Banner Jurídico.
Banner Sorriso

Para escribir en Libertad

440 | 11 julio 2016 | Una Temporada en el Infierno | 131 vistas | comentarios
Juan Villoro.

Juan Villoro. Fotos: Especial.

Ramón Martínez de Velasco

Del periodista Juan Villoro no he leído ni un libro. Sí su columna semanal.

Este cronista cuenta una anécdota con la que me identifico: “Cuando Jorge Ibargüengoitia llegó al Excélsior de Julio Scherer, éste, con la capacidad que tenía de fraguar destinos periodísticos, le dijo: ‘te he invitado aquí porque no eres un articulista político, ni económico, ni un ensayista literario’.

“Entonces, ¿qué soy?, le preguntó Ibargüengoitia. ‘Eres la persona que en las páginas editoriales del periódico va a hacer lo que se le dé la gana’, le respondió Scherer”.

Jorge Ibargüengoitia.

Jorge Ibargüengoitia.

Y efectivamente, Ibargüengoitia no sólo escribió lo que se le dio la gana, sino que eligió un sendero olvidado por los periódicos: narrar la vida diaria y las microhistorias que, para la prensa, no son noticia, a pesar de que “no hay nada más político que la vida cotidiana” (Juan Villoro).

Hace diez años, cuando salió a la luz el primer número de Libertad de Palabra, me invitaron a reflexionar sobre el periodismo que se practica en los medios impresos y electrónicos.

Entonces, como ahora, tenía la convicción de que no vivimos una Era Mediática, sino en la Edad Media.

Que en los diarios y noticiarios queretanos opinan de todo y no saben de nada.

Que los gobiernos estatal y municipales tienen controlada la agenda informativa.

Que se publica lo que ellos quieren, cuando ellos quieren.

Que el dizque ‘gremio periodístico’ está lleno de hipócritas, mercenarios y vividores.

A pesar de cargar con aquella convicción, el pobre idiota de Ramón Martínez de Velasco se preguntaba: ¿qué debemos hacer para cambiar nuestra realidad informativa?

La respuesta me llegó tarde, pero llegó.

Muy fácil: mandar al carajo nuestra realidad informativa.

Mandar al carajo a los diarios y a los noticiarios queretanos.

Mandar al carajo al dizque ‘gremio periodístico’ queretano.

Con esa nueva y refrescante convicción, pude sacudirme la pedante creencia de ser editorialista, articulista o ensayista.

También me quité de encima la estúpida y enfermiza idea de ser famoso y admirado por propios y extraños.

Ya con menos caca en el cerebro, decidí ejercer mi libertad de palabra y escribir sobre lo que se me diera la gana.

A la manera de Ibargüengoitia.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comentar

Agrega tu comentario debajo o deja un trackback desde tu sitio web.

 Suscríbete a los comentario para recibirlos en tu lector RSS.

Se pide que los comentarios se hagan con respeto, para evitar que sean editados.

* campos requeridos

Comentario

¿Quiéres recibir nuestras actualizaciones por e-mail?

Simplemente ingresa tu dirección de correo en la casilla siguiente, aparecerá una ventana confirmándote tu suscripción. A partir de ese momento recibirás un correo electrónico con las últimas noticias.

Ingresa tu e-mail:

Actualizaciones entregadas por FeedBurner