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¡El priismo cambia de barco!

278 | 19 febrero 2013 | Desde Nuestra América | 96 vistas | comentarios

Oscar Wingartz Plata*

Hemos iniciado esta entrega proponiendo algunos de los principios programáticos del PRI para hacer ver un asunto que potencialmente está en puerta y, de llevarse a efecto, las consecuencias serán realmente oprobiosas para la población mexicana en su conjunto, fundamentalmente para todos los trabajadores del ramo y la esfera donde se ubiquen.

Todo esto viene por el anuncio que dio el pasado 24 de enero del año en curso, “el jefe” de esa agrupación política César Camacho Quiroz, en el marco de la Segunda Plenaria de Senadores del PRI y PVEM en Bahía de Banderas, Nayarit, al afirmar que modificarán los documentos básicos del partido para aceptar mayor inversión privada en Petróleos Mexicanos, así como gravar medicinas y alimentos con el IVA. Según esto para avanzar en las reformas energéticas y hacendarias contempladas en el “Pacto por México”, remató diciendo que un partido “debe tener ideología, pero ésta no debe rayar en el dogmatismo, que es cosa de religiones, no de partidos”. Una manera muy, muy “sui generis” de entender la ideología y los principios políticos.

Como de costumbre los priistas quieren pasarse de vivos, una vez más, faltarle el respeto a la ciudadanía en su conjunto, usando una “lógica” realmente burda y fuera de toda proporción. ¿Quién le va a creer al señor Camacho Quiroz semejante patraña? Sólo es cuestión de comparar sus principios con sus dichos. Más adelante el mismo dirigente comentó que los delegados a dicha reunión van a discutir “hasta dónde sí y hasta dónde no se puede abrir Pemex al capital privado”, sin que se ponga en riesgo la rectoría del Estado. Es evidente que los priistas tiene “una lectura” muy propia de la realidad y de la situación del país, con ello se muestran como se dice “de cuerpo entero”. ¿Qué significa esto?

Para empezar, estas afirmaciones expresan el profundo deslizamiento en que ha caído esa agrupación política, de considerarse “heredera de la Revolución mexicana” hasta constituirse en un partido “raro”.

Expliquemos, uno de los problemas más agudos y complejos que ha tenido el priismo ha sido tratar de definir cuál es en sentido estricto su ideología, cuestión relevante a estas alturas de los tiempos. Un simple “lego” no tiene una idea clara cuál es la posición de esta agrupación, es decir, de izquierda, de derecha, de centro, de centro-derecha, de centro-izquierda, si no se puede definir un asunto que es medular, en consecuencia, pueden decir, proponer y afirmar lo que mejor les guste, porque no hay una estricta definición político-ideológica que los defina, como si estuviéramos en un restaurant: “pidiendo a la carta”.

El PRI es el partido de todos los mexicanos comprometidos con la democracia y la justicia social.

Nuestro nacionalismo revolucionario nos permite interactuar en un mundo globalizado y preservar identidad, soberanía e independencia, defendiendo nuestros recursos estratégicos, bajos los principios rectores de nuestra política exterior que ha merecido respeto en el concierto mundial.

La democracia y la justicia social constituyen nuestra fuerza histórica y nuestra razón de ser.

Nuestra Constitución, al incluir los derechos sociales a la tierra, al trabajo, a la educación, a la salud, a la vivienda, a la seguridad social, […] y en general, a la satisfacción de las necesidades humanas, creó los instrumentos para construir una sociedad igualitaria y justa en que el ingreso y los recursos se distribuyan equitativamente entre las personas y los grupos sociales.

Declaración de Principios del Partido Revolucionario Institucional.

