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¡Esto está de lágrima!

241 | 15 mayo 2012 | Desde Nuestra América | 144 vistas | comentarios

Óscar Wingartz Plata*

Ricardo Salinas Pliego.

Ricardo Salinas Pliego. Foto: Especial.

Es en extremo lamentable lo que está sucediendo en nuestro país a propósito de las próximas elecciones presidenciales. Nos damos cuenta una vez más que esto no tiene pies ni cabeza, para muestra un botón. El pasado 4 de mayo, el señor Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Salinas, amo y señor de los canales 7, 9 y 40 de televisión abierta, emitió una serie de “planteamientos” en torno al debate realizado el 6 de mayo con los cuatro candidatos a la presidencia de la República. Entre otras cosas afirmó que el debate poco le interesaba a la ciudadanía, en consecuencia, su canal iba a transmitir el partido de futbol a la misma hora del encuentro entre los presidenciables. ¡Brillante conclusión!

Esto es extremadamente preocupante porque muestra de cuerpo entero a los magnates de los medios de comunicación y sus intereses, es decir, les tiene sin cuidado lo que pasa en el país, siempre y cuando no se vean afectados directa o indirectamente. Se hace esta afirmación porque los “argumentos” se van moviendo entre verdades y mentiras a medias. Se hacen una serie de señalamientos que no son explícitos y menos claros. Paradójicamente el debate con todos sus “detalles”, “asegunes” y limitaciones tuvo mayor audiencia, con ello desmintió la “profecía” lanzada por Salinas Pliego.

Este punto puede parecer menor, trivial o de poca importancia, pero si vamos a fondo en la cuestión veremos que tiene una enorme densidad y peso en el contexto nacional por una razón muy clara, los medios electrónicos en efecto tienen un poder enorme de penetración, ese hecho los hace referente a la hora de emitir juicios, tomar decisiones, puntos de vista o pareceres. Vayamos algunas de las afirmaciones vertidas por Salinas Pliego.

Primera cuestión, entre otras cosasa afirmó que si la audiencia estuviera realmente interesada en el debate su estrategia en la materia sería otra. La pregunta de rigor en este punto es: ¿realmente sería otra? Considerando la cuestión en lo particular él se siente con poder de decidir qué se ve y qué no se ve en su canal. Segunda cuestión. Más adelante dijo: “…los medios de comunicación electrónica no estamos obligados por ley a transmitir el debate […] así es que no es un reto al Estado mexicano…” La pregunta es: ¿cuál es el estricto marco jurídico que regula el funcionamiento de los medios electrónicos? Lo dicho por el dueño de televisión Azteca suena más a un desplante y a un reto que a una precisión sobre el manejo de dichos medios. Esto por su propia lógica nos hace ver que en efecto, actúan con absoluta “libertad”, sin cortapisas y sin una regulación profunda.

Tercera cuestión. En este orden también dijo: “legítima estrategia corporativa” basada en las preferencias del público. La pregunta es: ¿de cuándo acá el público tiene “autoridad” para elegir lo que realmente le interesa? Estas son afirmaciones gratuitas del señor Salinas, así como otras más. No tienen sustento alguno. Precisamente ese es una de las grandes debilidades de nuestro país, nuestra población tiene un escasísimo margen de actuación, participación en diverso contexto y situación, somos como se dice coloquialmente: “Convidados de piedra”.  Hay formalidades, pero no participaciones real, concretas, efectivas. Caso concreto, las “preferencias” televisivas son inducidas de manera explícita. No es que se esté revelando el “hilo negro” es parte de la lógica de los medios. Nos quieren hacer ver una realidad que objetivamente no existe. ¿Cuál participación?, ¿cuál elección?, ¿cuáles preferencias? Todo está “fríamente calculado”.

Cuarta cuestión. Aquí cabría otra consideración sobre lo dicho: “desafortunadamente este encuentro, en la forma en que fue diseñado, no le interesa a la mayor parte de los mexicanos”. Con esta aseveración, el señor alegremente ya está pensado por todos nosotros, así tal cual. En este punto cabe la siguiente aclaración, el formato fue decidido por los partidos políticos, lo cual es erróneo, porque debería ser una facultad del IFE, proponer la forma en que los contendientes deben debatir. Aquí entraríamos en otro nivel de consideraciones que no es el propósito de esta entrega. Será en otra ocasión. Decíamos que el señor ya piensa por todos nosotros, en este punto, él tiene mucho que ver, no sobre el formato, pero sí en buena medida sobre la percepción que tiene la población sobre los políticos y la política. Si no hay profundidad en las cosas, ¿qué se puede esperar?

Quinto punto. El fondo del asunto es la escasa formación cívica-política que en general tiene nuestra población. No se pretende hacer imputaciones, descalificaciones o extremar los términos, un fenómeno concreto es el alejamiento que vive nuestra población de los asuntos públicos. Entre otras razones por el secuestro que han hecho los políticos de ella junto con las diversas instancias encargadas de su promoción y difusión, entiéndase: la escuela, los medios electrónicos, los partidos, las asociaciones, etc. No finjamos neutralidades donde no las hay. Esta idea se confirma con una expresión más de Salinas al decir: “En mi opinión el debate, en su forma actual, es sólo un ejemplo más de esta degradación de discurso político”. Esto es para Kafka. No estaría mal decirle que la degradación de la política no viene por sí sola, se da por la confluencia de múltiples factores, entre otros, de los propios medios de comunicación que se “reservan” su propio espacio de manera desproporcionada y sin cortapisas, donde lo público tiene escasa incidencia, en consecuencia, se piensa que es asunto “a ver de quién”. El pseudo alejamiento de los medios del asunto político también ha contribuido para que la política esté como está. No es cosa de la casualidad ni del azar. Este dato debería ser analizado con mayor cuidado.

Se pueden seguir proponiendo elementos sobre este asunto, pero el núcleo de la discusión es la forma tan ligera como los dueños de los medios visualizan la cuestión pública, donde toman posición de manera beligerante como si en efecto ellos fueran un poder en sí mismos. Es pertinente decirlo, los medios son eso, puentes, instrumentos, de ahí no se sigue que sean dueños de la realidad, y menos que nos quieran imponer su visión del mundo diciendo verdades a medias. Esto lo debemos reflexionar críticamente, y no dejarnos ir con falsas interpretaciones, con pseudo planteamientos, con visiones distorsionadas lo único que hacen el abonar más la confusión, la incultura, el desconcierto en que hemos caído en materia política. Necesitamos medios de comunicación más ilustrados, más inteligentes con mayor vocación social, no pretender que todo se resuelve con dinero, influencias o amenazas. Por ello el título de esta entrega.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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