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La borrachera de la FEUQ y la Policía en la UAQ

454 | 20 octubre 2016 | Archivo y Memoria | 776 vistas | comentarios
Marcha encabezada por el rector, Rabell Fernández.

Marcha de protesta encabezada por el rector, Rabell Fernández, por lo sucedido contra Pérez Guzmán. Octubre de 1977. Foto: Archivo Histórico/Diario Noticias.

Kevyn Simon Delgado*

Durante la década de los setenta, según protagonistas y contemporáneos, la Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro (FEUQ) estaba, en cierta medida, al servicio de los intereses de la Rectoría y del Gobierno del estado, dejando muy de lado las causas estudiantiles. Tal cercanía llevó a que varios de los miembros de la FEUQ se implicaran en hechos de corrupción y participaran en actos violentos. Paralelamente, la Policía, cada vez más hostil, constantemente ingresaba a las instalaciones de la UAQ y “reprimía” a las y los estudiantes.

Iban Moctezuma Pérez Guzmán.

Iban Moctezuma Pérez Guzmán, presidente de la FEUQ. octubre de 1977. Foto: Archivo Histórico/Diario Noticias.

En ese tenor, un hecho muy recordado fue el acaecido con el presidente de la FEUQ de 1977-1978, el estudiante de Derecho, Iban Moctezuma Pérez Guzmán, quien fue herido a un costado del Centro Universitario por el agente No. 6 de la Policía Judicial del Estado, Jorge Escobar, realizándose varias manifestaciones estudiantiles para repudiar el hecho y exigir justicia. Según el Jefe de la Policía, Luis Guerrero Ugalde, Pérez Guzmán recibió el disparo a las 3:20 de la mañana del día 8 de octubre de 1977, cuando, tras ingerir bebidas embriagantes, se dirigió en un automóvil con otros dos tripulantes (de quien nunca se da sus nombres) a cargar gasolina, negándose a pagarla, por lo que fue solicitada la intervención de la Policía. Tras un enfrentamiento a golpes, el líder estudiantil se dio a la fuga, dejando a los otros dos tripulantes, por lo que fue perseguido por otro par de patrullas las cuales le dieron alcance junta a C.U., donde, tras un altercado verbal, se dio el disparo que penetró el cuello del líder de la FEUQ, saliendo la bala por la espalda. Esa misma mañana un grupo de 50 estudiantes se presentaron con Fernando Ortiz Arana, secretario General de Gobierno, a quien le exigieron interviniera para castigar las actuaciones de los policías. Paralelamente, según la DFS, “diversos grupos de alumnos” estuvieron haciendo pintas por todo el centro y en autobuses urbanos con consignas como “Fuera la represión policiaca”, “Fuera Zepeda”, “Mueran los asesinos Zepeda y Guerrero”.

Incautaron dos patrullas y las incendiaron en la explanada de Rectoría.

“Un estudiante fue baleado por no haber querido pagar 10 pesos de gasolina; las cosas se tensaron y el asunto tuvo un desenlace en el que se incautaron dos patrullas y se incendiaron en la explanada de Rectoría”. Foto: Aniversario 50.

En los siguientes días las manifestaciones se incrementaron exigiendo el cese de los policías involucrados, realizándose pintas, marchas (en la noche del 10 hubo una de 3 mil estudiantes de la UAQ al jardín Obregón o Zenea), reuniones con Fernando Ortiz Arana, mítines en el centro y frente a Rectoría, paros en las aulas y paro total de labores desde la noche del 10 de octubre, interrupción del tránsito vehicular en el primer cuadro de la ciudad y hasta quemaron una camioneta de la Dirección de Seguridad Pública del Estado que los estudiantes tenían retenida desde la mañana del 8. Finalmente, casi a la media noche del 11 de octubre, Ernesto Zepeda Vázquez y Luis Guerrero Ugalde, presentaron sus respectivas renuncias irrevocables. Zepeda Vázquez, además, también renunció a la cátedra de Derecho Civil que había impartido durante 20 años en la Escuela de Derecho. El día 13 los estudiantes volverían a clases. Mientras tanto, ya dado de alta Pérez Guzmán en el hospital, el presidente de la sociedad de alumnos de Derecho, Juan Antonio de León Torres, prácticamente se hizo cargo de la FEUQ, para la cual sería electo presidente de 1978 a 1979. Sobre este último estudiante, reportaría la DGIPS, poco antes de ser electo, fue detenido con su grupo cercano por portación de varias navajas, chacos, pistolas y hasta un rifle “marcha Winchester”, con quienes participaría en varias trifulcas contra estudiantes rivales igualmente armados.

Dicho evento permanece en la memoria de aquellas personas que lo vivieron como una “lucha” importante contra la Policía, la que responde más por el contexto de los años y no, evidentemente, porque en efecto Pérez Guzmán hubiera sido necesariamente “reprimido” en esas condiciones, aunque, claro está, tampoco ha quedado del todo claro cómo se dio el disparo que casi le costó la vida.

El expresidente de la FEUQ, ahora funcionario con el PRI, hasta donde sabemos, no ha ahondado al respecto.

*Historiador de la UAQ.

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