Iniciativas pertinentes

| 19 diciembre 2014 | Desde Nuestra América | 48 vistas | comentarios

Oscar Wingartz Plata*

Iniciativas pertinentes.

Imagen: Especial.

En esta entrega vamos abordar una propuesta que se está desarrollando a propósito de la relación e intercambio entre la Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad Católica de Nicaragua (UNICA). Esta idea partió de una conversación que se tuvo con la Rectora de la UNICA en una visita previa en el mes de junio dentro del marco de un evento académico, fue ahí donde surgió la necesidad y la pertinencia de desarrollar un trabajo conjunto sobre un asunto que está presente, tanto en Nicaragua como en México. Esta investigación se refiere a la violencia de género, caso concreto: el maltrato sobre la mujer. Este trabajo se está realizando por el apoyo consecuente y generoso de las autoridades nicaragüenses y mexicanas, con la participación de un equipo interdisciplinario mexicano, que es la cabeza del proyecto.

El propósito de esta investigación está compuesto de dos partes: la primera se ancla en la necesidad de generar un diagnóstico, como se dice en términos académicos, “conocer el estado de la cuestión”, es decir, saber con cierta certeza y grado de objetividad ¿cómo se expresa, se presenta el maltrato hacia la mujer? Para ello se toma “una muestra” de un sector de la población, escogido de manera aleatoria, a partir de ella se realiza el trabajo de campo, que arrojará información y conocimiento sobre esta problemática, a través de la implementación metodológica de orden sociológico. La segunda parte consiste en la llamada “intervención social”, esto quiere decir, trabajar de manera puntual sobre la información acumulada en el diagnóstico, ello permitirá desarrollar una serie de actividades, quehaceres y prácticas que permitan incidir de manera directa en la solución del problema. Esto también significa proponer una serie de iniciativas a desarrollar entre la población para que tenga un peso significativo.

Con la contextualización propuesta, desarrollemos la reflexión respectiva. La pregunta que muchos de nuestros lectores se estarán haciendo es ¿por qué allá? La respuesta es sencilla, diversos actores sociales nicaragüenses habían comentado sobre esta necesidad de llevar adelante una investigación en estos términos, trabajar el asunto de manera ordenada y metódica. Otra razón, en el trasfondo de esta investigación hay un elemento que es parte sustancial de esta cuestión, en Nicaragua se implementó la llamada Ley 779 que pretende ser un apoyo de diversa índole para la mujer en situación de maltrato y agresión. Tercera, este problema del maltrato hacia la mujer es de absoluta evidencia que no es privativo de la nación centroamericana, es una cuestión global, con sus matices y consideraciones según el lugar y contexto. Una cuarta razón, es por el apoyo solidario y consecuente que nos debemos dispensar los latinoamericanos como naciones hermanas, con problemáticas comunes.

En este sentido, una cuestión que ha tenido una relevancia particular los últimos 20 años (por poner un punto de referencia) ha sido precisamente retomar con seriedad la situación de la mujer de cara una sociedad que ha vivido cambios y transformaciones profundas, en el orden laboral, familiar, personal, social, sexual, emocional. Esto por consecuencia ha implicado una serie de cambios que las afecta en su vida cotidiana, en su entorno, uno de esos cambios ha estado plasmado en su nivel relacional, esto es, la forma, la manera en que se le ve como mujer, como madre, como esposa, como amiga, etcétera.

Pero la humanidad debe y quiere sobrevivir. Esta afirmación fundamental de la vida humana sirve de presupuesto a toda declaración de los derechos humanos. Ya es hora de formular el derecho de la humanidad a la existencia y a la supervivencia y de reconocerlo públicamente, porque los hombres pueden negarlo.

Jürgen Moltmann.

El estereotipo, el modelo “de la mujer en su casa”, evidentemente ha cambiado radicalmente, en muchos sentidos, es ya insostenible por la dinámica que el modo de producción capitalista le ha impuesto a la sociedad en su conjunto. Aunado a esto, las transformaciones en nuestras formas de relación, es decir, más abiertas, más plurales, sin tantos prejuicios, sin ideas preconcebidas, sin visiones cerradas. Esto por su propia lógica ha hecho de las relaciones, en particular, la mujer, un agente social en cambio. Esto se refleja en la manera en que contemporáneamente se ve a sí misma. Sólo, y a manera de ejemplo, la fuerte incidencia que están teniendo las mujeres en la educación superior, es decir, las mujeres día con día están más presentes en la universidad, así como en la formación profesional a nivel general. Esto tiene por consecuencia, una visión amplia, plural, documentada y crítica de su mundo y de sí mismas.

Con estas herramientas, es evidente que las mujeres tienen una idea del mundo y de su quehacer en él diametralmente opuesta. Este elemento, puede hacerse extensivo al conjunto de la población femenil al desarrollar labores y quehaceres en diverso contexto y dimensión. Esto se ve incrementando por la forma en que la institución familiar ha evolucionado, es decir, las mujeres en muchos ámbitos han asumido un papel plenamente protagónico al ser madres, padres, proveedoras, educadoras, guías y promotoras de sus hijos. Por ello se comentaba esta nueva visión de la mujer y su imagen al interior del hogar.

Ante este cúmulo de realidades, sus relaciones de pareja han cobrado una perspectiva más compleja, entre otros elementos, porque tiene que salir a competir al mercado laboral con las implicaciones que ello conlleva, uno, es la confrontación-incomprensión a la que está sujeta por parte del hombre, al considerar que éste está siendo desplazado de su función al interior de la familia. En este punto, se debe decir que efectivamente hay una enorme incomprensión hacia la mujer por las transformaciones que ha vivido nuestra sociedad y la falta de diálogo, orientación y aceptación de la nueva condición histórica.

Con los elementos propuestos, se puede decir que la iniciativa emprendida en Nicaragua con el proyecto mencionado, signifique un punto de arranque para futuros desarrollos, trabajos y profundización sobre una cuestión que es clave, la promoción, desarrollo y crecimiento de la mujer en diversos planos. Como todo en la existencia, esto también debe ser un trabajo compartido, de acompañamiento y promoción mutua, donde el hombre y la mujer armonicen sus vidas en la búsqueda de una síntesis social, humana, cultural y relacional. Porque lo contrario es cambiar un esquema por otro, sin posibilidad de solución, es decir, es pretender dar un giro de 180 grados sin la presencia del otro. Lo que es fundamental para el crecimiento armónico de una sociedad sana y equilibrada.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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