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Leonardo, el peregrino que dejaron morir solo

400 | 25 agosto 2015 | Cadereyta de Montes | Destacado | Querétaro | 1.665 vistas | comentarios
  • Sus familiares revelaron que ni la Diócesis ni la Asociación de Peregrinos de Querétaro lo buscaron.
  • Tras 6 días desaparecido, el hombre de 57 años murió de neumonía y deshidratado.
Leonardo, el peregrino que dejaron morir solo

Leonardo Barrón Ríos. Fotos: Libertad de Palabra.

Reina, la hija del hombre fallecido durante la 125 peregrinación de Querétaro al Tepeyac, lamentó la falta de apoyo a su padre.

Sin ánimo de buscar culpables, pero ofendida por la ligereza con la que se habla de su muerte, reveló que fue menospreciado.

Explicó que por no pagar un distintivo a los organizadores fue desamparado y falleció de neumonía y deshidratado.

Lamentó que la diócesis de Querétaro y la Asociación de Peregrinos, fueran omisas para buscarlo durante su ausencia.

“Queda en la conciencia de cada peregrino, le dejo a cada uno lo que le toca”, añadió Reina.

Redacción

Querétaro, Qro.- La señora Reina Barrón, no busca culpables sobre la muerte de su padre, Leonardo Barrón Ríos, el peregrino que falleció de neumonía, durante la 125 peregrinación de Querétaro al Tepeyac.

Decidió hacer público su testimonio sobre lo que tuvo que afrontar su familia, para ver si así la Diócesis de Querétaro y la Asociación de Peregrinos, toman medidas para que no haya más personas abandonadas en el camino.

Leonardo, el peregrino que dejaron morir solo

Reina Barrón, la única hija del señor Leonardo.

Su padre, Leonardo, fue visto por última vez el jueves 23 de julio y su cuerpo fue hallado una semana después, el 30 de julio, cuando tenía un día de haber fallecido por neumonía y deshidratado.

Para ella es increíble que en una peregrinación donde supuestamente va una “hermandad” de gente, terminen por dejar desamparado a un hombre en el trayecto, sin siquiera notar su ausencia.

Ella y su familia tienen aún muchas dudas sobre la muerte del señor Leonardo, pero tienen claridad en que se han dicho muchas  cosas que no corresponden a la realidad.

Por ejemplo, Reina refutó la versión que difundió el Obispo de Querétaro, Faustino Armendáriz Jiménez, quien dijo a medios locales que el señor Leonardo Barrón quizá se extravió al ir caminando solo.

También lamentó aquellas declaraciones, tanto del Obispo como del presidente de la Asociación de Peregrinos, quienes centraron sus respuestas en afirmar que no portaba el distintivo que les venden.

Reina aclaró que su padre tenía 25 años de participar como peregrino en el grupo de San Gaspar, en el decanato de Soriano, por lo que incluso la propia Asociación de Peregrinos le otorgó una medalla en 2012.

Admitió que quizá su padre no tuvo este año para pagar los 150 pesos que les solicitan a cada peregrino por el distintivo, pero lamentó que por algo así lo olvidaran en el camino.

“A mi padre lo discriminaron, como que lo hicieron a un lado porque como no llevaba nada, ni un gafete, lo discriminaron”, lamentó la única hija del señor Leonardo.

NIEGAN A SU COMPAÑERO

El acta de defunción.

El acta de defunción de Leonardo Barrón Ríos.

El 26 de julio Reina y su familia fueron a recibir a su padre a la Basílica de Guadalupe, pero este nunca llegó.

Como otras veces, Leonardo atendió a la convocatoria que hicieron en conjunto la Diócesis de Querétaro y la Asociación de Peregrinos, para participar en la citada peregrinación.

Él se sumó a la columna el 19 de julio y caminó 3 días, al lado de sus compañeros, del grupo de San Gaspar, hasta Jilotepec, Estado de México, donde les cayó un fuerte aguacero.

