Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Marcelo, historia negra del Querétaro inseguro

377 | 10 marzo 2015 | Destacado | Inseguridad | Querétaro | 2.627 vistas | comentarios
  • La violencia que se carcome a Querétaro, una de las ciudades que sus políticos presumen como de las más seguras de México.
  • Tras el crimen de un despachador de combustible, asoma una profunda problemática social en Mompaní.
  • Integrantes de la pandilla “Familia Infektada”, que dio muerte a Marcelo en Mompaní, han comenzado a amenazar a sus familiares.
Marcelo, historia negra del Querétaro inseguro

Marcelo, historia negra del Querétaro inseguro. Fotos: Libertad de Palabra.

Redacción

Querétaro, Qro.- A Marcelo lo mató “El Johnny” hace un mes, eso lo saben habitantes de la comunidad de Mompaní, ubicada al norte de la ciudad de Querétaro, y también las autoridades.

“El Johnny” es identificado como integrante de la pandilla “Familia Infektada”, conformada por varios jóvenes que han comenzado a adquirir armas de fuego desde hace algunos años.

Marcelo Rodríguez Martínez, padre de tres hijos, falleció después de recibir –a sangre fría–, varios impactos de bala en el cuerpo, aquél día en que convivía con su familia en el recalentado del bautizo de su sobrina.

El problema que detonó la agresión, fue el reclamo que Marcelo y sus familiares hicieron a Oscar, otro integrante de la “Familia Infektada”, por pretender golpear a Alfredo, sobrino político de Marcelo.

Cuando Oscar recibió el reclamo, había pasado solo frente a la vivienda donde Marcelo y su familia celebraban, por lo que al encararlo sólo hubo insultos y manotazos.

Sin embargo, Leticia, la esposa de Marcelo, recordó que la queja derivó en que Alfredo y Oscar se dieron la mano como muestra de que no habría más problemas.

MOMPANÍ

En este lugar, los datos que sitúan a Querétaro como una de las ciudades más seguras de México, contrastan con la realidad.

La pobreza, la falta de oportunidades y de manera más reciente la inseguridad, son parte de la cotidianidad de quienes habitan en esta comunidad.

No obstante, 20 minutos después Óscar regresó con varios de sus amigos, entre ellos, “Jonathan” o “El Johnny”, un joven de entre 21 a 23 años de edad, quien llegó con pistola en mano.

Marcelo y dos de sus familiares, quienes estaban tomando unas cervezas, salieron para enfrentarlos, pese a que sus esposas trataron de detenerlos sujetándolos de los brazos.

En la calle, José Félix, el cuñado de Marcelo, fue el primero en caer, después de que una de las balas le perforó la pierna derecha e impactó la izquierda, relató Sandra Ortiz, su esposa.

“No les dieron tiempo de decirles nada, nada más llegaron a disparar”, agregó.

En medio de la balacera, Sandra y Leticia corrieron para resguardarse atrás de un autobús de transporte suburbano estacionado afuera de la casa de su madre, donde festejaban.

Marcelo se abalanzó hacia el joven que portaba el arma, pero recibió varios disparos, uno en el pecho, otro en el abdomen y por lo menos otros dos en las piernas.

Su cuerpo se derrumbó en el empedrado de la calle Mar de Cortés, donde está la casa de su suegra.

“Todavía lo tenía (apuntándole) con la pistola en la cabeza, pero no le siguió disparando porque las balas se le terminaron”, narró su esposa Leticia.

“No eran problemas como para que (le) hiciera eso”, añadió.

Y es que, tanto ella como las hermanas de su difunto esposo, sostienen que Marcelo no tenía problemas con el muchacho que lo mató.

La familia sólo quería proteger a Alfredo, a quien días antes Oscar y sus amigos intentaron golpear por motivos que el propio Alfredo desconoce.

Después del asesinato, los de la “Familia Infektada” se retiraron, sin mostrar arrepentimiento, dijeron familiares de Marcelo.

MARCELO

A Leticia, el Gobierno Municipal de Querétaro le ofreció una despensa, aunque le aclararon que se la darían si les sobraba. Ella ya no regresó porque gastaría más en trasladarse.

La familia de Marcelo

Marcelo deseaba una mejor vida para su esposa Leticia y sus hijos Valeria, Eduardo y Luz María.

A sus 15 años de edad Marcelo, quien fue el cuarto hijo de seis, abandonó la Secundaria de la localidad de Tlacote El Bajo a la que acudía, tras la noticia del fallecimiento de su padre.

Esa muerte –su padre se ahogó alcoholizado en la presa de la comunidad– afectó al entonces muchacho, quien reaccionó bebiendo.

Su madre, doña Mará Guadalupe Martínez Gutiérrez, quien de por sí batallaba por la falta de responsabilidad de su marido, se hizo cargo, como pudo, de sus 6 hijos.

En Mompaní, el derecho a recibir educación por parte del Estado, en algunos casos llega a ser letra muerta, debido a que la gente no le alcanza ni para comprar útiles escolares.

“No era tanto que no quisiéramos estudiar, sino por la manera de vivir, limitadas, no tienes para comer”, explicó Julia, la hermana mayor de Marcelo.

Ya sin ir a la escuela, después de trabajar como mandadero y ayudante de albañil, Marcelo siguió los pasos de un hermano y migró de ilegal a los Estados Unidos.

Con el dinero que ganaba allá comenzó a construir una casa en Mompaní, en un predio que le heredó su padre.

La vivienda que Marcelo dejó inconclusa

La vivienda que Marcelo dejó inconclusa.

Y es que el Estado difícilmente llega a garantizar una vivienda digna, como lo establece la Constitución, a gente que habita estos cinturones de miseria.

Marcelo se mudó a un cuarto del inmueble que construyó por su cuenta, con su esposa Leticia, con quien se casó a los 24 años, y con quien procreó tres hijos: Valeria, Eduardo y Luz María de 6, 5 y 3 años de edad, respectivamente.

Debido a que la casa estaba inconclusa y no tenía puertas y ventanas, vivió los últimos 3 años de su vida en un cuarto de 5 por cinco metros, con techo de lámina.

Marcelo deseaba un mejor vida para su familia. Así se lo había dicho a Leticia, antes de que “El Johnny” lo asesinara.

Por eso Marcelo pasó 3 años sin beber alcohol y solía doblar turnos en la gasolinera donde laboraba despachando combustible, hace 7 meses, recordó su ahora viuda.

La pareja ya había comprado el cemento y veían más cerca la posibilidad de poder terminar su casa y ocuparla en su totalidad.

Marcelo, cuando no tenía trabajo, laboraba como ayudante de albañil con uno de sus tíos, aunque prefería empleos en donde le pudieran proporcionar seguridad social para su esposa y sus 3 hijos.

LETICIA

Marcelo, historia negra del Querétaro inseguro

En el panteón de Mompaní, donde descansan los restos de Marcelo. Al fondo Leticia Ortiz Reséndiz, su viuda.

A un mes de lo sucedido, mientras sus hijos la rodean, Leticia comentó que para ella la muerte de su esposo es como si hubiera ocurrido ayer.

No tiene empleo y no ha pensado aún en qué va a trabajar para sostenerlos, pero no se le mira angustiada.

Ella y su hermana, también originarias de Mompaní, crecieron en una casa que fue sostenida sólo por su madre.

Aunque tenía deseos de estudiar Medicina, Leticia sólo concluyó la educación primaria.

Recordó que sintió tristeza cuando su madre y abuela le dijeron que tendría que asumir las tareas del hogar y suspender sus estudios, pero lo entendió.

Su madre trabajaba todo el día y el dinero no les alcanzaba.

Tras lo ocurrido a Marcelo, las autoridades no le han ofrecido ayuda psicológica o de tipo social.

Por recomendación de una de sus tías, se acercó a la Delegación Felipe Carrillo Puerto, donde le ofrecieron el apoyo de una despensa, “si es que les sobraba una”.

Ya no le quedaron ganas de regresar. Estimó que gastaría más en pasajes que en la despensa que le proporcionarían.

En Mompaní fluye el alcohol

La tienda de Perfecto Olvera Escobedo en Mompaní

La tienda del Subdelegado, Perfecto Olvera Escobedo, quien se rehusó a hablar de la inseguridad por temor a tener problemas.

En Mompaní contrasta el número de tiendas y misceláneas que venden alcohol, en comparación con el número de escuelas (sólo un jardín de niños y una primaria rural), bibliotecas o espacios deportivos o recreativos.

Libertad de Palabra acudió a la tienda la “La Ventanita”, propiedad del Subdelegado de Mompaní, Perfecto Olvera Escobedo, quien se rehusó a dar declaraciones sobre los hechos del pasado 8 de febrero, en los que fue asesinado Marcelo.

Roberto Loyola Vera, quien era presidente municipal cuando murió Marcelo, declaró que su Gobierno se esmeró en reconstruir el tejido social dañado en Querétaro.

“No quiero más problemas”, argumentó quien es la autoridad más próxima del lugar, mientras dos hombres le compraban una “caguama” y un par más bebían afuera de su negocio.

