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Los días del “halconazo” en la UAQ

435 | 8 junio 2016 | Archivo y Memoria | 509 vistas | comentarios
La UAQ y la represión de estudiantes.

“Luis Echeverría en Palacio Nacional con los estudiantes de Querétaro, Carlos Sánchez Ferruzca y Arturo Proal de la Isla”. Foto: Historia de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Kevyn Simon Delgado* 

En 1971, los estudiantes de la Universidad de Nuevo León sostuvieron una lucha muy importante demandando, principalmente, la democratización de su Universidad; mientras esta se estaba dando, Carlos Sánchez Ferruzca, entonces presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro –según la Dirección Federal de Seguridad–, recibió un telegrama de la Asamblea Universitaria de la UNL el 1 de junio, “en el que se le solicita el apoyo y la adhesión de los universitarios queretanos al movimiento estudiantil de la Universidad de Nuevo León”. Sin embargo, el dirigente estudiantil, al parecer, no contestó el mensaje. 9 días después, el 10 de junio, los estudiantes de la Ciudad de México que sí se solidarizaron con el movimiento neoleonés (el cual había sido resuelto el 9 de junio) fueron fuertemente reprimidos durante una marcha que salió del Casco de Santo Tomás del Instituto Politécnico Nacional, resultando, por lo menos, decenas de muertos y heridos; la represión fue encabezada por un grupo paramilitar llamado Los Halcones, por esto mismo, a tal fecha se le recuerda como El Halconazo o, también, por la celebración religiosa de jueves de corpus. Era la primera manifestación organizada por las y los estudiantes en la capital del país desde el 2 de octubre de 1968, en medio del discurso de “apertura democrática” de Luis Echeverría.

“Los halcones”, grupo paramilitar del Gobierno.

“Los halcones”, grupo paramilitar del Gobierno. Foto: Especial.

La brutal represión fue presentada en el Diario de Querétaro como un “zafarrancho estudiantil”, el cual dejó “cinco muertos y 19 heridos de bala”, provocado por “un grupo de ex policías llamados “Los Halcones” y que fue el más severo contra los estudiantes o seudo estudiantes y provocadores que estaban incrustados”. El ataque del grupo paramilitar no sólo se dirigió hacia la manifestación, sino también contra los reporteros y fotógrafos presentes, resultando decenas de ellos golpeados, lo que justificó que los medios de comunicación, a diferencia de lo sucedido el 2 de octubre de 1968, por ejemplo, sí demandaran el esclarecimiento de los hechos y castigo a los agresores. Sin embargo, se especula que dicha crítica al gobierno respondía a otros intereses, ya que importantes grupos de empresarios y de derecha, rechazaban la postura “tercermundista” de Echeverría, dándose, poco después, un claro rompimiento entre el Ejecutivo y dichos grupos, como el de Monterrey, encabezado por Eugenio Garza Sada. En contra parte, el gobierno del PRI, el cual en un principio negó la existencia del grupo, finalmente, “consternado” e “indignado” por lo sucedido, ordenó realizar una investigación exhaustiva al respecto (la que, por cierto, jamás esclareció nada).

Precisamente en esos días, la FEUQ y Sánchez Ferruzca, se encontraban en un proceso de unión con otras federaciones universitarias, como las de San Luis Potosí, Estado de México, Zacatecas, Morelos y Michoacán, quienes pretendían formar la Confederación de Estudiantes del Centro de la República en una reunión en Querétaro el día 12 de junio, la cual se llevó a cabo en un lugar privado para evitar que elementos de universidades no invitadas a la reunión asistieran, ya que “temióse [sic] en Querétaro, que hubiese, con motivo de la reunión, disturbios, violencia, cuando menos concurso de estudiantes calificados de alborotadores.”

Tras el Halconazo, la reunión que en un principio contaba con el apoyo del Rector, Lic. Agapito Pozo Balbás, y del gobierno del estado encabezado por Juventino Castro Sánchez, tomó una relevancia inusitada, pues se vislumbró como un intento de respuesta de algunas organizaciones estudiantiles por lo acaecido en el Distrito Federal, perdiendo los apoyos y ganando la atención de la Secretaría de Gobernación.

Dicho organismo universitario pretendía avocarse “a los problemas estudiantiles con las autoridades del gobierno federal”, sin embargo, hasta donde sabemos, nunca cuajó. Posteriormente, según la DFS, Sánchez Ferruzca se acercaría mucho más a la política gubernamental, ya que “dicha persona se logró saber que sus ideas son afines a la política actual del Gobierno”, incluso, a nombre de la FEUQ, se entrevistó con Echeverría Álvarez con la intención de “felicitarlo a nombre de todos los estudiantes de Querétaro, por la actitud que ha tomado con relación a los problemas estudiantiles, acaecidos en el mes pasado”, además de agradecerle el apoyo económico prestado a la UAQ. Posteriormente fue diputado local en un par de ocasiones por el partido en el gobierno.

Ahora queda claro que la “apertura democrática” para junio de 1971 era más discurso que realidad, los cuerpos de seguridad habían incrementado su poder, a tal grado que sus informantes estaban infiltrados en posiciones donde la información era de primera mano. Un ejemplo de esto es cuando se venía la reelección del Rector ese mismo año y un informante de la DGIPS se entrevistó con un sobrino del Lic. Agapito Pozo Balbás quien le aseguró que su tío estaba muy confiado para conseguir su reelección. Sorprendido de que esto no sucediera, el informante se entrevistó con el nuevo Rector, José Guadalupe Ramírez Álvarez, quien le aseguró que “los estudiantes se encuentran muy felices por mi designación” al tiempo que lo describió como alguien de “filiación de extrema derecha y una persona afeminada con instintos contrarios a sus hechos”.

La represión durante la llamada “guerra sucia” se desplegó en todo el país contra la rebeldía de miles de estudiantes que vieron en el gobierno a un régimen cerrado al diálogo y al cambio. El 10 de junio, a pesar de la cobertura mediática que se le dio, no se enraizó en la memoria nacional como sí ocurrió con el 2 de octubre, sin embargo, muchos reconocen que fue esta fecha la gota que derramó el vaso para la creación de decenas de guerrillas urbanas en el país.

*Historiador de la UAQ.

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