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¿Tenemos idea del país que deseamos?

249 | 10 julio 2012 | Desde Nuestra América | 186 vistas | 1 comentario

Oscar Wingartz Plata*

Marcha YoSoy132.

El sentir de muchos ciudadanos es que el 1 de julio no hubo una elección limpia ni democrática. Foto: mexico.cnn.com

El domingo primero de julio vivimos unas elecciones presidenciales que de ninguna forma podemos calificar de “democráticas”. Se reitera, no se pueden llamar estas elecciones democráticas, por más que lo grite Peña Nieto. Además, es el menos indicado para hacer tales afirmaciones. En esta perspectiva se sumaron a “la cargada” los jilgueros y merolicos de los medios de comunicación masiva que también nos han querido imponer la idea de unas elecciones “pulcras, inmaculadas, soberbias”. Nos han querido hacer ver una realidad que objetivamente no es, junto con las diversas autoridades electorales y partidarias. En términos estrictos no lo fueron, entre otras razones, porque de origen estuvieron colmadas por una cadena innumerable de desaseos, triquiñuelas, excesos y abusos por parte de una agrupación política mejor conocida como el PRI, que derrochó dinero a raudales. Eso de entrada hace de la contienda electoral un juego sucio y ventajoso, porque va inclinando las preferencias del electorado de manera abusiva hacia un candidato, sin que los otros contendientes puedan competir en igualdad de condiciones. Es decir, si no se parte de una base común, las elecciones están viciadas de origen, por lo tanto, son inequitativas, poco creíbles e incluso ilegales.

Decíamos que los jilgueros y merolicos han echado “a volar las campanas” predicando el “triunfo” de Peña Nieto, mucho antes que se dieran los resultados oficiales, esta es una muestra más de los desaseos que envolvieron a estas elecciones. Es más, la misma abanderada del PAN, Vázquez Mota, ni siquiera sabía cómo se iba perfilando la votación, y ya había aceptado su derrota, le pedía al Movimiento Progresista hiciera lo propio. La pregunta de rigor es: ¿qué clase de contienda es la que vivimos?, ¿qué clase de políticos son esos? No conforme con lo que había sucedido, otro de los candidatos, Quadri de la Torre del Panal, se “ufanó” por ocupar la cuarta posición, esto sinceramente es de risa, de carcajada, para los anales de lo insólito, para Ripley, este candidato, también le pidió al candidato de la izquierda que aceptara la derrota. Al hacer tales declaraciones buscaron presionar y generar tensión en la coalición del Movimiento Progresista para que hicieran una declaración en relación con los resultados adversos. El planteamiento que se propone es: ¿Por qué el Movimiento Progresista tendría que aceptar una derrota que no es tal?, si precisamente había estado reclamando las inequidades, excesos y abusos de la agrupación encabezada por el PRI. ¿Acaso las agrupaciones políticas habían negociado previamente para pronunciarse en ese sentido con ello “empujar” a la izquierda de manera precipitada?

No hay que confundirse, ni simular, estas campañas, igual que otras se han dado en un clima de incertidumbre, ignorancia, miedo y manipulación. Este punto es central en estas reflexiones. Vamos a proponer un ejemplo elocuente de este “clima” que no era otro que el hostigamiento mediático: Sistemáticamente los medios electrónicos se dieron a “la tarea” de difamar, denostar, insultar y agredir a Andrés Manuel López Obrador, incluso, un señor llamado Pedro Ferriz de Con que se dice “periodista profesional” junto con una señora llamada Adela Micha, expresaban en sus comentarios un odio visceral e irracional contra él. En términos muy concretos, un periodista por ninguna razón puede hacer eso, es intolerable y condenable por todas partes. Ellos están para informar, no para calificar, ni condenar, ni linchar a nadie. En este tenor, escuché un comentario de una señora que se llama Fernanda Familiar donde sin el menor rubro ni consideración profesional le dijo a López Obrador hasta de lo que se iba a morir. Simplemente esto es intolerable. Pregunto, ¿estos son los tan llevados y traídos ejercicios democráticos? ¿Crear una atmósfera contraria a un candidato?

En general, el pensamiento político de los partidos y líderes […] ha sido siempre imitativo y superficial. Imitativo, porque ha copiado, acrítica e indiscriminadamente el vocabulario conceptual y las ideas generadas por el pensamiento político europeo y estadounidense. Superficial, porque la imitación acrítica siempre refleja ignorancia de la esencia de lo que se copia. […] La globalización tiende a deslegitimar la idea de la soberanía y del Estado como los ejes articuladores de las identidades políticas y de los derechos ciudadanos que sirven de fundamento a la democracia. Esta es una realidad que nuestras elites no logran entender, porque viven atiborradas de coyuntura. Ellas insisten en imitar, acrítica e indiscriminadamente, el pensamiento económico y las visiones de Estado que articulan y difunden los organismos financieros internacionales, sin profundizar su conocimiento de las causas de nuestro atraso. Andrés Pérez-Baltodano.

Por otra parte, las autoridades electores a lo largo y ancho de la contienda fueron omisas, simuladoras y ciegas ante las denuncias, reclamos, evidencias que les mostraron los diversos partidos, los ciudadanos y las organizaciones civiles ¿cuál fue su respuesta? El silencio absoluto. No puede ser que la “autoridad” electoral asuma estas actitudes, eso muestra absoluta parcialidad revestida de ley. Un punto de esta discusión fue el reclamo reiterado por el excesivo y desorbitante derroche de dinero por parte del PRI -como en una ocasión anterior lo habíamos comentando en esta misma columna-, ¿cuál fue la respuesta del IFE?, simular, salir con la retórica de que eso se discute después de las elecciones. Segunda pregunta: ¿quién en su sano juicio puede aceptar eso como respuesta? Como se dice popularmente: “A toro pasado, ya pa’qué”.

También está la “muy democrática” cooptación del voto vía compra, coacción, intimidación y manipulación del mismo. Hay testimonios fehacientes de esta práctica antes y durante la jornada electoral, ¿qué sucedió? Nada, absolutamente nada. De forma insistente los analistas y estudiosos de la política estuvieron alertando sobre estas prácticas, usos y excesos, pero como siempre, se negaron dichas afirmaciones y razonamientos por parte de las autoridades electorales, diciendo que tenemos el aparato electoral más desarrollado, “era impensable hablar de fraude”. Eso es construirse mundos felices, es vivir en un mundo paralelo. En consecuencia, no se puede bajo estas circunstancias hablar de unas elecciones “limpias, inmaculadas, pulcras”, porque objetivamente no lo fueron. El reclamo de millones de mexicanos está ahí, pidiendo actuar con probidad, honestidad y certeza. Tercera pregunta: ¿a esto le podemos llamar democracia? Donde la mentira, la simulación, el encubrimiento, la falsedad, el exceso es moneda corriente. Si a esto le llamamos democracia, hay que decirlo con absoluta claridad: Estamos en un atraso histórico, social, político y cultural impresionante.

La cara visible de este atraso, el prototipo de esta miseria histórica y social es Enrique Peña Nieto y el partido político que “lo impulsó”. Diversos personajes lo estuvieron diciendo de forma reiterada, no tiene ni la capacidad, ni la preparación, ni los talentos para gobernar. Su “currículum” lo denuncia, tiene una escasa, escasísima formación académica, profesional y política, literalmente es un personaje impuesto por las cúpulas de poder económico, político e ideológico que mandan en este país. En este punto cabe el siguiente planteamiento: ¿Saben ustedes cuál es la noción que tiene sobre la democracia tan ilustre personaje?, que impúdicamente, sin recato alguno en la Universidad Iberoamericana afirmó que hizo uso de fuerza en Atenco “porque son parte de sus atribuciones como gobernante”. ¡Increíble! Este es “el demócrata”, “el estadista”, “el gobernante de altura”, “el político con visión de futuro”. Una vez más, ¿este hombre con estas credenciales debe gobernar un país tan complejo como México?

El título de esta entrega es elocuente, ¿qué deseamos para nuestro país? ¿Tenemos idea de lo que queremos para las generaciones futuras? O tal vez habría que preguntar con profundidad y plena honestidad: ¿la manipulación vía el miedo, la mentira, la falsificación, la calumnia, las pseudo verdades han hecho mella en nuestra conciencia por el efecto implacable de los medios masivos de comunicación que nos han bloqueado, clausurado, anulado la posibilidad de la reflexión, análisis y juicio propio?

Cerramos esta entrega con un hecho que me ocurrió hace escasamente un par de días, por cierto, fuera de México, para ser más precisos, en Nicaragua: Estaba cenando en el lugar donde me hospedé y llegó un grupo de mexicanos, comenzaron hablar de las elecciones recién concluidas, uno de los paisanos hablaba de la actitud tomada por López Obrador, una vez más, hablaba con odio, rencor, con actitudes viscerales, le pregunté ¿por qué se expresaba de esa forma?, me contestó como si fuera guión de televisión: “Porque es un peligro para México”, le insistí, ¿cuáles eran sus argumentos? Lo único que atinó a decirme fue: “Porque quería introducir el socialismo”. Les pregunto amables lectores: ¿Cuándo dijo eso López Obrador? ¿Dónde está escrito? ¿Cuál es el documento que avala esas afirmaciones? No hay que confundirnos, no hay que justificarnos diciendo pseudo verdades o pseudo mentiras. Hay que leer, estudiar, analizar, reflexionar críticamente nuestra sociedad. No hay que irnos con la finta, el miedo, la mentira: el proyecto de la llamada izquierda mexicana, lo único que desea es que nuestro país no sea saqueado, empobrecido y envilecido, una vez más por la plutocracia internacional, “los barones del dinero”, lo único que quiere de nosotros son nuestros recursos y nuestra mano de obra. Si nos empobrecemos más, eso les tiene sin pendiente. El proyecto del Movimiento Progresista es la recuperación de México por los mexicanos. Esto es lo que desea. Lo demás son mentiras, falsedades, exageraciones y excesos. Pensemos qué país deseamos en el futuro inmediato.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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1 comentario

  1. Que reflexión tan tan certera y real, yo siento estafados y secuestrados mis derechos y voluntades como lo dijo F. I. Taibo II, así como millones más de mexicanos que no apoyamos a los maquinadores del fraude. Excelente publicación, la difundiré entre mis conocidos y vecinos, para aquellos que se resisten a informarse via electrónica de la verdadera situación del país, a aquellos que consideran que lo dicho por los medios masivos de desinformación, especialmente Televisa, es la verdad única y absoluta.

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