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Aristegui y el vendaval autoritario en México

| 16 marzo 2015 | De Interés Nacional | Testigo Ocular | 215 vistas | comentarios

Eric Pacheco Beltrán

Aristegui y el vendaval autoritario en México

Anuncia que dará la batalla para regresar a su espacio noticioso. Imagen: Especial.

La salida de Carmen Aristegui es parte de una práctica casi general en la industria de los medios de comunicación: Si las y los comunicadores no se alinean a los intereses empresariales, estos no tienen reparo en echarlos a la calle.

El caso de Aristegui, como conductora de un espacio de noticias que informaba con libertad y de manera crítica, en realidad era una de las pocas excepciones en el país.

Por lo difundido, sabemos que Aristegui logró tener un contrato con MVS donde se establecía, precisamente, la independencia para determinar los contenidos en su espacio noticioso.

Y es que para conducir un programa noticioso en México, se debe tener el aval de los empresarios del medio de comunicación y, casi siempre, esto conlleva velar por sus intereses, aún cuando estos se opongan al interés público.

Ahora bien, vale la pena aclarar que Aristegui no sólo fungía como conductora, no sólo leía la información y la comentaba, sino que tenía un papel fundamental en la generación de esos contenidos.

Lo anterior vale la pena tenerlo presente, porque en la mayoría de los medios de comunicación, además de los conductores, existe un director de noticias que se enfoca en los contenidos y define la línea editorial del espacio de noticias.

Otra vez, quien llega a esos puestos clave, suele hacerlo bajo el lamentable entendido de que uno de sus objetivos será atender el interés de sus patrones, los dueños de la empresa, incluso sobre el Derecho a Saber de la sociedad.

Si bien en MVS existe la figura del Director de Noticias, Aristegui decidía de manera libre junto con su equipo los contenidos para su programa. Eso es lo que le permitía su contrato.

La decisión de MVS de correr a la periodista Carmen Aristegui y su equipo de trabajo por haber sumado la marca MVS a la plataforma Méxicoleaks, sin haber tomado en cuenta a la empresa, no termina por convencer a nadie.

Habitualmente en los medios de comunicación los contenidos surgen a raíz de indicaciones que el jefe de información –un subalterno del director de noticias– le hace a los reporteros, lo que incluye qué información tratar y muchas veces cómo hacerlo.

En contraste, en el caso del reportaje de la Casa Blanca de Peña Nieto, por ejemplo, el coordinador de la Unidad de Investigación de Noticias MVS, Daniel Lizárraga, expuso que el caso tuvo su origen cuando, Rafael Cabrera, uno de los reporteros, compró la revista Hola en un supermercado.

El reportero advirtió un indicio sobre una información de interés público. El tema fue planteado a Aristegui, desarrollado con profesionalismo y rigor por todo el equipo que encabeza Daniel Lizárraga, y difundido con éxito finalmente en Noticias MVS.

Esa fórmula de trabajo es exitosa porque los periodistas que andan en la calle – primeros sensores del medio– escriben con libertad; la sociedad recibe información libre que le aporta mucho a su Derecho a Saber; y la empresa se convierte en una de las de mayor audiencia, como le ocurrió a la primera emisión de Noticias MVS.

Es decir, en Noticias MVS teníamos una muestra del equilibrio y la sana convivencia de dos temas fundamentales que deben prevalecer en un medio de comunicación, el de la información periodística y la publicidad comercial.

¿Qué ocurrió para que esta fórmula virtuosa ya no fuera atractiva para los señores dueños de MVS? ¿A qué interés obedecen los empresarios de MVS, a quienes muchos les reconocen un historial bueno en los medios de comunicación?

No lo sabemos aún con claridad.

El detonante fue la plataforma Méxicoleaks, bajo el argumento de que el equipo de Aristegui sumó a esta iniciativa la marca MVS, sin tomar en cuenta a la empresa. Es decir, supuestamente los dueños pretendían proteger su marca.

Lo ilógico de la decisión de MVS, que decidió acallar a su conductora estrella y su equipo de investigación, supuestamente por proteger su marca, no termina por convencer a nadie.

“Despedir a Carmen Aristegui para proteger la marca es no entender al cliente. Al menos que el cliente viva en Los Pinos”, escribió un usuario de Twitter, de los miles que han rechazan la decisión de la empresa para despedir a Aristegui.

Y es que en el supuesto de que el equipo de Aristegui se hubiera equivocado, la reacción de la empresa en lugar de buscar aclarar la inquietud al interior de la misma, llevó el asunto al debate nacional sobre una posible revancha del Gobierno Federal, por lo que el equipo de Aristegui ha difundido.

Lo anterior porque MVS decidió primero pagar desplegados en diarios nacionales y difundir spots en su propia emisora para deslindar su marca de la plataforma Méxicoleaks, así como de hablar de engaño y abuso de confianza, en referencia a sus propios periodistas.

Después, al despedir a los periodistas Daniel Lizárraga e Irving Huerta por pérdida de confianza, periodistas íntegros y respetables que formaron parte fundamental en la realización del reportaje difundido por Aristegui, sobre la Casa Blanca de Angélica Rivera, construida a gusto del Presidente, Enrique Peña.

Y finalmente al impulsar unos lineamientos donde el equipo restante de Aristegui y ella misma, tendrían que atender la postura editorial del director de noticias, es decir, que limitaba su decisión sobre los temas editoriales a tratar, si deseaban seguir en la empresa.

El propio ombudsman de MVS, Gabriel Sosa Plata –defensor de la audiencia de la empresa– expuso que MVS optó por “la estridencia mediática sin ninguna aportación”.

En su último comunicado MVS dijo que no cedía a la petición de Aristegui para restaurar a su equipo y por tanto daban por concluida su relación laboral con la periodista.

Aristegui informó la semana pasada que los periodistas despedidos –a los que se les retuvo su equipo de trabajo, según escribió el senador Javier Corral– trabajaban en dos asuntos delicados: Uno relacionado a una casa de Luis Videgaray, secretario de Hacienda; y otro sobre los muertos de Tlatlaya.

Por todo lo anterior, la decisión de MVS, de su dueño Joaquín Vargas, implica una afrenta no sólo para la periodista, sino para el Derecho a Saber de la sociedad mexicana.

Aristegui ha señalado que su despido se trata de un atentado a la Libertad de Expresión, de un vendaval autoritario y que además dará la batalla.

Junto con ella debemos dar la batalla todos y todas desde nuestra trinchera, porque no sólo debe ser reinstalada ella y su equipo, sino que se debe garantizar la Libertad de Expresión y el Derecho a Saber en todo el país.

Twitter: @ERICPACHECOB

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