“El Subdelegado no ha hecho nada. Anda más apurado en ver quién acepta que le pinten la barda con el PRI”, expuso Leticia, la esposa de Marcelo, quien añadió con desprecio que los partidos políticos sólo ven por ellos.

Julia, la hermana de Marcelo, abundó sobre la tienda de don Perfecto, donde en una ocasión integrantes de la “Familia Infektada” trataron de empeñar una de sus pistolas por más cervezas.

“La gente vio que ahí en el mostrador tenían una pistola”, señaló.

La Familia Infektada

Una de las pintas de la pandilla que se hace llamar “Familia Infektada” en Mompaní.

En este lugar de calles empedradas, cercano al relleno sanitario que recibe los residuos de 3 municipios de la zona metropolitana, abundan las bardas con pintas de partidos políticos, principalmente del PRI y PAN, pero también hay varias pintas donde se puede leer la leyenda: “Familia Infektada”, la pandilla a la que pertenece “El Johnny”, acusado de asesinar a Marcelo el 8 de febrero pasado.

En Mompaní las estadísticas que sitúan a Querétaro como una de las ciudades más seguras de México contrastan con la realidad.

La pobreza, la falta de oportunidades y la inseguridad, son parte de la cotidianidad de muchas de las personas que ahí habitan.

El propio, “Johnny”, señalado como el autor del crimen, es otro muchacho que creció sin un padre, que dejó la escuela y pasó su infancia con sus abuelos, debido a que su madre también tenía que trabajar todo el día.

Julia, la hermana de Marcelo, era amiga de la madre de “El Johnny”, por lo que exige a las autoridades que si ya lo tienen identificado lo detengan.

En Mompaní las patrullas casi no hacen rondines ni se ve a un policía recorriendo este lugar donde hay habitan alrededor de 2 mil 500 personas.

EN LA PROCURADURÍA

SÓLO LES DAN LARGAS

La mamá y la hermana de Marcelo

Sin avances a un mes de ocurrido el homicidio.

“Cuando pasa algo y uno les llama (a los policías) nunca vienen”, lamentó otra de las hermanas de Marcelo quien acusó que las autoridades quieren deslindarse de su responsabilidad ante los casos de inseguridad y violencia en este lugar.

Familiares de Marcelo denunciaron que la Policía de Querétaro sólo detuvo al dueño del arma –quien ya está libre–, pero no pudieron aprehender al joven que la accionó pues se escondió en su casa y los oficiales no quisieron entrar por él, con la excusa de que no traían una orden para detenerlo.

Si bien el procurador Arsenio Durán Becerra informó a medios de comunicación que están indagando el homicidio, al cierre de edición Alicia, una de las hermanas de Marcelo, mostró en un pedazo de papel, escrito con tinta de bolígrafo, el número de averiguación previa y el nombre del agente investigador que lleva el caso.

“Si fuera su familia de ellos (de las autoridades) ahorita hacen y buscan a las personas y todo porque tienen dinero, tienen poder”:

Sra. María Guadalupe Martínez

Es la única información que les han proporcionado, pese a que ella ha ido casi tres veces por semana a la Procuraduría donde sólo le dicen que “están trabajando y que tenga paciencia”.

Para la madre y hermanas de Marcelo, no se está haciendo nada para hacerles justicia, porque no ven ningún avance.

“Quiero decirles (a las autoridades) que si fuera su familia de ellos, no pues ahorita hacen y buscan a las personas y todo porque tienen dinero, tienen poder y ¿nosotros que no tenemos nada?, queremos justicia”, exigió la señora María Guadalupe Martínez, madre de Marcelo.

La señora Alicia, hermana de Marcelo

Muestra lo único que les han proporcionado de información sobre el homicidio de Marcelo.

Por el contrario, expusieron que integrantes de la “Familia Infektada” amenazaron al sobrino de Marcelo, al advertirle que el será el próximo muerto, lo que motivó a que interpusieron otra denuncia ahora por amenazas.

No obstante, en la familia de Marcelo no hay miedo, sino impotencia y enojo porque las autoridades no hacen su trabajo.

Al grado que, de no ver resultados, consideran tomar la justicia en sus manos.

Libertad de Palabra abrió el espacio también a la familia de Oscar, de la pandilla “Familia Infektada”, pero tras consultar a su abogado declinaron hablar del asunto.

Van en Querétaro 2700 riñas

Para la Policía local la muerte de Marcelo se debió a una riña atribuida al consumo de alcohol y el crecimiento poblacional.

El crimen del pasado 8 de febrero en el que perdió la vida Marcelo fue calificado por la Policía Municipal de Querétaro como una “riña”.

