Banner Jurídico.
Banner Sorriso

La menor que se libró de ser una desaparecida más en Querétaro

359 | 15 octubre 2014 | Querétaro | 28.277 vistas | comentarios
Intentaron raptar a una estudiante del Cetis 16 en Querétaro.

La escuela a la que asiste Jessica. Fotos: Libertad de Palabra.

  • Lo que no han logrado evadir, ella y su madre, es la indiferencia de las autoridades de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro.
  • Su madre, Graciela, exige una investigación que permita ubicar a los sujetos que intentaron llevarse a su hija en Lomas de San Pedrito Peñuelas.

Eric Pacheco Beltrán

Querétaro, Qro.- Jessica, una menor de 16 años, estudiante del Cetis 16, ubicado al norte de la ciudad, golpeó la puerta de su casa en la colonia Lomas de San Pedrito Peñuelas con insistencia.

Esa noche del 29 de septiembre, alrededor de las 9:30 de la noche, su hermano bajó a atender su brusco llamado.

¿Por qué no utilizas tu llave? Le cuestionó, pero no obtuvo respuesta.

Apresurada, ella pasó a su lado, subió las escaleras de su casa y se dirigió hasta donde estaba su madre: “Mamá, me intentaron llevar en un carro”, le soltó.

Graciela, una mujer de 34 años, colgó el teléfono al instante. Angustiada miró a su hija y le preguntó qué había ocurrido.

Jessica comenzó a llorar, al tiempo que empezó a detallarle cómo, minutos antes, en el trayecto de su escuela a su casa, unos hombres intentaron subirla por la fuerza a un automóvil rojo.

Le relató que el carro se atravesó frente a ella a la altura de un OXXO. Que dos hombres descendieron. Que uno la sorprendió jalándola de la mochila, mientras el otro intentó levantarla de ambas piernas.

Le expuso que se resistió con todas las fuerzas –que puede tener alguien con un cuerpo de 1.55 metros– ante la vileza de aquellos sujetos.

Agregó que en medio del forcejeo logró liberar una de sus piernas y cómo otra mujer, que pasaba por el lugar, la tomó del brazo y comenzó a pedir ayuda a gritos, lo que terminó por hacer huir a sus atacantes.

¡Pinches putas! escuchó que les dijeron antes de marcharse.

Preocupada, la madre de Jessica contactó por teléfono a la Policía. Les narró lo sucedido y consideró salir a buscar a los agresores de su hija, pero no lo hizo porque le sugirieron esperar.

Un policía acudió a su domicilio, escuchó el relato de Jessica y le recomendó a su madre denunciar el hecho por lo reiterado de los casos, según le dijo, en esa zona.

Más tarde llegaron otros policías de esa corporación, ahora de la “Unidad Especializada en Atención a las Víctimas”, que de nueva cuenta pidieron a Jessica narrar lo ocurrido.

Ahora el relato fue realizado sin que estuviera su madre presente.

Después le dejaron unos trípticos sobre “problemas mentales” y “violencia intrafamiliar”, además de recomendarles acudir a la Agencia IV para denunciar.

Esa noche Jessica no pudo dormir. Su madre recuerda que una parte de la madrugada la menor se recostó al lado de ella, el resto, cuando su hija se fue a su cama, la miró inquieta girando de un lado para el otro.

Graciela lo recuerda con claridad porque tampoco pudo conciliar el sueño.

Lo que no han logrado evadir, ella y su madre, es la indiferencia de las autoridades de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro.

A la altura de este sitio fue donde un par de sujetos cometieron el intento de rapto.

DESINTERÉS

Sentada a las puertas de la Agencia IX del Ministerio Público de Querétaro, al norte de la ciudad, Jessica repasa sus notas sobre la clase de Lectura y Redacción, mientras espera que la llamen para dar su declaración.

Minutos antes le suplicó a su madre que se fueran de ahí. Y es que, ambas mujeres ya se habían trasladado a la Agencia IV, como les indicaron, donde les negaron iniciar una averiguación previa después de escuchar a Jessica.

Ahí, en lugar de una averiguación previa sólo iniciaron una “Constancia de Atención”, en la que les sugirieron trasladarse a la agencia IX, al otro extremo de la ciudad o a la Agencia ubicada en Sendero, que les quedaba todavía más lejos, si deseaban iniciar una denuncia.

En la Agencia IX, Graciela le insistió a su hija que debían dar parte a las autoridades y que ella debía declarar nuevamente.

“Te prometo que será sólo una vez más”, le dijo a la joven, quien para ese momento ya había narrado lo que vivió al personal de la Agencia IX –que en breve le tomarían su declaración formal–, también al personal de la Agencia IV, a los policías de la Unidad Especializada para la Atención a Víctimas, al primer policía que acudió a su domicilio y a su madre.

