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La historia de “Luna”, una mujer con VIH en Querétaro

366 | 3 diciembre 2014 | Querétaro | 594 vistas | comentarios
  • “Me dijo el doctor (hace 9 años) que fuera viendo con quién iba a dejar a mis hijos, porque yo me iba a morir”, relató la mujer.
La historia de “Luna”, una mujer con VIH en Querétaro

Desde la ONU recomiendan evitar la violencia contra la mujer para contribuir a mejorar la eficacia de los programas de VIH y Sida. Imagen: entreamigoslgbt.org

Iván Aldama Garnica

Querétaro, Qro.- A “Luna” le diagnosticaron que tenía el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) cuando estaba embarazada de su segundo hijo.

Le avisaron que un estudio realizado derivado de su embarazo “había salido mal, que debían repetirlo y que tendría que esperar una semana para conocer los resultados.

Posteriormente llamaron a su casa y contestó su pareja, a quien le informaron que los resultados de Luna estaban listos y le pidieron que la acompañara al Centro de Salud.

En ese lugar, primero le pidieron a su pareja que entrara al consultorio del doctor.

Acto seguido Juan, su actual esposo, salió furioso y le comenzó a reclamar a gritos:

“Que por qué no le había dicho que tenía ‘Sida’, que por qué no le había dicho que me iba a morir, que era una deshonesta con él”.

El doctor que les informó los resultados de los análisis también le recriminó a Luna el haber ocultado su condición a su pareja.

“Fue muy feo (…) Me dijo el doctor que fuera viendo con quién iba a dejar a mis hijos, porque yo me iba a morir”, relató.

“Luna” comenzó a llorar, ella tampoco sabía que estaba infectada. Mientras tanto Juan salió del centro de salud pero minutos después regresó por su pareja, quien se encontraba atónita pensando en cómo y cuándo fue que contrajo el virus.

Por recomendación del personal del centro de salud, Juan llevó a “Luna” al Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer de donde los enviaron al Hospital General.

Ahí le brindaron información a “Luna”, le pidieron que no tuviera miedo pues le aseguraron que no se iba a morir, lo que hizo que se sintiera más tranquila.

RECHAZO

Tras el diagnóstico recuerda que durante unos meses sufrió el rechazo de su Juan con quien seguía viviendo.

Sin embargo, su suegra –que vivía con ellos– se convirtió en ese momento en un gran apoyo para Luna y quien hizo recapacitar a Juan.

“… él quería que me fuera de la casa, pero mi suegra le dijo: ‘no, no, ella no se va de aquí”.

“Luna” y Juan decidieron seguir juntos.

Poco después de conocer su diagnóstico, “Luna” tuvo inquietud por buscar información sobre el VIH.

Sin embargo, el hacer una consulta en Internet le ocasionó mucho miedo y angustia.

“Luna” vive actualmente con su esposo. Tiene dos hijos, uno de 9 y otro de 12 años. Tras vivir más de 9 años con VIH, ahora planea su boda religiosa para el próximo 13 de diciembre.

“Veía imágenes de gente delgada, de gente muriendo y pensé que eso me iba a pasar a mí”.

No obstante, con la ayuda de sus seres queridos, del doctor Torrescano y de integrantes del Centro de Orientación e Información del VIH/Sida (Coivihs), es que Luna comprendió y asumió que podía sobrevivir a pesar de tener el virus en su cuerpo.

Meses después nació su segundo hijo el cual resultó negativo al virus.

De acuerdo con el informe “Mujeres, embarazo y VIH” de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, hasta en un 98 por ciento de los casos de mujeres embarazadas con VIH se puede reducir la transmisión del virus hacia sus hijos, conocida como “transmisión vertical”.

A la fecha “Luna” y Juan están casados por la vía civil y mantienen una relación “serodiscordante”, es decir que ella vive con el VIH, pero él no, gracias a que se protegen con preservativos.

Ahora están planeando su boda religiosa para el próximo 13 de diciembre.

Tienen dos niños, uno de 9 y otro de 12 años, quienes no tienen presencia del virus en su cuerpo y como todos en la familia están sanos.

INVISIBLE

A poco más de 9 años que se enteró de su contagio, “Luna” se siente bien. Recuerda que nunca ha tenido que ir al hospital por una infección o una enfermedad derivada del VIH.

Apenas hace un año volvió a iniciar el tratamiento de medicamentos antirretrovirales debido a que detectaron que su sistema inmunológico estaba disminuyendo.

Y es que después de que dio a luz a su segundo hijo dejó el esquema de medicamento que le procuraron durante su embarazo.

Asegura que actualmente la presencia del virus en su sangre es casi indetectable, “es como si estuviera dormidito”, dice.

Sin embargo, ella sigue cuidándose porque sabe que con el VIH siempre está vulnerable.

Además de atender a sus dos hijos y a su esposo, “Luna” trabaja y trata de llevar una vida lo más normal posible aunque sabe que en su caso es difícil porque aún existe mucha ignorancia, prejuicios y discriminación hacia las personas con VIH y con Sida.

Por ejemplo, para casarse por la vía civil hace dos años con José, tuvo que “hacer trampa”.

Aunque ella buscó medios para lograr la autorización se la negaron.

“Mi hermana me hizo el favor de hacerse los exámenes prematrimoniales y así los entregamos en el Registro Civil”, contó.

Hace 6 años ella y su esposo quisieron tener un tercer bebé, pero fuera del impedimento por su condición, ya no puede procrear debido a que cuando la operaron por cesárea para que naciera su segundo hijo, fue sometida también y sin su consentimiento a un método de esterilización conocido como Salpingoclasia.

“Luna” lamentó que ya no puede demandar al médico que la atendió ni al hospital, pues su caso “caducó”.

Recordó que el médico del Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer que la operó le dijo que antes de reclamarle debía estar agradecido con él.

“Deberías de darme gracias porque mujeres como tú no deben traer hijos al mundo”.

Con estas experiencias, prefiere llevar lo que llama una “doble vida” y evitar confiarle a cualquier persona que tiene VIH, sobre todo porque teme que sus hijos sean los primeros en ser señalados y discriminados.

A ellos no se los ha dicho, espera que tengan la madurez para contárselos.

“Luna” rechaza la idea de que son las mujeres sexoservidoras quienes se infectan con VIH.

“Quizá de 10 sólo una sexoservidora tiene VIH”, estima.

La mayoría de las mujeres que son víctimas de una infección son esposas y amas de casa quienes no se protegen durante las relaciones sexuales que mantienen con sus parejas porque confían en ellos, explica.

A partir del contagio su vida cambia: la pareja se separa, se divorcia, uno o los dos llegan a morir. A las viudas, en la mayoría de los casos, se les cierran las puertas, no pueden encontrar trabajo y en el Gobierno no existen apoyos para ellas, expone.

“Falta una estrategia muy poderosa del Gobierno (…) en el estado (de Querétaro) aún seguimos sin existir las mujeres que tenemos VIH, para el Gobierno creo que hasta la fecha no hay mujeres que vivan con VIH, no soy la única”, afirma.

“Luna”, quien forma parte del grupo de Coivihs, exige un centro especializado para mujeres que también viven con VIH.

“Aquí en Querétaro hace falta una clínica especializada para mujeres, donde a mí me atienda una ginecóloga que sepa y que conozca del VIH; un psicólogo, un centro de servicio integral para mujeres que les de confianza”, sostuvo.

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