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Un asunto extremadamente escabroso

401 | 1 septiembre 2015 | Desde Nuestra América | 154 vistas | comentarios

Oscar Wingartz Plata*

Un asunto extremadamente escabroso.

La pobreza aumenta a diario. Foto: http://mundoejecutivoexpress.mx

El pasado 25 de agosto ante la Comisión Permanente del Senado de la República, Rosario Robles Berlanga, titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), tuvo una comparecencia en extremo ríspida con los legisladores, entre otros asuntos, porque expuso cuál es el avance de los programas federales contra la pobreza extrema, la pobreza, así como la Cruzada Nacional contra el Hambre. Todas estas cuestiones son realmente complejas y proclives a la confrontación, entre otras razones, porque hay un océano de variables que atraviesan frontalmente estos problemas. No hay que perder de vista una cuestión que está en la base de estas problemáticas, la forma en que está organizada nuestra sociedad. Muchos se pueden preguntar, ¿qué tiene que ver la forma en que estamos organizados? Pues, tiene que ver, y mucho. Vamos a plantearlo de la siguiente forma: ¿por qué históricamente no se ha podido erradicar la pobreza en nuestro país?

Porque es una problemática multifactorial y estructuralmente anclada en el desarrollo histórico del país. Esto quiere decir muchas cosas, entre otras, la manera que “aparecimos en la escena mundial” con la conquista y colonización de América. Esta afirmación no tiene nada de exagerada. Es decir, desde aquellos ayeres, hemos sido naciones dependientes y subordinadas al desarrollo de las grandes potencias hegemónicas, sólo es cuestión de hacer un breve repaso por nuestra historia continental para constatar la forma en que se “nos incorporó” al desarrollo del capitalismo imperialista y monopólico.

Por otra parte, está el hecho mismo sobre la forma en que nos articulamos como países y como continente. En este orden, el eminente sociólogo Agustín Cueva tiene un planteamiento clave que dice: “… lo que queremos decir, sencillamente, es que la estructura económico-social heredada del periodo colonial se caracterizó por un bajísimo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y por relaciones de producción basadas en la esclavitud y la servidumbre, hecho que constituyó un hándicap, por decir lo menos, para el desarrollo posterior de nuestras sociedades.”1

La medición de la desigualdad no es un fenómeno puramente científico y alejado de todo valor; en ocasiones reviste formas obviamente ideológicas que aparecen en el coeficiente de Pareto y en distintos tipos de análisis gráfico; pero incluso, cuando se usan las fórmulas que más fielmente expresan la desigualdad, como el índice de Gini o el coeficiente de Shcutz, en la base de su aplicación se encuentra “el dogma central de un nuevo orden político y social” a que se refería Tocqueville, hablando de la sociedad capitalista de su tiempo. Y este dogma subsistirá en medio de las desigualdades de la sociedad capitalista.

Pablo González Casanova

Es decir, el desarrollo seguido por nuestras sociedades osciló entre la agudización de sus propias contradicciones socio-económicas y la extrema dependencia hacia las potencias hegemónicas, ambos aspectos vinculados estrechamente. Con esto elementos nos podemos dar una idea sobre el asunto en cuestión, por ello la estricta necesidad de explicarlo con claridad, sin rodeos, ni pretender hacer esoterismos, como normalmente le hacen nuestros políticos. Eso es pretender “tapar el sol con un dedo”.

En consecuencia, hablar de la superación de la pobreza necesariamente atraviesa todo un arco de realidades que no son nada sencillos de emprender, y menos, resolver en el corto plazo. Por ello, esta comparecencia terminó pidiendo la renuncia de la secretaria de la Sedesol, por la inoperancia de dichos programas, así como por el impresionante dispendio que han generado.

De ninguna manera se pretende justificar los dichos de la secretaria, porque, efectivamente, no tiene justificación alguna. Algunos de los argumentos expuestos fueron: no se ha podido abatir la pobreza extrema por el aumento de población, la que encuesta que se tomó como base del diagnóstico era de septiembre pasado, por el alza en la canasta básica en ese periodo. Es decir, todos ellos de escasísimo valor y carentes de solidez explicativa. Con tan magros argumentos, era más que evidente que los legisladores de oposición le pidieran su renuncia, y una redefinición de dicha política desde sus bases, porque quedó de manifiesto un hecho incuestionable, esa política, su concepción, su aplicación y sus alcances, simplemente lo que han hecho es generar: “una verdadera fábrica del voto corporativo para el PRI y el Verde” en palabras del senador Luis Sánchez del PRD.

Paradójicamente, en el contexto de la misma comparecencia habló el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Gonzalo Hernández Licona, al afirmar que: “La pobreza es prácticamente la misma desde 1992 a 2014”. Afirmación contundente y lapidaria, por lo tanto, se puede hacer el siguiente cuestionamiento: ¿quién tiene la razón, la secretaria de la Sedesol o el secretario del Coneval? Más adelante, el mismo secretario apuntó una cifra que corrobora una idea comentada en voz baja al afirmar que: “hay programas en las Secretarías de Agricultura, de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y de Desarrollo Social con un monto de 65 mil millones de pesos, y no hemos visto con claridad, ni hoy ni desde hace tiempo, resultados.” Mucho dinero para no poder ver resultados concretos, tangibles. Esto es un enorme dispendio para no ver resultados claros, remató diciendo: “Es muy difícil, pensar en reducir la pobreza sistemáticamente y a largo plazo, cuando tenemos poco avance del ingreso en los últimos 25 ó 30 años”.

Con lo anotado, nos podemos tener una idea clara que estamos ante un verdadero “galimatías” gubernamental, al tratar de explicar lo inexplicable, esto es, por qué no se avanza sustancialmente en la superación de la pobreza en nuestro país.

Si retomamos el epígrafe de esta entrega veremos que lo dicho por González Casanova tiene un margen impresionante de veracidad, en el sentido de que la forma en que se han concebido esos problemas y las políticas respectivas tiene evidentes tintes electoreros, asistencialistas, paternalistas de escaso impacto y consistencia estructural. Triste panorama el que muestran las autoridades federales ante un hecho tan grave y lacerante, el no poder combatir eficazmente la pobreza y sus efectos en nuestra sociedad.

Esta problemática seguirá indefinidamente, ante la errática e inescrupulosa forma de encararla por parte de las autoridades. Es horrendo pensar que no hay una verdadera voluntad histórica para salir de este estado de cosas, empezando por erradicar la pobreza extrema con todas sus secuelas.

P.D.- Finalmente, quiero hacer una mención especial a todos mis compañero de la Secundaria por tener la capacidad organizativa y la voluntad para reunirnos y compartir una serie de experiencias y vivencias, todas ellas profundas y de gran contenido, esto evidentemente nos van a enriquecer más como personas y como profesionistas en bien de nuestro país. ¡En hora buena compañeros por esta iniciativa!

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor- investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

*Agustín Cueva, El Desarrollo del capitalismo en América Latina, México, Ed. Siglo XXI, 1981. p. 15.

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