Banner Jurídico.
Banner Sorriso

¿Un nuevo modelo educativo?

424 | 1 marzo 2016 | Desde Nuestra América | 65 vistas | comentarios
El secretario de Educación, al centro, reconoce a las fuerzas armadas.

El secretario de Educación, al centro, reconoce a las fuerzas armadas. Foto: www.gob.mx

Oscar Wingartz Plata*

Estimados lectores, de manera consistente hemos venido reflexionando sobre una zona de nuestra intrincada realidad nacional, ésta es la educativa, por razones obvias y urgentes. Los recientes acontecimientos en esta materia hacen de su tratamiento un asunto prioritario por los mensajes que está emitiendo la autoridad federal en la persona de su titular el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño. El epígrafe propuesto para esta entrega es una clara señal de la gravedad del problema. Vamos a explicar algunos de los núcleos que consideramos son álgidos y problemáticos.

Para ello vamos a retomar como punto de partida la idea propuesta por Hugo Aboites en el sentido de que las iniciativas educativas tengan que echar mano del Ejército para su implementación. Esto en términos estrictos no tiene fundamento y razón alguna. La pregunta es ¿de qué está hablando el secretario Nuño cuando hace declaraciones en esa dirección, es decir, solicitar la presencia del Ejército en los recintos donde se lleva a cabo la dichosa evaluación docente? Esto por su propia lógica es absolutamente incoherente y fuera de lugar.

Por otra parte, ha estado mencionando una serie de “problemáticas” que pretenden subsanar, entre otras, la impresionante burocratización en los quehaceres educativos. Aquí podemos preguntarle: ¿a quién quiere impresionar con esas declaraciones? El que medianamente esté conectado con el asunto educativo lo sabe y de sobra. No es un misterio, ni una revelación. Esto es así, porque precisamente la autoridad ha llevado a esas instancias la labor educativa. Esto es, los directivos y los maestros los ahogan con un papeleo impresionante que los distrae de sus propios quehaceres, y además tienen que responder a múltiples exigencias extracurriculares, es decir, atender problemas reales, concretos de sus respectivos entornos. Entonces, ¿de qué habla el secretario? Realmente quiere envolvernos con una serie de declaraciones que más bien muestran que él desconoce el asunto educativo en sus diversas instancias.

La señal más tangible de una iniciativa en la educación es que se requiera de la fuerza militarizada para ponerse en marcha y que, además, haya muchos que comiencen a pensar que es hora de buscar una alternativa. Es el caso del examen SEP-INEE, que apenas en su primera aplicación ya ha sufrido una caída vertical en su imagen.

Hugo Aboites

Otro aspecto de esta cuestión es la insensibilidad y la falta de diálogo con los sectores que son la médula del quehacer educativo, los maestros. Han quedado al final de todo esto, al margen, como si fueran simples ejecutores de las decisiones estatales. Esto en su sola enunciación es absolutamente incoherente, por una razón que es más que obvia, el Magisterio debe poner en práctica, en el aula, en la escuela “las ocurrencias” de las autoridades, sin ser partícipes de ellas. En este orden, tenemos una lista extensa de los cambios que han puesto a los maestros y maestras en una situación de incertidumbre permanente.

No hace mucho se lanzaron otras propuestas como el llamado “nuevo modelo educativo”, y la “enseñanza dual”, traída de Alemania. Ambas propuestas consideradas “innovadoras”, la pregunta es: ¿cuál es la innovación de las mismas? Una vez más el secretario nos quiere confundir. Ese asunto de la enseñanza dual, se ha estado implementando en el medio superior tecnológico en sus diversas modalidades, ante eso deberíamos decir, que más bien parece una excentricidad, que la real puesta en marcha de un programa articulado, entre otras razones, porque requiere toda una estrategia desarrollada e insumos constantes para que trabaje adecuadamente.

De manera muy breve ¿qué significa eso de la “enseñanza dual”? Los estudiantes de este subsistema tendrán una parte de su preparación en las aulas y otra, directamente en los centros de trabajo, es decir, articular teoría y práctica conjuntamente. La enunciación parece muy lógica, pero, el problema de fondo es que no todos pueden acceder a este tipo de práctica escolar. Por ello la mención sobre los insumos es clave en esta propuesta.

Por otra parte está la mención del nuevo modelo educativo, no se ha terminado de configurar porque es un asunto en extremo denso, entre otros elementos, implica toda una concepción renovada de la educación, del sujeto, de la sociedad, de su cultura, su idiosincrasia, es decir, toda una concepción de sociedad y su proyección hacia futuro. Materia en extremo complicada. La pregunta es, ¿qué idea tiene la autoridad educativa sobre esa nueva concepción? Por ello se afirma que, “lanzar” un nuevo modelo es harto complejo y en extremo delicado. A menos que entiendan como “nuevo modelo educativo”, asumir las premisas del neoliberalismo en sus diversos espacios.

Si es así, debemos decir que estamos en la ruta de la desaparición de la escuela pública, no es ninguna exageración hacer este planteamiento por una cuestión que es central, ¿qué significa en términos objetivos el neoliberalismo como propuesta “civilizatoria”?, si es que se puede hablar en esos términos. Una de las bases del neoliberalismo es precisamente una concepción de sujeto que se aleja sustancialmente de la sociabilidad como elemento articulador del ‘ser para los demás’, dicho de manera clara, no hay un mínimo de coincidencia entre los sujetos sociales porque están abocados al individualismo, aunado a ello, la instancia reguladora del quehacer educativo, el Estado, simple y sencillamente desaparece de esa función. Por ello, las declaraciones del secretario de educación son  verdades a medias y mentiras a medias, lo único que buscan es confundir y mediatizar a la población en su conjunto.

Como se puede apreciar, la propuesta educativa del Gobierno Federal se mueve sobre márgenes muy complicados, entre otras cosas, porque no hay una definición explícita de dicha propuesta. Para hacer más complejo el asunto, las autoridades han enviado un mensaje por demás ofensivo a los maestros, “vamos a dialogar con ustedes, siempre y cuando sea en los términos que les impongamos”. Pregunto, ¿eso es dialogar?, si previamente se imponen las condiciones de un supuesto diálogo.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner