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Poético aniversario de Panóptico

220 | 29 noviembre 2011 | Querétaro | 112 vistas | 2 comentarios

Arturo Marcial Padrón Hernández

Querétaro, Qro.- “Nos vemos a las 11 con los panochas”. Decía un mensaje que por confusión daba respuesta a otro emitido desde mi celular. Ya entrada la noche del miércoles 23 de los corrientes, durante una caminata recibí la invitación para compartir el tiempo y espacio con un grupo de universitarios inquietos, que con un suplemento han aderezado a Tribuna de Querétaro.

Panóptico es el nombre de la publicación que quincenalmente ofrece a los lectores del semanario universitario una visión poco ortodoxa, y más bien libertaria; que toca y trastoca diferentes inquietudes y tópicos encabezados por estudiantes y recién egresados de las tres disciplinas impartidas en la facultad, el periodismo, sociología y la ciencia política.

Son 10 minutos después de las 11:00 de la mañana del jueves 24 de octubre, en medio de un inusitado bullicio en los patios y jardineras de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro, aguardan diferentes personalidades de instituciones culturales de Querétaro. El motivo de la reunión: la conmemoración del segundo aniversario del suplemento Panóptico.

A paso lento, pero seguro, arriba Salvador Alcocer, decano de los poetas queretanos y a quien Juan Antonio Isla definiría como “leyenda y mito. Personaje singular, siempre en retiro. Huraño y misterioso. Rebelde y provocador”. Su visita efímera obedece al homenaje que decidieron brindarle jóvenes que, como él, entienden el mundo más allá de los dogmáticos preceptos sociales, y más acá de los sentimientos maravillosos de la especie humana.

El evento lo encabezaron diferentes personalidades y visiones nada yuxtapuestas, sino un presídium que refleja la universalidad de pensamientos e ideologías que puede albergar la Universidad. Desde la visión centrífuga y crítica de un luchador cultural como Abelardo Rodríguez, hasta el seductor poder político encarnado en el Jefe de Asesores del Gobernador queretano, Juan Antonio Isla. Además del experimentado periodista y funcionario cultural, Manuel Naredo. Así como la representación institucional del Instituto Queretano de la Cultura y la Artes con el reposado Armando Viesca, el Director de la Facultad Carlos Ramírez y la cabeza del semanario Tribuna de Querétaro, el chivista Víctor López.

En un principio la concurrencia era escasa, pero en los primeros 20 minutos el acogedor auditorio albergó a pocos más de 80 personas que, en eventos de esta naturaleza, son más que suficientes para el intercambio de cosmovisiones que aportan los elementos para mantener viva la utopía en el mapa de las convicciones.

A lo largo de hora y media las intervenciones ofrecieron al auditorio congregado interesantes reflexiones, entre las que destacó un panorama del periodismo queretano que refleja “que los intocables siguen siendo un hecho, que la información suele venir aparejada de subtextos comerciales y que las rencillas personales aún sobrepasan a la ética profesional y al instinto periodístico”. Se cuestionaba Naredo si aún perduraba la visión provinciana del periodismo queretano.

A casi una hora, y en el momento en que Víctor López reflexionaba sobre la importancia de los suplementos y la grandeza de las Chivas rayadas del Guadalajara, una voz de entre los integrantes del presídium rompía el protocolo: “esto ya duro mucho, yo me voy”, asentaba el poeta Salvador Alcocer; a su izquierda, con seria preocupación, un ponente le solicitaba esperar un poco. A su derecha, el joven anfitrión, José Luis Durán, le instaba a no perder la paciencia. Lo logran calmar y el evento transcurrió.

Una reflexión anecdótica que esbozó perfectamente al literato queretano fue el acto toral de su homenaje, una remembranza del Querétaro de ayer, clara y oportuna, así fue la intervención de Juan Antonio Isla. Acto seguido, el homenajeado afirmo: “Siempre me ha llamado la atención esto, hablar y escribir. Que son cosas muy diferentes. Para hablar no importa perder 20 minutos. Para escribir, si se pierde un segundo, ya no hubo poema”.

Con una mente lúcida, un lenguaje trémulo y una candidez literaria, recitó un poema que al concluir dijo: ya termine. Los aplausos fueron el premio del día, el reconocimiento a un hombre que en el invierno de su vida sale a compartir su trabajo con universitarios inquietos, rebeldes y soñadores como él.

Como acto final del evento, los jóvenes panópticos premian trabajos fotográficos y literatos; en eso estaban, cuando antes de finalizar el evento irrumpió nuevamente el hombre aquel, como las irrupciones emocionales que inspiran al poeta, se levantó y dijo “ahí nos vemos”, vió el camino, y ante la dificultad para moverse, reclamó sutilmente: “y el elevador”.

Así fue el cumpleaños de panóptico, con un poeta que en el año 96 del siglo pasado escribía: “Hay días tan plenos que el color azul es azul… hay una razón para vivir. Los sueños son reales”.

Un segundo aniversario poético.

arturomarcialpadron@gmail.com

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2 comentarios

  1. Excelente resumen del evento, creo que el autor debería desarrollar más la crónica. Felicitaciones al autor y al Suplemento Panóptico de la UAQ. Además, se le ha rendido un homenaje digno al Poeta de la Luz del Ocaso, Salvador Alcocer.

  2. Gracias a los compañeros periodistas de Libertad de Palabra por la publiación de ecrónica de autoría de Arturo Marcial

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