El hombre de 57 años de edad se quedó en Jilotepec, pero nadie se preocupó por él, e incluso, ahora tras saberse de su muerte, en el Grupo de San Gaspar negaron que fuera con ellos.

Reina y su familia, estuvieron al pendiente de su padre, a través de llamadas con algunos conocidos que iban en el grupo, fue así que supieron de su llegada a Jilotepec.

A partir de ahí ya no se comunicaron, sino que se prepararon para ir a recibirlo el siguiente domingo, en que estaba prevista su llegada a la Basílica de Guadalupe.

Ese domingo, ante la llegada del último grupo y la ausencia de Leonardo, solicitaron apoyo al sacerdote Raymundo, quien rechazó usar el sonido de la Basílica para pedir apoyo al resto de peregrinos, porque les dijo que este ya había sido apagado.

Les sugirió dar parte a las autoridades y les prometió que si le enviaban una foto él la difundiría, incluso, no quiso anotar el nombre de Leonardo Barrón Ríos, porque dijo que ese nombre lo recordaría.

Los familiares afrontaron la misma indiferencia gubernamental que otras familias de México y Querétaro cuando reportan la no localización de un ser querido.

El domingo, durante la tarde y noche, se dieron a la tarea de regresar por el trayecto que recorrieron los peregrinos. El lunes dieron parte al Ministerio Público, difundieron el caso a través de redes sociales y presentaron una denuncia en Cadereyta de Montes. Continuaron la búsqueda el miércoles, pero debido a una información falsa, intensificaron la búsqueda en el trayecto después de Jilotepec.

El miércoles fueron 15 familiares, en grupos de 3, los que recorrieron gran parte del trayecto.

La señora Reina sostiene que si la Asociación de Peregrinos y/o la Diócesis de Querétaro los hubieran apoyado con brigadas para buscarlo, seguramente  lo habrían localizado con vida.

Su padre fue hallado 7 días después, en una obra negra, donde tenía un día de fallecido.

La autopsia arrojó que murió de neumonía.

Leonardo, el peregrino que dejaron morir solo

La señora Reina Barrón y el señor Pablo Ledesma.

Reina y su esposo Pablo, piden a la Diócesis de Querétaro y a la Asociación de Peregrinos, que hagan públicas las medidas que tomarán a raíz de la muerte de su padre.

En su opinión, se debe garantizar la seguridad para los más de 30 mil participantes en la peregrinación a pie al Tepeyac, paguen o no por el distintivo que les asignan.

Leonardo Barrón Ríos era conocido como “Pocholo” en San Gaspar, Cadereyta de Montes.

En 2012 cumplió 25 años peregrinando a la Basílica de Guadalupe.

Tras su muerte, los familiares de Leonardo recibieron la llamada del asesor jurídico de la Diócesis.

También los contactó el responsable de la Asociación de Peregrinos.

En todo momento, Reina le informó a Jaime Rojo, el presidente de la Asociación de Peregrinos, que buscaba a su ser querido.

De ninguno recibieron ayuda para localizarlo.

En el Estado de México fueron apoyados por dos elementos de Policía.

Uno de ellos fue quien les llamó por teléfono para informarles del hallazgo del cuerpo.

El señor Pablo, quien conduce un camión de autotransporte de carga, recibió la noticia cuando iba en Palmillas, camino hacia el Distrito Federal.

Allá dejó su camión y se regresó a Cadereyta para darle la noticia a su esposa.

El policía les envió una foto con el tatuaje que tenía el señor Leonardo con sus iniciales. Aún así la familia dudaba que fuera el cuerpo, pero fueron a reconocerlo.

“Nos resistíamos a creer” comentó Pablo.

Como pudieron hicieron los trámites funerarios. Llegaron la madrugada del sábado con el cuerpo.

En el velorio hubo mucha gente que acudió a despedir a Leonardo, pero casi no asistió ningún peregrino.

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