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Capítulos feministas en Querétaro

456 | 2 noviembre 2016 | Archivo y Memoria | 179 vistas | comentarios
protesta de mujeres queretaro

Protesta de mujeres en Querétaro, a finales de 1994. Fotos: Archivo Histórico/El Nuevo Amanecer de Querétaro.

Kevyn Simon Delgado*

La llamada “segunda ola” del feminismo resurge públicamente en México en la década de 1970, integrada por mujeres identificadas, principalmente, con las posturas de la izquierda socialista. Marta Lamas, antropóloga y activista feminista, aclara: “el feminismo mexicano no es unidimensional y la diversidad de organizaciones, corrientes y orientaciones en su seno impide pensar que haya un solo proceso”. En Querétaro, podemos ubicar a esta etapa del movimiento hasta finales de la década de los ochenta y, de manera más visibles, hasta principios de los noventa. Durante esos primeros años se organizó en Querétaro la Primera Reunión Nacional convocada por la campaña feminista de Ganando Espacios, el 31 de julio de 1993, con el objetivo de hacer valer el artículo 4 de la Constitución en materia de igualdad y “colocar la legislación nacional a la altura de las necesidades mundiales en materia de género”, señalando la responsabilidad del gobierno ante esto; siendo éste, muy probablemente, el primer capítulo de la “segunda ola” del feminismo en Querétaro, ya vista como movimiento.

queretaro mujeres

“Luto en el Teatro de la República”.

En un momento del encuentro, las participantes “colocaron un moño negro en las puertas principales del Teatro de la República en señal de protesta y de duelo porque la Constitución de 1917 y sus sucesivas reformas no garantizan en realidad la igualdad entre mujeres y hombres”. Después del duelo simbólico, marcharon por el centro, coreando consignas como “¡Si la mujer no está, la democracia no va!”, “¡Feminismo hacia adelante, machismo hacia atrás!” y “¡Si Josefa viviera, con nosotras estuviera!” Terminando con un breve plantón frente al monumento a la Corregidora.

Entre las propuestas que surgieron estuvo el de convocar el Tercer Congreso Nacional Feminista y redactar el Plan de Igualdad para las mujeres mexicanas, el cual se llevaría a cabo en febrero de 1994. Se propuso que la mitad de los puestos electorales fueran para las mujeres, ya que resultaba “sexista” y una “discriminación política” el que, entonces, el 56% del Padrón Electoral fueran mujeres, pero que los espacios de elección directa e indirecta fueran ocupados de manera apabullante por los hombres, tanto a nivel nacional como en lo estatal. En Querétaro, según sus estudios de 1993, sólo 6.2% de los cargos de mando correspondían a mujeres, de las cuales sólo había 2 diputadas en el Congreso local, compuesto por 21 diputaciones. La misma falta de espacios se podían observar en las direcciones de partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales. Debido a esto, apuntó la coordinadora estatal de la campaña, Shara Martínez Vara, “en vísperas del nuevo milenio, las mujeres nos proponemos participar y construir nuevas relaciones en el quehacer público para construir una sociedad realmente humana, con una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, por el bien de la democracia y de nuestro país”. A pesar de las constantes movilizaciones del movimiento feminista en México, la demanda de incrementar la representación electoral de las mujeres no permeó en los partidos políticos. Entre los comicios de 1988, 1991 y 1994, el número de mujeres candidatas y electas disminuyó. Tendrían que esperar 22 años para que dicha propuesta fuera implementada por el gobierno federal.

Como se había propuesto, se llevó a cabo el III Congreso Nacional Feminista entre el 15 y 17 de febrero en el Museo de la Ciudad de México, al que acudieron cerca de 300 mujeres provenientes de diferentes puntos del país. El encuentro se propuso elaborar un plan a mediano plazo que abriera la participación política de las mujeres a nivel nacional, en donde se encontraban subrepresentadas. Marta Lamas, Marcela Lagarde y Carlos Monsiváis, participaron en unas de las 16 mesas del congreso, el cual, hizo un llamado a la paz y a la solidaridad con las mujeres indígenas de Chiapas, estado donde, desde el 1 de enero de 1994 se vivía una situación muy tensa tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y la respuesta del Ejército mexicano. La relación entre el movimiento feminista y el EZLN dio sus primeros pasos. Hoy, 2016, el EZLN anunció la posibilidad de postular a una mujer indígena como candidata a la presidencia para el 2018. Hoy, 2016, el feminismo en México y en Querétaro goza de buena salud, las movilizaciones han sido numerosas, igual que los foros y talleres. Miedos, tabúes y prejuicios han sido derribados poco a poco, sin embargo, señalan correctamente, aún falta mucho por hacer para terminar con la desigualdad y la violencia de género.

*Historiador de la UAQ.

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