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La ultraderecha queretana: El MURO

432 | 17 mayo 2016 | Archivo y Memoria | 550 vistas | comentarios
Documento de la DFS, recientemente censurado.

Documento de la DFS, recientemente censurado. Foto: DFS/AGN.

Kevyn Simon Delgado* 

Es evidente que Querétaro es uno de los estados más conservadores del país.

Además de su cultura conservadora de corte religioso, su historia así lo indica: durante la guerra de la Independencia, se inclinó a favor de los realistas, no por los insurgentes; durante las interminables pugnas entre los liberales y los conservadores del siglo XIX, casi siempre favoreció a los segundos; en la intervención francesa, auspiciada por los conservadores y encabezada por Maximiliano de Hasburgo, la capital queretana fue el último refugio del fallido segundo imperio, debido a la lealtad que le había profesado; durante la Revolución Mexicana, convenencieramente se inclinó hacia uno u otro bando, dejando claros visos de su nostalgia por los días pasados del Porfiriato y su postura contraria ante las banderas más progresistas de los respectivos caudillos y “la bola”; la repartición agraria, los derechos de los obreros y la educación laica, por ejemplo, nunca fueron del todo apoyadas y, en múltiples casos, fueron repudiadas, caracterizándose la entidad por ser uno de los principales bastiones de los cristeros y, posteriormente, de los sinarquistas; ya colocados en los años cuarenta del siglo XX, al menos la ciudad de Querétaro, dio un considerable apoyo al Partido Acción Nacional, el cual, con la Guerra Fría iniciada tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se enredó cada vez más con organizaciones clandestinas de derecha más radicales.

… reconocieron la participación del MURO en Querétaro, sobre todo en actividades organizadas por el PAN, entonces dirigido por José Puga Vértiz, así como dieron los nombres y apodos de varios de sus miembros: Alfredo Botello Montes (a) “Paul Queres” (quien ha trabajado en varias administraciones panistas en el estado y es el actual secretario de Educación), Manuel Mayorga (a) “Rafael Larios”, Francisco Pedraza Chávez (a) “Juan Keytel”, José Peña Calzada (a) “Fernando Calvillo”, Sergio Lozano García (a) “Mauricio Jonás”, Felipe Urbiola (a) “Emilio Jasso”, Francisco Guillén (a) “Marcelo Lavat”, Manuel Urbiola (a) “Ernesto Lecuona”, Simón Guerrero Contreras (a) “Marcos Licea”, Agustín Breña Prado (a) “Julián Holm”, José Moreno Escobedo, Roberto García (a) “Guerges”, un tal José (a) “Douglas Kepler” y otro más apodado “Gerardo Lemus”

Una de las más importantes, sin duda, fue el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, el MURO, y para conocerlos no hay que irnos tan lejos en el tiempo.

Si bien el origen de dicha organización no queda del todo claro por su carácter “secreto”, investigadores afirman que esta inició a principios de los sesenta con apoyo del clero de Puebla, extendiendo su influencia paulatinamente en la Ciudad de México, en Guanajuato y en Querétaro.

Sin embargo,  a pesar de varios señalamientos sobre su proceder desde finales de los sesenta, la presencia del MURO en Querétaro quedó bien confirmada hasta el 12 mayo de 1977, cuando una docena de miembros del mismo en la entidad partieron a Zacatecas a unirse a una manifestación contra la designación del rector “comunista” de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Jesús Manuel Díaz Casas.

Al finalizar el evento hubo un enfrentamiento entre dos grupos estudiantiles donde resultaron detenidos dos de los queretanos, Lázaro Barrón Frías (alias “Mateo Letrán”) y Pedro Luis López Solorio (alias “Cornelio Laurent”), quienes, al ser interrogados por la Policía y la Dirección Federal de Seguridad, manifestaron ser estudiantes de la UAQ.

Además, explicaron que el MURO pertenece a El Yunque y que su objetivo principal es acabar con toda la influencia del socialismo en las universidades y frenar la invasión comunista de México.

De igual modo, reconocieron la participación del MURO en Querétaro, sobre todo en actividades organizadas por el PAN, entonces dirigido por José Puga Vértiz, así como dieron los nombres y apodos de varios de sus miembros: Alfredo Botello Montes (a) “Paul Queres” (quien ha trabajado en varias administraciones panistas en el estado y es el actual secretario de Educación), Manuel Mayorga (a) “Rafael Larios”, Francisco Pedraza Chávez (a) “Juan Keytel”, José Peña Calzada (a) “Fernando Calvillo”, Sergio Lozano García (a) “Mauricio Jonás”, Felipe Urbiola (a) “Emilio Jasso”, Francisco Guillén (a) “Marcelo Lavat”, Manuel Urbiola (a) “Ernesto Lecuona”, Simón Guerrero Contreras (a) “Marcos Licea”, Agustín Breña Prado (a) “Julián Holm”, José Moreno Escobedo, Roberto García (a) “Guerges”, un tal José (a) “Douglas Kepler” y otro más apodado “Gerardo Lemus”, los cuales estaban divididos en tres ramas: La División Azúl, dirigida por Guerrero Contreras; la Franja Estudiantil, que controlaba Breña Prado; y la Cristo Rey, dirigida por Moreno Escobedo.

Barrón Frías era originario de Querétaro, de 22 años, y había sido participante activo en organizaciones religiosas de derecha como la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM), entre 1971 y 1975, entrando a El Yunque en agosto de 1975 gracias a “los méritos” que había desarrollado y postulado como candidato del PAN a diputado suplente por el primer distrito electoral en 1976. Ante la DFS narró “cómo el director de la Escuela Preparatoria de Querétaro, de apellido Arreola [Álvaro Arreola Valdés], era izquierdista y buscó ser rector de la Universidad del estado”. Pero mediante actividades de sabotaje lo evitaron.”

Por su parte, Pedro Luis López Solorio, también originario de Querétaro, estudiante del Instituto Tecnológico Regional de Querétaro, con tan sólo 19 años entró a El Yunque tres meses antes del incidente, por medio de una ceremonia de ingreso, que era igual para todos, que consistía en estar en una habitación oscura, con dos velas encendidas, una bandera de México y otra bandera roja con una “Y” (Yunque) dorada bordada al centro, donde se le exhortaba al nuevo miembro a cumplir con los tres puntos principales de la organización “1.No dejar de hacer lo que ordena la Organización de “El Yunque”. 2. No decir a nadie lo que es la organización de “El Yunque”. 3. Trabajar para la organización de “El Yunque” antes que para otra cosa, ya sea la familia, el trabajo o los estudios.” Después, tras jurar sobre un crucifijo, los presentes rezaban dos oraciones, el Ave María y el Padre Nuestro. Seis días después de ser apresados y consignados por asociación delictuosa, portación de arma prohibida (unos chacos) y lesiones a dos individuos, ambos salieron bajo fianza, depositando cinco mil pesos cada uno. Confirmándose a la DFS la noticia de las actividades del MURO y del Yunque en Querétaro y en Zacatecas desde ese año de 1977, cuyo dirigente de la sección del centro del Yunque, era una persona llamada Enrique Gómez Espejel.

A pesar de las evidencias, las cuales, además de los documentos –siempre criticables- de la DFS, cuentan con testimonios de ex miembros del MURO y de El Yunque, el PAN y sus militantes señalados por haber participado en esta organización de choque y amedrentamiento, ha negado constantemente su existencia, limpiándose las manos diciendo que todo forma parte de “un mito popular”.

Los constantes enfrentamientos en varias universidades del país, incluyendo la UAQ, durante los sesenta y setenta, sobre todo, señalan lo contrario.

*Historiador de la UAQ.

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