El retorno de Marta Sahagún
Ramón Martínez de Velasco
En el cuento titulado “Luvina”, de Juan Rulfo, se lee este diálogo:
-¿Dices que el Gobierno nos ayudará, profesor? ¿Tú conoces al Gobierno?
-Les dije que sí.
-También nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no sabemos nada es de la madre del Gobierno.
-Yo les dije que es la Patria.
-Ellos movieron la cabeza. Y se rieron. Me dijeron que no, que el Gobierno no tiene madre.
Pues bien, las derechas y ultraderechas que co-habitan en el PAN, en el PRI y hasta en el PRD, han ideado imponerle a México aquella “madre” que le falta al Gobierno.
Sus mercadólogos la moldearán como una madre abnegada, como una ama de casa, como una ciudadana sin partido, como una mujercita indefensa, como una “señora de capillita”, como la dama buena onda que siempre sonríe pero que sabrá llorar si los machos la atacan y critican durante su campaña electoral hacia la Presidencia de la República.
Con esa bandera navegará, “de a mosquita muerta”, siguiendo al pie de la letra el recetario de la chantajista Marta Sahagún, quien entre dulces sonrisas, llantos y demandas contra periodistas vació las arcas públicas y hoy vive como reina, al lado de su ranchero ignorante y ratero.
La beata Josefina fue empleada de ambos y no los tocará, porque ella es una mujercita fiel.
Luego fue la coordinadora de campaña de “Vicente Calderón”, y con ese membrete presionó al presidente consejero del IFE, el 2 de julio del año 2006, para que declarara ganador al espurio Felipe de Jesús, según confesión del propio Luis Carlos Ugalde (22 de septiembre del 2011).
En el 2009 estuvo en la ciudad de Querétaro, y en rueda de prensa aseguró –con encuesta en mano y con su sonrisita de “únete a los optimistas”– que el panista Manuel González Valle sería el gobernador del estado.
Muy recientemente, asustada y víctima de la paranoia ante el discurso beligerante y militarista de su contrincante dentro del PAN, Ernesto Cordero, “dos veces por intermediarios y una directamente, Vázquez Mota tuvo contacto con el candidato de la izquierda, AMLO, para hablar en términos de una posible incorporación de ella a su equipo” (Raymundo Riva Palacio, febrero 8, 2012).
Fue rechazada.
En venganza, ahora ya como candidata desde el pasado 5 de febrero, ha decidido fusilarse el lema “Un México para Todos”, de Cuauhtémoc Cárdenas, y hará suya la “República amorosa” de AMLO, en versión femenina; a saber, “México se pinta de rosa”.
Tres puntos más, para terminar de preocuparnos.
El “junior” Roberto Gil Zuarth, exsecretario particular de Felipe Calderón (quien agradeció a Dios “la generosidad de prestarnos al mejor presidente de México”), es su coordinador de campaña.
El cineasta Alejandro González Padilla, publicista del asesino de indígenas Ernesto Zedillo y del ladrón Vicente Fox, lo será de la taimada “Chepina”.
Y Antonio Solá, experto en guerra sucia, confrontación y campañas de lodo (“López Obrador es un peligro para México”), es el mercadólogo de la nueva Pantera Rosa.
Ni hablar.
Vamos por el voto nulo.















Comentar