de Suramérica a Norteamérica, y eliminan a cualquiera que se interponga en sus fines.

“Guatemala es un puente entre fabricantes y traficantes que operan en México, Colombia, Perú y Bolivia. Esta ruta ha sido una de las principales impulsoras de corrupción y narco-política en la región.

“Guatemala emergió de la guerra civil en 1996. Desde entonces los cárteles mexicanos han aprovechado a los militares desmoralizados, a las milicias, a la corrupción reinante y a las instituciones débiles para establecer puntos de apoyo. Los Zetas trabajan de cerca con los Kaibiles, una élite militar guatemalteca desilusionada por la desmovilización de tropas y los severos recortes al presupuesto militar, tras el fin de la guerra civil. El resultado ha sido un contagio sostenido de violencia, en el que participan algunos de los mejores militares, a sueldo”.

(Yo recorrí el Petén, de noche, con destino hacia las monumentales pirámides de Tikal. A los viajeros se nos advirtió que entraríamos en zona de Kaibiles, temibles soldados formados para combatir guerrillas –entre ellas, se supo, al EZLN–. Tuvimos suerte. Convertidos ya en gavillas pudieron habernos descuartizado sin que nadie se enterara, pues el Petén es selva.)

Mi condiscípula en la carrera de periodismo, la argentina Irene Selser, acaba de recordar que Cabral escribió una frase a modo de epitafio, en el año 2007: “Fue mudo hasta los 9 años, analfabeta y alcohólico hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40, y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada”.

Y en la víspera, Cabral conversó con Prensa Libre acerca de su visita a Guatemala.

–Hace tres décadas que fui a cantar allí por primera vez. Recuerdo que visité Chichicastenango, Quetzaltenango y Antigua.
–¿A qué se debe esta nueva gira?
–Es una despedida, porque físicamente estoy ya muy débil. Será un testamento de mi experiencia, que le dejo a los jóvenes que empiezan a vivir.
–¿Cuál es su mensaje para el público de Guatemala, donde se vive hoy con mucha inseguridad?
–Que la violencia es una estupidez.
–¿Seguirá en los escenarios?
–Ya no creo que vuelva a viajar. Por primera vez me quiero quedar quieto porque apenas camino y veo poco. Mi esqueleto ya no quiere seguir.

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