Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Jacobo Zabludovsky / I

394 | 14 julio 2015 | Una Temporada en el Infierno | 117 vistas | comentarios

Ramón Martínez de Velasco Molina

Jacobo Zabludovsky recibe el Premio Nacional de Periodismo.

Jacobo Zabludovsky recibe el Premio Nacional de Periodismo. Foto: El Universal.

Para quienes estudiamos periodismo el siglo pasado, Zabludovsky es un referente.

En mi caso, lo seguí desde que tengo uso de razón, y hasta que dejó de existir el pasado 2 de julio, a los 87 años de edad, en nuestra amada Ciudad de México.

El 19 de enero de 1998 fui testigo del último 24 horas, el noticiario que dirigió durante 27 años. Meses después, su hijo Abraham le dedicó un excelente y emotivo reportaje (una de las mejores semblanzas que he visto), que si mal no recuerdo tituló “Los oficios de Jacobo”.

Padre e hijo recorren los lugares que marcaron la trayectoria del patriarca. En la calle de San Jerónimo 134, del Centro Histórico, Jacobo dice a Abraham: “Nosotros vivíamos allá arriba. Aquí me aficioné al periodismo porque en uno de los cuartos de la azotea vivía Luis Felipe Ureña Uribe, un corrector de pruebas de El Nacional, un hombre inteligente y cultivado, que los sábados y domingos me llevaba a que le ayudara yo a corregir las galeras”.

Este pasaje lo vuelve a recordar don Jacobo, en una de sus últimas colaboraciones para El Universal (‘Borrador de mis memorias’): “Yo era un estudiante del segundo año de bachillerato de la Escuela Nacional Preparatoria, en San Ildefonso. Los fines de semana ayudaba a un vecino, corrector de pruebas de El Nacional. Ahí, frente a la Alameda, detrás del hotel Regis, olí por primera vez el aroma de la tinta, oí el ruido de las rotativas y acaricié con mis dedos el plomo de los linotipos. Todo esto me predeterminó para ser periodista”.

Y está la anécdota de un dicho de don Jacobo, en el sentido de que nunca había escuchado a ningún merecedor del Premio Nacional de Periodismo (escrito), agradecer a los correctores su labor. Ni mucho menos compartir con ellos el galardón.

Este es uno de los ‘Jacobos’ con quien me quedo, porque sé, como periodista y corrector, que este último oficio, que ya debiera ser una profesión, ha sido ninguneado dentro del gremio y fuera de él (como ya narraré en mi próxima entrega).

Me quedo también con el Jacobo que siempre agradeció a su papá haberlo aficionado a la lectura, y con el Jacobo que siempre le guardó luto a su padre portando su eterna corbata negra.

Me quedo también con el Jacobo que renunció a Televisa el 30 de marzo del año 2000, y con el que a partir del 1 de septiembre del 2001 dirigió y condujo el noticiario radiofónico De Una a Tres, donde escuché sus últimos latidos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner