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El ruido, grave problema de salud pública en La Cañada, El Marqués

208 | 6 septiembre 2011 | Hombres y engranajes | 206 vistas | comentarios

Jorge Coronel

En su deslumbrante ensayo, “La tiranía del ruido”, publicado en el año de 1970, el autor, Robert Alex Baron, vaticinó: “El ruido del mañana será más molesto y cruel que el de ahora, por dos razones: primera, que estamos acumulando el número de causas de ruido, y saturando todo el ambiente; segunda, estamos volviéndonos más sensibles al ruido”.

Ruido

Foto: www.cosasdesalud.es

A 41 años de distancia, aquel señalamiento ya se cumplió a cabalidad y, como ejemplo, está el fenómeno del ruido en La Cañada, cabecera municipal de El Marqués, concretamente en el barrio de La Presa.

El ruido en dicho barrio comenzó hace unos dos años con la instalación de 4 salones de fiesta cuya distancia entre sí no rebasa los 600 metros. En los días recientes el ruido se ha vuelto insoportable para los vecinos que tienen la desdicha de vivir cerca de alguno de esos salones de fiesta, sobre todos los días sábado y domingo. La música a todo volumen, los gritos descomunales de los asistentes ya ebrios, y otras formas de ruido, han causado mella en los habitantes de ese lugar.

“La tiranía del ruido” alerta: “El ruido puede provocar desde simples dolores de cabeza hasta ataques al corazón; causa pérdidas del oído y llega aun a afectar la productividad. El enorme fragor de las urbes industrializadas, la estruendosa actividad de las máquinas de todo tipo, las diferentes tareas que se impone a sí misma y nos impone la tecnología avanzada, etc., crean un mundo sonoro de tales magnitudes que el ruido se presenta en la actualidad como uno de los más agudos problemas…”

Esta impunidad sonora se facilita, todavía más, por leyes y reglamentos obsoletos que rigen al municipio de El Marqués: este ataque directo a la persona, a la comunidad, apenas se contempla como “daño a la moral” con una pena económica de plano irrisoria.

Otro caso de esta barbarie sonora en aquel barrio es el clásico vecino ruidoso: una muestra fiel es el tristemente célebre, por esa terrible enfermedad llamada alcoholismo, Fernando Altamirano (su domicilio está en Av. Emiliano Zapata No. 147 poniente), cuyo ruido musical pone en riesgo la sana convivencia y aturde a niños y gente de la tercera edad.

¿Nuestros diputados o regidores, incluso el señor Gobernador, algo harán respecto a este grave problema de salud pública?

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