Cuando llegó su turno, Graciela recuerda que el personal de la Procuraduría le habló en tono golpeado a su hija, quizá porque sabían de su renuencia a declarar.

Me vas a hablar fuerte y me vas a hablar claro porque no te escucho, le dijo la mujer a la menor.

Entre lágrimas, Jessica describió por sexta ocasión el episodio que vivió.

Su entrevistadora le preguntó cuál había sido su última clase antes de abandonar la escuela y dirigirse rumbo a su casa el día de la agresión. Cómo sabía que eran hombres sus agresores si no pudo identificar sus características, entre otros detalles de la agresión.

Jessica respondió todos los cuestionamientos.

Cuando el personal de la Procuraduría General de Justicia preguntó sobre alguna lesión en su cuerpo, las marcas de su piel hablaron por sí solas: 3 moretones en una pierna y 2 más en un brazo. Además de que ella agregó el dolor en ambos brazos.

Concluida su declaración le entregaron algunos oficios a su madre, los cuales le indicaron que debía llevarlos a otras instancias de la Procuraduría, en la colonia Casa Blanca y en la colonia Misiones, para continuar el caso.

Graciela lo hizo el mismo día, pero la respuesta de la autoridad ha estado marcada por el desinterés para investigar el asunto.

A la altura de este sitio fue donde un par de sujetos cometieron el intento de rapto.

POR SU CUENTA

Después de presentar su denuncia en la Agencia IX, Graciela, la madre de Jessica, realizó el recorrido que hizo su hija al salir del colegio, hasta el sitio donde estuvo a punto de ser raptada.

Observó que a menos de 100 metros del lugar donde fue atacada hay unas cámaras de la Policía Municipal, frente a un Cobaq que está en esa zona.

No sólo eso, Graciela logró identificar que justo en frente del lugar donde su hija fue atacada, hay un negocio que tiene cámaras enfocadas hacia el lugar de la agresión, ubicadas a menos de 15 metros.

Solicitó a los propietarios poder revisar el video –que le dijeron borran cada 30 días– sin éxito, por lo que notificó a las autoridades de la Procuraduría lo que pudo averiguar.

Ese mismo día, por la noche, también llevó los oficios que la agente del Ministerio Público, María del Carmen Carrera Samperio, le entregó, dirigidos a otras áreas de la Procuraduría.

En la Dirección de Servicios Periciales, donde la agente solicitó el apoyo para determinar el daño emocional, conductual y cognoscitivo de Jessica, la menor tuvo que contar nuevamente lo que vivió. Después le dieron una cita para el 15 de enero del próximo año.

Incluso, la persona que la atendió le sugirió que, si podía, la llevara con un psicólogo particular.

Sobre el certificado Previo de Lesiones, la petición que le hicieron a Jessica fue que dijera las lesiones que tenía, además de que solicitaron a su madre que ingresara al baño de la Agencia y revisara el cuerpo desnudo de Jessica, por si descubría alguna otra lesión.

En la Dirección de Prevención del Delito y Asistencia a la Víctima, donde fue solicitado el apoyo de un Psicólogo para brindar apoyo y Asistencia Integral, les dijeron que ellos las llamarían.

En ambas áreas les sellaron los oficios y les indicaron que los regresaran a la Agencia IX.

Han pasado casi quince días y después de la declaración de Jessica, su averiguación previa, la IXD/2626/2014, no registra ningún otro movimiento.

Su madre ha consultado el expediente pero ve que los avances son nulos. Las autoridades no han solicitado las grabaciones de las cámaras de la zona y ni siquiera han preguntado a los posibles testigos del hecho.

Quiere que la agresión a su hija se investigue. Que no viva algo parecido alguna otra estudiante del Cetis 16, del Cobaq Plantel 13 o la UTEQ, instituciones educativas ubicadas en esa zona.

Graciela está inquieta porque sus vecinos le confirmaron que unos hombres en un auto rojo, intentaron llevarse a otra menor de 12 años, a quienes defendieron los comerciantes de una miscelánea.

“Fui a ver a la mamá de la niña pero dice que no quiere problemas y que su hija está muy chiquita para declarar”.

Está inquieta porque sabe que los reportes oficiales más recientes hablan de 200 personas desaparecidas en Querétaro, uno de los cuales, Héctor Rangel Ortiz, fue su compañero de escuela.

Quiere que las autoridades investiguen y recobrar así su tranquilidad.

Graciela quiere que Jessica esté bien. Nada más.

*Nota: El nombre de la menor fue cambiado en el texto.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner