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La lucha ferrocarrilera de 1958-1959 en Querétaro

422 | 18 febrero 2016 | Archivo y Memoria | 504 vistas | comentarios

Kevyn Simon Delgado y Daniel Guzmán Cárdenas*

La lucha ferrocarrilera de 1958-1959 en Querétaro

Demetrio Vallejo, al ser presentado ante el juez el 9 de abril de 1959. Fotos: Especial.

Numerosos ferrocarriles con banderas rojinegras y mantas apoyando la huelga pudieron ser vistos en las estaciones de Querétaro, durante una de las luchas que marcaron la historia del México contemporáneo. La lucha ferrocarrilera inició el 2 de mayo de 1958 por aumentos salariales y democracia sindical. Rápidamente se dieron los primeros ataques de la Policía en su contra y el Ejército tomó todas las oficinas de los ferrocarrileros en la Ciudad de México, pero, el entonces importantísimo sindicato ferrocarrilero persistió en sus exigencias consiguiendo llevar a cabo elecciones libres, ganando aplastadoramente su carismático líder, “el chaparro de oro”, Demetrio Vallejo Martínez, quien tomó posesión como secretario general del mismo el 27 de agosto.

El 25 de febrero de 1959 estalló la huelga en Ferrocarriles Nacionales demandando una revisión contractual, lográndose un aumento salarial; un mes después Ferrocarriles del Pacífico y Ferrocarriles Mexicanos se fueron a paro demandando un aumento similar, siendo declaradas inexistentes sus huelgas por las autoridades, manifestándose Ferrocarriles Nacionales con un paro de solidaridad de media hora, frenando, momentáneamente, a todo el país. Al día siguiente el sindicato propuso el levantamiento del paro a cambio de la revisión del contrato colectivo y, todavía durante las pláticas con gobierno, el 27 se iniciaron los despidos y las detenciones de los líderes sindicales, como del propio Vallejo y Valentín Campa Salazar, entre otros. El Ejército ocupó todos los locales sindicales con extrema violencia, se arrestaron a casi diez mil trabajadores, acusados de “comunistas”, de los cuales se despidieron a casi nueve mil, y fueron heridos y asesinados decenas de los mismos.

En Querétaro, por medio del periódico Amanecer, se dio siempre la versión oficial, que decía que “el pueblo pagará la huelga”, disponiendo de todas sus herramientas para acabar con la lucha ferrocarrilera. Estallada la huelga, Amanecer cabeceó al día siguiente que “Unánimemente Querétaro censura la huelga rielera”. Representantes de los sectores comercial, industrial y obrero señalaron que los ferrocarrileros estaban siendo “ilógicos” en sus peticiones y que de hecho eran de los obreros mejor pagados, “mostrando poco patriotismo”, según declaró un directivo cetemista local. “Debidamente armadas”, tropas militares se posicionaron en la noche de las instalaciones, ya que la huelga fue declarada inexistente, amenazándose con un “cese fulminante a los ferrocarrileros que no vuelvan” a la mañana siguiente. Sin embargo, ningún rielero volvió, manteniendo el Ejército a sus unidades y su actitud hostil.

La lucha ferrocarrilera de 1958-1959 en Querétaro

Ferrocarrileros en huelga, 1959.

Finalmente, reproduciendo el discurso del gobierno, se anunció el fin de la huelga con el arreglo económico, criticando la lucha de los “huelguistas adictos” y, de paso, se criticaba a la Unión Soviética, a la joven Revolución Cubana y se hacía oficial el “unánime aplauso a la enérgica actitud del Sr. Presidente”, Adolfo López Mateos, supuestamente replicado “en esta ciudad”.

Es claro que el movimiento ferrocarrilero no tuvo en Querétaro los niveles de arraigo que otras ciudades del país presentaron como Aguascalientes, San Luís Potosí, Puebla, Guadalajara y la Ciudad de México, donde se concentró la mayor cantidad de movilización. Sin embargo, el 29 de marzo de 1959, día en que el movimiento fue reprimido a nivel nacional, en lo que fue sin duda el golpe más fuerte por parte de un gobierno posrevolucionario contra los obreros, fueron desalojadas las estaciones locales por elementos del Ejército, interviniendo “en virtud del cariz que ha tomado la situación”. En un principio se aseguró que los líderes locales no fueron detenidos, si no que se les giró un citatorio y ellos se presentaron voluntariamente, expresando “que continúan en rebeldía” al no hablar más al respecto. Por otra parte “Voceros sindicales afirmaron que la delegación 2 Sección 16 del STFRM, está actuando por cuenta propia, ya que los directivos del Sindicato fueron aprehendidos en México”. ¿Bajo qué cargos? “Crimen de lesa patria” y disolución social; Demetrio Vallejo y “60 agitadores más” fueron aprehendidos en sus domicilios.

Según la DFS, ocho ferrocarrileros revolucionarios fueron arrestados por la policía por negarse a seguir trabajando en las oficinas ferrocarrileras de Querétaro; Isaías Blancas Torres, Benjamín Hernández Muñoz, Alberto Terrazas Velázquez, Isaías Lerma Fernández, Rodolfo Serrano Correa, Salvador Serrano Correa, Flavio Carrizalez y Jesús Cotlanza, todos ellos empleados de express, telégrafos y despachadores de los Ferrocarriles Nacionales de México, “y conocidos en esa región como agitadores dentro de su gremio”, según los agentes de la DFS despachados en la entidad, Manuel Morales R. y Antonio Martínez R., quienes basaron su aseveración tras entrevistarse con los jefes policiales de la entidad, el Corl. José Mendoza Valencia; Carlos Frías Frías, Jefe de la Policía Judicial; Arturo Navarrete, Jefe de la Policía Fiscal y el Lic. José Luis Arredondo Arana, agente del Ministerio Público Federal, quien había realizado las detenciones.

En los días siguientes, decididos a encontrar al líder ferrocarrilero Valentín Campa Salazar, los agentes de la DFS en compañía del Jefe de la Policía Fiscal y del Jefe de la Estación La Griega, ubicada a 35 kilómetros de Querétaro, Hilario Pacheco Olvera, “persona de mucha confianza del Gobernador”, manifestó conocer a Campa y los dirigió a las casas de dos “amigos y compañeros íntimos” de este, Manuel Arreola y Antonio Osornio, a quienes se les mantuvo en vigilancia para ver si ahí encontraban al conocido militante comunista, sin embargo, nada se consiguió con eso, pues Campa no logró salir de la Ciudad de México donde se escondió durante algún tiempo hasta que fue apresado.

Los ferrocarrileros disidentes y sus líderes, Demetrio Vallejo Martínez y Valentín Campa Salazar, pagaron con la cárcel hasta 1971 por haberse atrevido a desafiar al sindicalismo priísta y a su corporativismo, pilar elemental para la perpetuación del régimen. El sindicato ferrocarrilero, durante un tiempo el más importante de México, pasaría a las filas del olvido cuando, dentro del nuevo proyecto modernizador, las carreteras sustituyeron a las vías de tren, el cual terminó privatizándose.

*Historiadores de la UAQ.

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