Al día siguiente, el secretario de Seguridad Pública Municipal, Héctor Benítez López, reportó que del 1 de enero al 8 de febrero, es decir, en menos de 40 días, habían sido registradas entre 1250 a 1300 riñas con el saldo de una persona muerta (Marcelo) y sin poder precisar el número de heridos.

Punto y contrapunto

“… estamos en una situación donde la tolerancia es rebasada, ¿no?, no tenemos una adecuada convivencia por lo mismo de que los espacios se reducen cada día más, a mayor población, mayores problemas”, Héctor Benítez López, secretario de Seguridad Pública en el Gobierno del Municipio de Querétaro.

“No es el hecho de que alguien esté en una fiesta consumiendo alcohol y de repente explote nada más porque sí; a mí me parece que es el resultado de toda una serie de acontecimientos que se vienen acumulando”, Omar Vielma Luna, coordinador del área de Investigaciones Criminológicas en la UAQ.

“… estamos en una situación donde la tolerancia es rebasada, ¿no?, no tenemos una adecuada convivencia por lo mismo de que los espacios se reducen cada día más, a mayor población, mayores problemas”, expuso.

La mayoría de las riñas en las que participaron jóvenes que ni llegan a los 18 años, detalló Benítez López, guardan relación con el consumo de alcohol.

Sin embargo, el psicólogo clínico y coordinador del área de Investigaciones Criminológicas de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Omar Vielma Luna, descarta esta explicación.

“No es el hecho de que alguien esté en una fiesta consumiendo alcohol y de repente explote nada más porque sí; a mí me parece que es el resultado de toda una serie de acontecimientos que se vienen acumulando”.

El investigador sostiene que ante el actual escenario social de impunidad, corrupción y poca credibilidad institucional (del Gobierno, los partidos políticos, los medios de comunicación y hasta la familia) es de esperarse que algunas personas reaccionen de manera agresiva ante cualquier pretexto.

Aunque aclaró que las manifestaciones de violencia no sólo responden a una acumulación de eventos a nivel colectivo sino también individual.

En este sentido, la falta de oportunidades y expectativas para el desarrollo de los individuos propicia el desencanto y la frustración que derivan en conductas agresivas, añadió el criminólogo Emilio Paulín Larracoechea.

Hasta el 16 de febrero, el número de riñas tan sólo en 2015, había sido duplicado a 2771, según datos proporcionados por el titular del área de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.

LAS OBRAS

De las 2 mil obras que promociona el Gobierno del municipio de Querétaro en la ciudad, sólo 4 fueron para la localidad de Mompaní donde habitan poco más de 2 mil 500 personas.

En su página oficial de Internet dan cuenta de una instalación de red de agua potable y drenaje sanitario; una obra de mantenimiento urbano; una obra de urbanización de calles; y la construcción de una barda de 145 metros de longitud para mejorar la imagen de la fachada del panteón de la localidad.

Una de las 2 mil obras de Loyola

Arreglan la facha del Panteón en Mompaní Una de las obras que el Gobierno Municipal de Querétaro realizó en este lugar.

Para todas estas obras el Gobierno que encabezó Roberto Loyola Vera invirtió 2 millones 826 mil 953 pesos, según la información disponible.

Según el propio Roberto Loyola Vera las 2 mil obras que formaron parte del plan de infraestructura de su administración “dieron respuesta a una necesidad justa” a los habitantes de la ciudad.

Además, el Gobierno del municipio de Querétaro también realizó la obra de Rehabilitación de la Fosa del Reactor Anaerobio de Flujo Ascendente (R.A.F.A.) con una inversión de 998 mil 993 pesos para tratar aguas residuales de la comunidad.

Estas fueron las acciones que el Gobierno del municipio de Querétaro realizó en menos de tres años en la localidad de Mompaní.

“Nosotros decidimos atender el tema de la seguridad, no con pistolas ni chalecos, sino desde su raíz más profunda, sabiendo que es la ruta más larga, sí, pero es la única ruta que nos asegura conservar ese cimiento indispensable para asegurarle un gran futuro a Querétaro, que es nuestro tejido social”, dijo Loyola Vera el 12 de febrero cuando registró su precandidatura a la gubernatura de Querétaro por el PRI.

No obstante ahora sus habitantes reclaman mayor seguridad.

En la localidad de Mompaní, la administración de su antecesor, Francisco Domínguez Servién, con el programa “Alcalde en tu calle”, inició las obras de 2 mil 500 metros cuadrados de empedrado de calles; 404 metros lineales de guarniciones; 330 metros cuadrados de construcción de banquetas; la instalación de 687 metros lineales de tubería y de 10 postes de alumbrado público.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner