Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Tratan con enjuague bucal cáncer de preso en Querétaro; muere cuatro meses después

376 | 4 marzo 2015 | Destacado | Querétaro | 622 vistas | comentarios
  • Desde noviembre se quejó de una herida en su boca pero en el Cereso de Querétaro no le brindaron la atención adecuada, acusan familiares.

Iván Aldama Garnica

Tratan con enjuague bucal cáncer de preso en Querétaro; muere cuatro meses después.

El autobús en el que viajan los familiares para visitar a los 29 presos que restan en el Penal de San José El Alto. FotoLibertad de Palabra.

Querétaro, Qro.- El preso Eduardo Rodríguez Zaragoza, de 40 años de edad, falleció el pasado 26 de febrero víctima de un cáncer en la boca, el cual las autoridades penitenciarias desdeñaron durante tres meses, al tratárselo con enjuague bucal.

A pesar de su dolencia, en el Centro de Reinserción Social (Cereso) Varonil de San José El Alto no le brindaron la atención adecuada, denunciaron los familiares de Eduardo a Libertad de Palabra.

“Sentimos mucho coraje porque (las autoridades de Querétaro) nunca hicieron nada por él, les pedimos ayuda para que lo dejaran en libertad; les pedíamos que lo curaran, no hicieron caso”, lamentó su hermana Juana.

El propio titular de la Defensoría de Derechos Humanos, Miguel Nava Alvarado, dijo que Eduardo le confirmó que para sus dolencias en el Cereso de San José El Alto le habían suministrado enjuagues bucales y remedios para otro tipo de infecciones.

“Esto le vino a él en noviembre, yo estuve con él en el Hospital General, y él me dice que más o menos en noviembre se le encontró un orificio en el paladar, se empezó a sentir mal, y le dieron enjuagues bucales y varias cosas para otro tipo de infección”.

El 24 de enero pasado, después de verlo hinchado de sus labios y ver cómo su hijo sufría para poder hablar con ella, la señora Eustolia decidió presentar una queja en la Defensoría de Derechos Humanos de Querétaro para que lo trataran en un hospital.

“Habla y ya ni se le entiende lo que él quiere decirme”, narró aquél día su madre de 84 años, afligida, antes de subir al camión que ella y familiares de otros presos contratan para viajar de Jalisco a Querétaro y así poder visitar a sus familiares (Libertad de Palabra Núm. 371).

Fue así que la madrugada del 25 de enero personal de la Defensoría de los Derechos Humanos acudió a visitar a Eduardo Rodríguez y requirió la intervención de un médico especialista a la Secretaría de Salud, sin tener éxito en un primer momento.

Muere recluso al cual le trataron cáncer con enjuague bucal en Querétaro.

Lo velaron en Ixtlahuacán de Los Membrillos, Jalisco. Era albañil y tenía 40 años de edad. Foto: Gloria Isabel Gómez Sánchez.

“Ese mismo día ingresamos al penal, la Secretaría de Salud no quiso proporcionar un médico porque decía que no tenía. Se me hace increíble que el Sistema de Salud no tenga”, expresó Nava Alvarado.

Fue la Procuraduría General de Justicia la que posteriormente envió un médico, quien “dijo que se le estaba brindando el tratamiento” y no consideró necesario trasladarlo a un hospital.

Sin embargo, Miguel Nava agregó que pidieron una segunda opinión que los alertó del cáncer que padecía Eduardo, así como la urgencia de trasladarlo a un hospital.

“Nos quedamos con la duda y el médico de la Defensoría, el mismo lunes fuimos, nos dimos cuenta, él dijo, esto es un cáncer, emitimos la medida cautelar y se logró sacar esa misma semana del penal al hospital, donde permaneció hasta que murió”.

El presidente de la Defensoría de Derechos Humanos expuso que Eduardo estaba en la enfermería del Cereso, pero aclaró que para el padecimiento que tenía –que no por ello quiere decir que se lo haya causado la penitenciaría– el penal no cuenta con la infraestructura ni los medicamentos para ofrecerle la atención medica adecuada.

“No (fue oportuna la atención médica), al parecer no, porque él ya tenía el padecimiento y minimizaron el padecimiento que tenía, por la falta de un médico, sino un oncólogo, pero sí alguien que le diera seguimiento porque la queja fue precisamente por ello, la familia al venirlo a visitar se da cuenta de sus condiciones de salud”, puntualizó.

UN PRESO MÁS

Familiares de 33 presos de Jalisco.

Los familiares de Eduardo acusan que su hijo fue desatendido desde que empezó a quejarse en noviembre. Foto: Gloria Isabel Gómez Sánchez.

Antes de venir a Querétaro –proveniente de su casa en el municipio de Ixtlahuacán de Los Membrillos, en el estado de Jalisco– y ser recluido Eduardo estaba sano y no tenía problemas con nadie, dijo su madre Eustolia Zaragoza Bernardo.

La señora de piel arrugada y cabello cano enfrenta una segunda tragedia en menos de dos años.

Primero enterarse que el menor de sus 7 hijos cayó preso en el estado de Querétaro y ahora saber que falleció víctima de un linfoma.

Aunque para sus familiares siempre fue inocente, para la justicia en Querétaro fue responsable de disparar con 32 varones –todos en conjunto– el arma que le quitó la vida al hijo de un ejidatario de La Laborcilla, el 11 de junio de 2013.

La madre y una de las hermanas de Eduardo sostienen que él, como los 29 jóvenes y adultos que permanecen encerrados en el Cereso de San José El Alto, sólo vinieron a Querétaro para trabajar mas no para cometer un delito ni hacer cosas malas.

En aquel tiempo escaseaba el trabajo en Ixtlahuacán y Eduardo, quien se empleaba como ayudante de albañil, fue convencido por otro muchacho del lugar para acompañarlo hasta el estado de Querétaro donde laborarían por 1 mes en un empresa de seguridad, recordó su hermana Juana Rodríguez Zaragoza.

“Esto le vino a él (Eduardo) en noviembre, yo estuve con él en el Hospital General, y él me dice que más o menos en noviembre se le encontró un orificio en el paladar, se empezó a sentir mal, y (en el penal) le dieron enjuagues bucales y varias cosas para otro tipo de infección”: Miguel Nava Alvarado, presidente de la Defensoría de Derechos Humanos.

Eduardo como el resto de sus compañeros no estaban capacitados en materia de seguridad, pues la mayoría fueron contratados uno o dos días antes para desempeñar ese puesto por la empresa Primero Protección S.A. de C.V.

Así, fueron llevados hasta el Ejido La Laborcilla, una tierra codiciada por poderosos empresarios, donde resguardarían una barda, lo que derivó en un choque con ejidatarios del lugar.

Derivado de este episodio Heriberto Salinas Galván, hijo del señor Trinidad Salinas Muñoz, murió víctima de 3 disparos de arma de fuego.

El 13 de junio los 33 varones que componían el grupo proveniente de Jalisco recibieron auto de formal prisión.

3 de los 33 han obtenido su libertad, 1 adulto y 2 menores de edad por falta de elementos en su contra para confirmar que dispararon y dieron muerte a Heriberto.

El resto ha sido defendido por un abogado contratado por la empresa Primero Protección y por abogados de oficio que no les han dado resultados.

Juana Rodríguez Zaragoza recuerda que la última conversación que sostuvo con su hermano fue por teléfono hace unos días.

“Eduardo, ¿como estás?

“Ien”, le contestó su hermano quien hablaba con dificultad por la herida dentro de su boca.

Juana deseaba ver a su hermano vivo y en libertad. Ya no logró alcanzarlo.

HORAS FÚNEBRES

Uno de los 33 presos de Jalisco. Eduardo Rodríguez Zaragoza.

La carroza en la que Doña Eustolia retornó a Ixtlahuacán con el cuerpo de su hijo Eduardo. Foto: Libertad de Palabra.

El pasado 26 de febrero Doña Eustolia y Juana salieron desde su casa en Ixtlahuacán a las 9 de la mañana con la intención de visitar a Eduardo.

Tomaron un autobús que las llevó a Guadalajara, capital del estado de Jalisco, en donde abordaron un taxi que les cobró 3 mil pesos por traerlas a Querétaro.

Mientras Doña Eustolia espera la llegada de la carroza programada para las 10 de la noche, fija la mirada en un pequeño teléfono celular que sostiene entre sus arrugadas manos.

Es el mismo teléfono por el que le comunicaron la noticia del fallecimiento de su hijo ocurrido a las 6 de la mañana.

“(Eduardo) era el que más estaba al pendiente de ella”, señala Juana, una de sus hijas.

La señora llevaba consigo ropa pues tenía la intención de quedarse en un albergue contiguo al hospital para acompañar a Eduardo.

Personal de la Defensoría se acerca a ella y le avisa que la carroza va a arribar hasta las 12.

La señora y su hija Juana entran a la sala de espera del Hospital donde hay mujeres, niños y personas de la tercera edad.

Doña Eustolia avanza despacio con pasos suaves y con su rebozo gris enrollado en su cabeza.

Libertad de Palabra se acercó para preguntarle si quería emitir una declaración sobre su sentir sobre la muerte de su hijo, pero dijo que no, que no podía, que tenía la “cabeza revuelta”.

Sin embargo, accedió a que tomáramos fotografías cuando llegara la carroza en la que llevaron a su hijo de regreso a Ixtlahuacán.

Ya no importa, murmura, ya nada le va a poder devolver a su hijo, aunque sí quisiera “que todo Querétaro se enterara del mal Gobierno que tiene”.

A las 12 de la noche, 18 horas después de la muerte de su hijo, sube a la carroza que la llevaría de regreso a casa donde regresarían con su Eduardo.

Conozca más sobre la historia alrededor de este caso:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner