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El costo y lo que se vivió en las elecciones 2013

297 | 9 julio 2013 | Reflexiones y Propuestas | 166 vistas | 1 comentario

Cecilia Pérez Zepeda*

Mapa Elecciones 2013 en México.

Además del gasto económico, las elecciones del año 2013 en México, tuvieron un costo social, político y electoral. Foto: ferriz.com.mx

Hay que mencionar que son las primeras elecciones que se llevan a cabo dentro del sexenio priista de Enrique Peña Nieto y su Partido, el Revolucionario Institucional (PRI).

Hay que saber que exactamente hace dos días (domingo siete de julio) se disputaron en catorce entidades (Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Puebla, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Tlaxcala, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas), una gubernatura, cuatrocientas cuarenta y un diputaciones y mil trescientas cuarenta y ocho presidencias municipales, y que a la jornada electoral estuvieron convocados para que acudieran a votar alrededor de treinta millones de electores, lo que equivale al 37% del listado nominal electoral del país.

Y nada más por no dejar suelto el dato, según las páginas de los institutos electorales, el gasto electoral total fue aproximadamente de tres mil seiscientos cuarenta y seis millones, doscientos noventa y cinco mil cuatrocientos cuarenta y dos pesos.

Desde luego, también resulta importante mencionar que es la primera elección en que incursionaron los valientes candidatos independientes en los estados de Quintana Roo y Zacatecas (desde que se plasmó la figura en nuestra Constitución General de la República a raíz de la reforma política del 2012), de quienes por cierto no debemos esperar mucho de ellos ya que seguramente no les fue nada fácil competir con las estructuras, ni el poder político ni económico de los partidos políticos. En este punto habrá que ir peleando espacios y luchar por abrirse paso en defensa de la equidad en la contienda.

Imposible no hablar de dos frentes que acompañaron estos comicios, el primero de ellos, que pudiera ser visto como parte de la “pasión electoral” con la que se viven los comicios, es la creciente judicialización de los mismos, principalmente por el uso de programas sociales con fines electorales. Recordemos la “Cruzada Contra el Hambre” y sus correspondientes denuncias al resultar involucrados varios funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), sin que a la fecha haya un solo responsable por la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade).

Y el segundo frente, el más preocupante, se da ante el escenario de violencia que se vive en el país. Estas elecciones han quedado marcadas en nuestra historia electoral por al menos cuatro asesinatos, tres secuestros, una tentativa de homicidio y “levantones” a los candidatos de tres partidos políticos.

Para muestra un botón, en el PRI, por ejemplo, el caso del candidato Jaime Orozco Madrigal, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalupe y Calvo, en el estado de Chihuahua; para el PRD no hubo otro camino que abstenerse de registrar o en su caso retirar las candidaturas en diversos municipios: Tamazula, Nazas, Otáez, Canelas, San Pedro del Gallo, Hidalgo, y San Bernardo (Durango), debido a las supuestas intimidaciones a quien se atreviera a desobedecer la orden de participar en esos lugares; y para Acción Nacional le sucedió lo mismo en los municipios de Maguarichi y Gómez Farías en Chihuahua.

Según el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), de acuerdo con el IFE, el año pasado, aproximadamente 20% del territorio nacional votó bajo la amenaza de la violencia, afectando a 3.5 millones de mexicanos, lo que equivale a uno de cada cinco electores, lo que se traduce en una seria amenaza para la democracia mexicana. Al parecer en esta materia la autoridad ha sido rebasada.

No deben ni pueden repetirse unas elecciones tan violentas como las que acabamos de vivir, tampoco es posible que sigamos dilapidando esos miles de millones en gasto electoral ante el desempleo rampante y la desesperanza de miles de mexicanos por cubrir las necesidades mínimas en su hogar, en sus familias.

El costo electoral, social y político ha sido muy alto para todos en estos comicios, y resulta necesario/obligado que para las siguientes elecciones, no se repita este escenario, no podemos seguir apostando por esta ruta.

*Abogada. Estudiosa del Derecho Electoral y Constitucional.

Twitter: @CPEREZZ001

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1 comentario

  1. y eso que no se dice nada con respecto al abstencionismo……..creo que fué muy alto..no?

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