Más adelante hace una afirmación que es literalmente para los anales de lo inconcebible al decir que: “es absurdo y oneroso para el gobierno que estemos exportado a Estados Unidos petróleo crudo y compremos gasolina”. Lo primero que hay que preguntarle al señor Camacho Quiroz es: ¿en qué mundo vive? ¿No sabe un mínimo de economía? ¿Cuáles son las relaciones fundamentales entre ambas economías? Para acabar pronto, ¿dónde estudió historia? Con estos elementos podemos apreciar que hacen un juego perverso, amañado y desaseado de la realidad y de sus propios principios. Un problema agudo es que están haciendo malabarismos mentales para justificar lo injustificable ¿por qué entregarle nuestro recurso energético fundamental a Estados Unidos? Termina diciendo el dirigente Camacho: “En el PRI tenemos una ideología robusta y queremos afinarla para ponerla al día”. Dos preguntas de rigor: primera ¿ponerla al día de quién o de qué?; segunda, ¿cuál ideología robusta? Si precisamente estamos viendo que es una mezcla amorfa, rara, con ingredientes de ideológico-políticos de todo tipo. Estas son expresiones ambiguas, vaguedades, afirmaciones interesadas, sin sustentos real, concreto. Es como se dice coloquialmente: “irse por la libre”.

Aquí podemos retomar algunos de los principios postulados que hacen ver la extrema contradicción en la que está cayendo esta agrupación política. Partamos de una muy sencilla: “La democracia y la justicia social constituyen nuestra fuerza histórica y nuestra razón de ser”. ¿Realmente podemos aceptar estas afirmaciones? Pregunta: ¿cuál democracia? ¿Cuál justicia social? Si precisamente estamos viendo que la entrega de nuestros recursos naturales a los extranjeros nos va a dejar sin una plataforma económica sólida y solvente, la asimetría existente entre Estados Unidos y México, sin pretender exagerar es abismal. No tenemos objetivamente lo que decía Marx una industria que genere “bienes de capital”, base de la riqueza de las naciones más ricas y desarrolladas. Entonces ¿de dónde sacan los priistas eso de la justicia social?

Siguiente elemento: “Nuestro nacionalismo revolucionario nos permite interactuar en un mundo globalizado y preservar identidad, soberanía e independencia, defendiendo nuestros recursos estratégicos…” ¿Qué significa esto? Esto lisa y llanamente se llama demagogia, así tal cual. No tiene ninguna lógica que se asiente esto en los documentos programáticos de una agrupación política y hagan exactamente lo contrario. Una vez más las preguntas: ¿cuál identidad? ¿Cuál soberanía? ¿Cuál defensa de nuestros recursos estratégicos? Si estamos viendo que quieren entregarlos al mejor postor, con el pseudo argumento de estar en un mundo globalizado. Esta no es razón suficiente por ningún costado que se le vea. La apertura de Pemex, para el caso concreto significará mayor dependencia científica-tecnológica, comercial, energética de Estados Unidos, así como una mayor pauperización de nuestra población. Esta es una razón poderosa para ponernos en alerta. ¿A quién quieren impresionar con esas afirmaciones?

Lo único que sí podemos confirmar con las declaraciones hechas por Camacho Quiroz, es una total incongruencia entre sus dichos y sus hechos. Si retomamos con cierta sensatez el desarrollo histórico de nuestro país veremos que el PRI ha hecho de ella lo que ha querido, brincándose la historia como ha querido. Otro elemento central, ¿para qué sirven los principios, para cambiarlos según su conveniencia? Porque si es de esta manera, pues, estamos instalados en el pragmatismo más ramplón y aberrante. Es decir, no tiene sentido que postule “principios” si estos los van a ir cambiando según “se mueva la marea”. Esto no es tener ni fortaleza, ni principios, ni seriedad política e histórica. Estamos ante una práctica facciosa, desaseada e inescrupulosa de la realidad.

Finalmente –ésta es una discusión muy seria y complicada– los principios que propone el priismo son ¿congruentes con su práctica histórico-social? Podemos adelantar que no, son una serie de frases elocuentes, altisonantes, estridentes que nos hacen ver una realidad distorsionada, desfasada, contradictoria con el país al que dicen dirigirse. Es incomprensible, y menos, sostenible que estos sean cumplidos a cabalidad en una sociedad como la nuestras, donde vemos de manera cotidiana y sobre los hechos que se niegan flagrantemente esas propuestas. ¿Dónde está la justicia social? ¿Dónde está la democracia? ¿Dónde está el derecho al trabajo, a la tierra, a la seguridad social? Si precisamente quieren modificar su programa para que “todo quepa en el futuro”. Los principios que postulan les quedaron muy grandes, en consecuencia, su propia enunciación los pone contra la pared. Pensemos en esto con todo cuidado.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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