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A 48 años del inicio del movimiento estudiantil de 1968

440 | 11 julio 2016 | Archivo y Memoria | 401 vistas | comentarios
Matanza de Tlatelolco

Marcha del 26 de julio de 1968. Fotos: Especial.

Kevyn Simon Delgado*

Los movimientos estudiantiles de la década de los sesenta tuvieron su año más ardiente en 1968, dándose protestas en más de sesenta países alrededor del mundo, incluyendo México, donde hubo uno de los más importantes. El 68 fue un acontecimiento social, cultural y político que vino a sacudir las sociedades de países aparentemente muy estables como Francia, Alemania Federal u Occidental, Estados Unidos y Checoslovaquia, este último del lado socialista. En nuestro país, generalmente, sólo se recuerda el movimiento estudiantil de la Ciudad de México, donde, ciertamente, las marchas, las críticas al gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz y los enfrentamientos contra la policía y el ejército fueron más numerosos y vigorosos.

Sin embargo, hubo movilizaciones estudiantiles en muchos estados de la República Mexicana, a veces con otras propuestas y demandas particulares de la región, pero en su mayoría se dieron como una muestra de solidaridad con los estudiantes del Distrito Federal, epicentro del movimiento, quienes, de forma muy original, dieron pasos más decididos en la lucha. Pero no olvidemos que movimientos estudiantiles y sociales anteriores nutrieron y dieron forma a lo que sucedería en la capital, donde se centralizaban, en buena medida, los estudios profesionales a los cuales asistían estudiantes de todo el país, muchos de ellos con estas experiencias previas.

2 de octubre

Bazucazo contra la preparatoria.

En Querétaro (entidad que llegaba a 420 mil habitantes, de los cuales 160 mil habitaban en el municipio de Querétaro y 105 mil en la ciudad) no fue la excepción, el conflicto desatado por la titularidad del Patio Barroco es el ejemplo del ambiente de intolerancia hacia todo lo que mínimamente pudiera relacionarse con el comunismo, y el movimiento del 68 provocó el despertar de jóvenes radicados en la entidad, quienes decidieron mostrar su adhesión a las demandas del pliego petitorio redactado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), órgano de representación de los estudiantes de las escuelas en paro.

La primera noticia sobre lo que en cuestión de unos días se convertiría en el movimiento estudiantil más importante en la historia contemporánea de México, llegó a Querétaro, o al menos en la prensa, por medio del Diario de Querétaro, en ese entonces dirigido por los licenciados Ignacio Lomelí Jáuregui y Rogelio Garfias Ruíz, el 24 de julio de 1968, al día siguiente de la “vandálica pelea de 2 mil estudiantes preparatorianos en la Ciudad de México” en donde intervino el cuerpo de granaderos, “quien disparó granadas de gases lacrimógenos para dispersar a los rijosos”, informando sin prejuicios –los cuales al poco tiempo adoptarían igual que la aplastante mayoría de los medios de comunicación– contra los estudiantes, incluso señalando la contradicción de la declaración del “jefe máximo” de la Policía, el general Luis Cueto Ramírez, quien dijo que “el cuerpo de vigilancia sólo había intervenido para calmar los ánimos y que no golpeó a nadie ni lanzó gases lacrimógenos”.

La imparcialidad les duró 3 días. Tras los enfrentamientos del 26 de julio donde se juntaron una marcha de estudiantes, sobre todo del IPN, quienes se manifestaron por el accionar de la Policía en la riña dos días antes, y otra marcha en apoyo a la Revolución Cubana, organizada por grupos de izquierda, sobre todo de la Juventud Comunista de México (órgano juvenil del Partido Comunista Mexicano), los cuales se prolongaron durante varios días más en el centro histórico de la capital, el periódico queretano se alineó con el discurso oficial, donde ya se pueden observar los visos de la supuesta conjura comunista internacional, al darle énfasis a que varios de los detenidos eran “extranjeros”, “agitadores profesionales” e que incluso ni eran estudiantes, lo que sí aseguran es que todos eran de “filiación izquierdista”.

Matanza de Tlatelolco

Puerta de la preparatoria tras el bazucazo.

Sin embargo, esta información era suministrada por fuentes que el periódico nunca daba a conocer, lo que además de una falta de profesionalismo, sólo hace suponer que era el propio gobierno quien les proporcionaba las noticias que debían publicar. Inmediatamente, la campaña de ataques contra el Partido Comunista Mexicano y contra los líderes estudiantiles “revoltosos”, “vandálicos” “alborotadores” y “terroristas”, se desató, concentrándose únicamente en los secuestros de los camiones por parte de los estudiantes pero nunca en el nivel de represión por parte de los granaderos, ejemplos claros de estas posturas son el “allanamiento” y saqueo a las oficinas del PCM, así como la omisión de uno de los hechos más simbólicos del movimiento estudiantil, como lo fue el bazucazo por parte del Ejército contra la puerta de la Preparatoria Vocacional No.1 en la madrugada del 30 de julio.

Sólo Rogelio Garfias Ruiz, otrora miembro del Comité de Huelga que consiguió la Autonomía de la Universidad de Querétaro en 1958, apuntó en su columna “Bitácora” del Diario de Querétaro: “Sacudió nuestra conciencia de universitarios despertando sentimientos de ira, el insólito espectáculo reproducido gráfica y dolorosamente en la prensa nacional, de una puerta, el pórtico de un recinto universitario despedazado por un disparo de bazuca….una casa, el hogar de la cultura, tuvo que ser tomado a tiros por el ejército….porque dejó de ser templo de la ciencia, baluarte de la cultura, para convertirse en pobre cuartel de jóvenes listos a la reyerta callejera….Siempre hemos estado y permaneceremos junto a los jóvenes de México….pero esta vez no….ahora se lanzaron en un movimiento absurdo y bárbaro….en algo sin sentido, sin razón….no pretendían como en las grandes luchas modificar un orden social o señalar algún nuevo camino, no….simplemente encontraron la ruta del presidio”.

Si bien en esta opinión se menciona el bazucazo, es para denostar la actitud de los estudiantes en la que prácticamente se les acusa de ocasionar esta respuesta por parte del Ejército.

Posturas muy similares se reproducirían a lo largo de los próximos meses, pasando desde la toma de CU y el Casco de Santo Tomás por el Ejército y, por supuesto, la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco.

*Historiador de la UAQ.

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