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Del futbol a la inconformidad

300 | 30 julio 2013 | Desde Nuestra América | 56 vistas | 1 comentario
Protestas en Brasil.

Protestas en Brasil durante la Copa FIFA Confederaciones. Foto: Internet/www.lafm.com.com

Oscar Wingartz Plata*

En esta ocasión deseamos reflexionar sobre una cuestión que vista por el costado que se desee es paradójica. Nos referimos a los recientes disturbios acaecidos en el Brasil a propósito de la celebración de la Copa de Futbol Confederaciones. Decimos paradójico por el contexto que actualmente envuelve a la nación sudamericana, es decir, en este momento es considerado uno de los países con mayor desarrollo económico, tecnológico y energético al estar en el “selecto” grupo de países en pleno despegue en esta fase de la también conocida globalización. El asunto se muestra para los anales de lo “extraño”, ¿por qué un país con esas condiciones económicas se ve agitado? ¿Acaso “la bonanza” no es suficiente para satisfacer las demandas de la población? ¿La glotonería ha hecho presa de los brasileros que quieren más y más? Estos son algunos cuestionamientos de fondo. Para poder dar respuesta a estas interrogantes hagamos un poco de historia.

Un asunto que no debemos perder de vista es que el Brasil todavía en el siglo pasado estaba en una situación de inestabilidad y represión permanente, esto es, bajo constantes gobiernos militares con una agitación social soterrada. Sería una ingenuidad pensar que los gobiernos militares se mueven desde otras coordenadas que no estén acotadas por la visión que tienen del país y la sociedad en cuestión. Tampoco hay que perder vista que este país se inscribía dentro de la órbita de la llamada “Doctrina de Seguridad Nacional”. Una estrategia implementada por el gobierno norteamericano, dizque para “contener el avance del comunismo en América Latina”.

Esta estrategia tuvo como resultado último, una represión salvaje sobre la población latinoamericana. Esa es la expresión, salvaje, porque no se escatimaron recursos humanos y materiales para poner en acto acciones de contrainsurgencia. No eran otra cosa que flagrantes ataques contra la población en general, de paso, contra los movimientos revolucionarios de diverso signo y propuesta. Esta estrategia contemplaba una serie de operativos que se vieron reflejadas a lo largo de tres décadas de 1960 a 1980 con enorme violencia. Es decir, esto era del miedo generalizado con justificaciones pseudo democráticas. Sin exageraciones de ninguna índole fue una época negra, tenebrosa, para los anales del horror. Otra expresión fue la también llamada “Operación Cóndor” que aglutinaba al conjunto de los países “cono sureños”, es decir, Argentina, Chile, Paraguay, Brasil y Uruguay. Un dato adicional, es que todos estos países tuvieron como “presidentes” a militares, o juntas militares, con una muy atenuada excepción, Chile. Así, pues, este es el telón de fondo de esta coyuntura.

En todo esto hay un asunto que no se ha valorado en su exacta dimensión, ¿cuál es la propuesta socio-económica que sostiene “la bonanza brasileña”? El maestro Marcos Roitman dirá que es: “… proyecto concentrador, se quiera o no, generador de nuevas y profundas desigualdades, apoyado en una clase política, a cuya mayoría no le incomoda vivir con latos niveles de corrupción, cohecho, tráfico de influencias, abuso de poder y enriquecimiento ilícito”. (La Jornada, 21/07/2013). Esto quiere decir que el proyecto brasileño está sustentado en una serie de “requisitos” de muy dudosa procedencia. El sólo hecho de pensar que hay una alta concentración generadora de nuevas desigualdades pone contra la pared al gobierno y su clase política, porque, eso es un signo inequívoco de que su propuesta con el paso del tiempo es altamente explosiva y de pronóstico reservado. En sano juicio, es de absoluta evidencia que no puede un gobierno aceptar y menos tolerar “un cuadro con esas características”.

Es impensable y fuera de toda proporción afirmar que se va para algún sitio donde campea, la corrupción, el abuso de poder y el enriquecimiento ilícito. En el fondo, se alcanza a percibir un dejo de autosuficiencia y autocomplacencia por parte de las élites brasileñas con “su proyecto”. Aquí hay una zona de irrealidad que los propios brasileños se la han creído, el pensar que “ya la hicieron”. Objetivamente están muy, muy lejos de ese punto, Sobre todo, si tomamos en cuenta que es el país latinoamericano con mayor población, ese sólo dato los pone contra la pared, satisfacer las necesidades de una ingente población es una labor faraónica. El mismo Marcos Roitman dirá: “Se sienten insatisfechos, por una ‘democracia harapienta’; exigen más”. Esta expresión considero sintetiza de manera diáfana nuestra realidad continental, pordioseros con ínfulas de potentados. Para los anales de lo increíble.

No es posible hacer aquí un análisis exhaustivo de los múltiples aspectos de la evolución de la sociedad brasileña. Nos limitaremos, por lo tanto, a destacar en grandes líneas solamente aquellos hechos que nos parecen cruciales para explicar las características básicas del capitalismo dependiente en nuestro país y de las vicisitudes del movimiento popular y revolucionario.

Vania Bambirra y Theotonio dos Santos.

Con este cuadro, la inconformidad se hizo evidente, sobre todo en los sectores sociales que directamente se ven afectados por este proyecto. Entre otras cuestiones está el desalojo de inmensos núcleos poblacionales, las famosas “favelas”, con el pretexto que se va a urbanizar y a dar una “imagen pulcra” a las ciudades, en particular Río de Janeiro, a propósito de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos. Obras fastuosas a un costo altísimo, donde los inversionistas están haciendo “su agosto”. Esta es una de las razones de los disturbios y su generalización.

Es en extremo complicado tratar de dar respuesta a un universo poblacional con tan disímiles necesidades y carencias, es decir, pretender amalgamar, el llamado igualitarismo keynesiano, la justicia social, la economía de mercado con un desarrollo capitalista transnacional, no es otra cosa que seguir reproduciendo una economía dependiente como el resto de nuestros países. Cuesta trabajo aceptar este panorama, nuestras economías siguen en la vieja ruta de la dependencia disfrazada de globalización. Un caso extremo de esta cuestión lo podemos ver en Nicaragua con los ojos puestos en la construcción de un canal interoceánico, al costo que sea. Aquí podemos repetir lo que decía el ex vicepresidente Sergio Ramírez: “Sueños de opio”.

Como se puede apreciar, el asunto brasileño condensa una serie de contradicciones que potencialmente son un caldo de cultivo para futuras inconformidades y disturbios. El alejamiento paulatino, pero consistente de los diversos gobiernos han tenido como resultado, el alejamiento de la población, resultado último, un divorcio absoluto entre la política y la sociedad. Cerramos esta entrega con una frase diáfana que explica mucha de esta situación y las lecciones que se pueden obtener para nuestro continente: “Las reformas y los cambios emprendidos con los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff han permitido crear un mito: La grandeza de Brasil”. Triste realidad, una vez más se reitera: “Una democracia harapienta con ínfulas de potentados”.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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1 comentario

  1. Querido Oscar.
    en el ejercicio pleno del derecho constitucional del cual hago uso pleno de la libertad de expresión planteo lo siguiente: ,poco claro me queda tu análisis sobre la crisis brasileña el futbol incluido o no ,
    de pronto leer a una eminencia, doctorado, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAQ, especialista y Doctorado en estudios Latinoamericanos por la UNAM: de la cual tambien soy hijo, de forma tan simplista y reduccionista concluyas del tema brasileño ” Una democracia harapienta con ínfulas de potentados”. Desconozco seas o no mexicano, de pronto tus apellidos me remontan al Sinai , es lo de menos, el tema aquí, es que , no falto en tu análisis brasileño, lo que en todas las facultades de filosofía de este harapiento país llamado México, de cajón se enseña y ademas deja marca y huella.

    ,transmite,divulga, existen seminarios de “grandes” especialistas a partir de un riguroso análisis metodológico marxista

    Gracias mil tengo grandes dudas, con respecto a lo que escribes, creo,falta rigor filosófico, (marxista) ,Brasil es toda la América del rió Bravo a la Patagónia, cosa menor es el fut bol, México y Latino américa toda reúne todas y cada una de las propiedades , condiciones y circunstancias como ley universal escrita a mediados del siglo diez y nueve por dos monumentos a la inteligencia humana Marx y Engels. que cada vez que pasa el tiempo siguen mas vigentes que nunca. América toda es en conjunto de democracias harapientas con ínfulas de potentados.”
    Ni tengo doctorados , ni soy especialista , solo
    soy un egresado mas , como tu de la UNAM. pero, no me cuezo al primer herbor.
    Un abrazo. y mil gracias.

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