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Querétaro, con riesgo permanente de padecer inundaciones

434 | 1 junio 2016 | Recursos Naturales | 896 vistas | comentarios
Inundación en Querétaro.

Tras la lluvia del 28 de mayo en San Juan del Río. Fotos: Municipio de San Juan del Río.

César Chávez Nava*

Ante una lluvia intensa o torrencial que supere la capacidad de captación de la infraestructura hidráulica que fue construida con el objetivo de conducir de manera ordenada los escurrimientos superficiales o el exceso de lluvia, cualquier lugar estará en riesgo de sufrir inundaciones, daños en sus bienes y en el peor de los escenarios, pérdidas de vidas humanas.

Tras la lluvia del 28 de mayo en San Juan del Río.

Según cifras oficiales, la lluvia del sábado 28 de mayo en San Juan del Río dejó afectaciones en al menos 360 viviendas.

Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), se entiende como inundación el “aumento del agua por arriba del nivel normal del cauce” y cómo “nivel normal” la altura de la superficie del agua que no causa daños, de lo dicho se concluye que una inundación en términos simples es una tormenta que por sus condiciones propias, tales como intensidad, duración, humedad antecedente, fallas en la infraestructura hidráulica u obstrucción del libre drenaje natural, insuficientes obras de drenaje y captación en las partes altas de las cuencas, deforestación y erosión de suelos entre otros factores, estimula un incremento en el nivel de la superficie libre del agua en los cauces provocando que el agua penetre en sitios donde usualmente no lo hace, trayendo consigo, múltiples perjuicios a las personas y a los lugares que estas habitan, es decir, daños a la agricultura, industria, bienes muebles e inmuebles, carreteras, enfermedades de la piel, etcétera.

Un concepto básico que considero es importante conocer para entender la participación que tiene la cantidad de lluvia que se precipita en el riesgo de inundaciones es la intensidad y su forma de distribución (regular o irregular en el tiempo y espacio), normalmente se mide en milímetros por metro cuadrado. Ejemplo, si se presenta una lluvia con una intensidad de 30 mm por hora, significa que se precipitaron 30 litros de agua por metro cuadrado, para obtener el volumen total sólo habrá que multiplicar los m de agua por la superficie del lugar donde se registró la lluvia y se obtiene el volumen total precipitado en metros cúbicos (m³); con base en los registros de lluvia oficiales, he observado que lluvias superiores a 30 mm elevan el riesgo de inundación.

El pasado evento que tuvo lugar en la cabecera municipal de San Juan del Río fue de 47 mm y el que sucedió hace días en la Ciudad de Querétaro fue aproximadamente de 25 mm, por ésta razón considero que las alertas deben emitirse con base en la intensidad esperada y no en el tiempo, en virtud de que no es lo mismo que lluevan 30 mm en una hora, que en 24. En el último caso el suelo no se satura rápidamente, existe mayor infiltración y percolación, los tiempos de concentración en la cuenca se mantienen prácticamente, se reduce el riesgo de avenidas extraordinarias, mayor intercepción de lluvia, etcétera.

Otro factor del que se habla mucho, pero poco se explica, es la intensidad de la lluvia, regularmente se dice que fue normal, pero, ¿qué significa normal?, existen muchas clasificaciones, en lo particular me inclino más por la siguiente:

  • Lluvia débil: menos de 2 mm/h
  • Lluvia moderada: 2-15 mm/h
  • Lluvia fuerte: 15-30 mm/h
  • Lluvia muy fuerte: 30-60 mm/h
  • Lluvia torrencial: Mayor de 60 mm/h

No olvidemos que las inundaciones que han ocurrido y causado graves daños en el estado, tuvieron registros de hasta 110 mm, actualmente, lluvias de 30 mm provocan los mal llamados “encharcamientos”.

¿Qué hacer para reducir el riesgo?, como ya se dijo, ante una lluvia muy fuerte y torrencial, el riesgo siempre existirá, las medidas que se implementen deben ser integrales, si bien es cierto la construcción de más obras de drenaje y de mantenimiento son importantes, no eliminan por sí solas el riesgo, estas deben ser acompañadas de obras de captación y regulación como pueden ser presas y bordos; además de información oportuna a la población a fin de que esté preparada y colabore en el mantenimiento no arrojando basura u objetos que obstruyan el libre flujo; reforestación de las partes altas de la cuenca; elaboración de mapas de vulnerabilidad y riesgo; aumento de áreas verdes dentro de la ciudad para interceptar la lluvia, restaurando suelos degradados; encauzamiento y rectificación, liberando y evitando la invasión de zonas federales de cauces que modifican el patrón del drenaje natural; ordenando el crecimiento urbano y muchas otras, sin duda un gran reto para gobernados y gobernantes.

Finalizo mi colaboración con un dicho de mis profesores:

“Tres cosas tiene el agua: es impredecible, siempre reconoce su cauce y muestra los errores humanos”.

Correo electrónico: cesar.chavez66@gmail.com

Twitter: @sumandovocesqro

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