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Autoritarismo político con estabilidad regional: El dilema turco

441 | 19 julio 2016 | Global-Local: Mirador Internacional | 94 vistas | comentarios
Turquía Europa

Actos de apoyo al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Foto: Especial.

Marisol Reyes Soto*

Cuando la comunidad internacional se enteró que un grupo de militares intentó un golpe de Estado contra el gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el pasado 15 de julio, seguramente muchos líderes occidentales experimentaron un colapso nervioso. La razón es evidente, Turquía es hoy por hoy el aliado más importante de Europa y los Estados Unidos para mantener la seguridad militar y geopolítica en la convulsionada región de Medio Oriente.

Turquía es un país poderoso que ha gozado de una influencia regional indiscutible. En el pasado fue uno de los imperios más extensos de Asia occidental, abarcando incluso la zona de los Balcanes y hasta el norte de África. En la actualidad es la décima potencia militar más importante del mundo y dentro del grupo de países del Tratado del Atlántico Norte es el segundo con mayor cantidad de personal y equipo, después de los Estados Unidos.

Un país tan fuerte, sin embargo, enfrenta complejos retos y problemas que de alguna forma explican el origen de su actual inestabilidad política.

En primer lugar, al igual que muchas potencias intermedias, Turquía experimentó un crecimiento económico rápido que se desplomó con los estragos de la crisis financiera del 2008. La salida masiva de capitales de inversión y la caída de los precios de sus materias primas han afectado el empleo y el consumo de la población.

En segundo lugar, el modelo político-social implementado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo, encabezado por Erdogan, ha mostrado síntomas de agotamiento después de poco más de 12 años en el poder. Aunque en su primera etapa como primer ministro presentó un perfil modernizador al adoptar un islamismo moderado y disminuir las interferencias del Ejército en la política; en el otoño del 2015, la semilla de la democratización turca se pudrió. La necesidad de mantener la lucha contra los kurdos separatistas del sureste del país, obligó al gobierno a expandir el poder del Ejército y apoyar acciones de violencia y represión en los operativos militares. La misma mano dura se ha dejado sentir en las protestas sociales en la capital Estambul, en tanto que los medios de comunicación críticos del régimen han sido censurados y en algunos casos eliminados.

En la actualidad, Turquía es un país profundamente dividido entre los sectores conservadores islamistas y los liberales seculares. Con la erupción de la guerra en Siria, el antagonismo se ha acentuado con el respaldo que Erdogan ha otorgado a la oposición islamista, que se enfrenta al presidente Bashar al Assad. Por si esto fuera poco, los violentos yihadistas del Estado islámico también se han declarado enemigos del gobierno Turco, ya que Erdogan ha bloqueado su comercio de petróleo y ha apoyado rutas de acceso para las fuerzas armadas europeas en Siria. El Estado islámico ha respondido desplegando sangrientos ataques terroristas en varias ciudades turcas.

La política exterior del presidente Erdogan no es discreta, basta recordar el reciente enfrentamiento con Vladimir Putin ante el derribamiento de un avión de combates ruso, y en la crisis actual, se tensionó la relación diplomática con el gobierno norteamericano, debido a la afirmación de que el golpe militar fue preparado desde Estados Unidos por el clérigo musulmán Fethullah Gulen, asilado en ese país.

Ante todo, el fracaso del golpe militar contra Erdogan refleja que el estilo de gobierno basado en la figura del “hombre fuerte” sigue siendo efectivo. El apoyo que recibió el mandatario de los sectores sociales islamistas, aunado a la falta de un amplio respaldo de todas las fuerzas armadas al golpe militar, permitieron que mantuviera el poder dentro de su país. En el exterior, los europeos y los norteamericanos con gran alivio también respaldaran a su aliado incómodo porque, a final de cuentas, Erdogan también es su “hombre fuerte”.

*Académica especializada en temas internacionales.

Correo electrónico: mreyess@itesm.mx

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