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El día que quisieron “matar” a Echeverría en la UAQ

424 | 1 marzo 2016 | Archivo y Memoria | 654 vistas | comentarios

Daniel Guzmán Cárdenas y Kevyn Simon Delgado*

Luis Echeverría Álvarez.

Eduardo Sánchez Vélez (al centro) entre el gobernador Juventino Castro y Luis Echeverría Álvarez. Foto: La Galería del recuerdo.

El 16 de noviembre de 1969, el candidato a la presidencia de la República, el secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, realizó una gira por Querétaro, punto de arranque de su campaña presidencial. La “apertura”, sería su carta fuerte. Sobre él pesaban las mayores acusaciones de culpabilidad por la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, junto al todavía Presidente Gustavo Díaz Ordaz y el Secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán.

Como era costumbre, apenas era “destapado” el candidato –y, por ende, próximo presidente–, este tomaba distancia de su antecesor, de este modo, Echeverría se deslindaría de Díaz Ordaz y abriría unas válvulas de escape para intentar subsanar las crecientes luchas estudiantiles en todo el país, principalmente aumentando el presupuesto a las universidades públicas.

Echeverría, tras pasar por Jalpan, Cadereyta, Ezequiel Montes, Tequisquiapan, San Juan del Río y de asistir a un mitin con los sindicatos oficiales en Querétaro, llegó a la Universidad Autónoma de Querétaro a las 9:15 de la noche, donde fue recibido por el rector Salvador Septién Barrón y por alrededor de mil estudiantes que lo esperaban. En el acto, hablaron los pasantes de Derecho, Augusto Islas y, al final, Leopoldo Ángeles Manriquez. La situación fue contrastante, mientras muchos estudiantes apoyaban al candidato del partido oficial, el Partido Revolucionario Institucional, algunos otros lo repudiaban.

Sobre él pesaban las mayores acusaciones de culpabilidad por la Matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, junto al todavía Presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Septién Barrón, rector de la Universidad Autónoma de Querétaro de 1968 a 1969, recordó sobre la visita de Echeverría Álvarez: “La situación estaba muy tensa, incluso vi un juego que hacían los muchachos entre ellos que consistía en echarse volados para ver quién mataba a Echeverría, obviamente de dientes para afuera”.

Entonces, mientras el rector estaba dando su intervención, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de Querétaro, Eduardo Sánchez Vélez, extendió una manta en la parte alta del patio principal del edificio de 16 de Septiembre, como de 3 metros por 1 y medio, donde se leía “Libertad presos políticos”, si bien, según la Dirección Federal de Seguridad, “algunos estudiantes trataron de arrancársela, arrancándole un pedazo”, esta “permaneció extendida hasta que terminó el acto”. Sin embargo, es más recordada la manta en la que se le da la bienvenida a Echeverría por ser “amigo de León Felipe”, poeta español republicano fallecido un año atrás. Terminada la intervención de Septién Barrón y la de José Ortiz Arana, el Presidente dio unas palabras “quien fue interrumpido en muchas ocasiones por las porras y los aplausos”. Después, invitó a los presentes a trasladarse caminando –algunos testimonios afirman que se fueron “corriendo”– al Diario de Querétaro, donde era “materialmente arrollado por los estudiantes”, quienes, según apreció el agente de la DFS,  “Gonzalo González M. #27”, tenían un ambiente festivo con todo y estudiantina tocando.

Los universitarios de Querétaro, recibieron al candidato Luis Echeverria.

Los universitarios de Querétaro, recibieron al candidato Luis Echeverría. Foto: Historia de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Otro ejemplo de la disparidad de opiniones que aún se tenía con respecto a Echeverría se dio en una marcha realizada horas antes de que este llegara a la UAQ. Encabezados por estudiantes de la Escuela de Derecho, la marcha partió desde la Alameda Hidalgo hasta el centro de la ciudad “con pancartas y leyendas contra el Gobierno y contra el Rector de la Universidad,” pero, “no se atacó en ninguna forma al Lic. Luis Echeverría Álvarez”.

Según los rumores retomados por la DGIPS, tal movilización fue auspiciada por José Guadalupe Ramírez Álvarez, quien daba indicaciones a dos estudiantes de Derecho, Ezequiel Castellanos y Braulio Guerra Malo en su casa del municipio de El Marqués. Ramírez Álvarez, director del Diario de Querétaro, sería rector de la UAQ de 1971 a 1976; Guerra Malo sería presidente de la FEUQ al año siguiente y, rector de la UAQ de 1982 a 1988. Ambos personajes, militantes del PRI. En ese momento, los líderes estudiantiles de Derecho, Eduardo Sánchez Vélez, Antonio Rivera Casas y los mencionados Castellanos y Guerra Malo, mantenían una huelga en su escuela a pesar de que “un grupo de estudiantes que constituyen una mayoría quieren regresar a clases”, al grado de que en una asamblea, realizada el 12 de noviembre, incluso se llegó a los golpes por esto. El conflicto se desató como protesta porque el Consejo Universitario no retiraba de sus cátedras a los profesores Lic. Francisco Rodríguez Aguillón, Lic. Gustavo Velázquez Vega y a Gonzalo Díez de Marina, señalados de ser “demasiado rígidos en su trato y en su cátedra”. Finalmente, con la intervención del gobierno y del rector, Septién Barrón, el profesor Rodríguez Aguillón, con más de 30 años de impartir clases en Querétaro, fue cesado por “faltista” el 10 de noviembre, a seis días de la visita de Echeverría Álvarez.

La huelga, que llegaba a los 20 días, produjo que el Lic. Manuel Suárez Muñoz, secretario General de Gobierno, declarara que no intervendría en los asuntos estudiantiles, sin embargo, les advirtió que “fotógrafos desconocidos en Querétaro vigilan la casa donde se reúnen los líderes, para en la primer denuncia de que los estudiantes están escandalizando y en estado de ebriedad, tomarles fotografías para hacerles llegar al estudiantado con el fin de desprestigiarlos”.

Finalmente, la mencionada “apertura” y su estrategia, tuvieron consecuencias muy claras. Por un lado, la UAQ se vio beneficiada con la construcción del Centro Universitario en 1973 junto al Cerro de las Campanas, pudiendo resolver el problema del espacio que había desatado el conflicto por el Patio Barroco con la Parroquia de Santiago en 1966. De igual modo, muchas universidades vieron crecer el apoyo económico. Sin embargo, al revelarse muy rápidamente la falsedad de la apertura democrática, con la matanza del 10 de junio de 1971 en la Ciudad de México, por poner el ejemplo más emblemático, si bien muchos intelectuales de izquierda sí apoyaron el proyecto “tercermundista” de Echeverría, miles de estudiantes decidieron formar parte de luchas y movimientos sociales contrarios al régimen, entre ellos, las y los guerrilleros de decenas de organizaciones político-militares que se desenvolvieron por todo México.

*Historiadores de la UAQ.

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