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¡Esto se está cayendo a pedazos!

463 | 10 enero 2017 | Desde Nuestra América | 71 vistas | comentarios
queretaro gasolinazo

El litro de gasolina magna aumentó a $16.02 en la ciudad de Querétaro. Foto: Comisión Reguladora de Energía.

Oscar Wingartz Plata*

Estimados lectores, pues, nada que nos despertamos el primero de enero con una noticia anunciada, el primer MEGA GASOLINAZO del año, un aumento impresionante y desproporcionado del 20% en los combustibles, esto por su propia lógica traerá una serie de perjuicios y desequilibrios en la economía de las familias mexicanas. Por más que insistan “las autoridades federales”, que no va a tener tal efecto, es exactamente lo contrario, sí va a afectar de manera sustancial los bolsillos de los contribuyentes, y en general, de toda la población. No hay que ser brujo, ni mago, ni experto en finanzas, para saber que va a tener un efecto inflacionario, esto es evidente por la llamada “cadena productiva”. Es decir, un aumento de los combustibles en esas proporciones, no puede dejar sin efecto al conjunto de la economía nacional. Eso es pretender “tapar el sol con un dedo”.

El asunto a resaltar a estas alturas del sexenio es, ¿por qué se vino este aumento tan desmesurado en el precio de los combustibles? Razones hay muchas, sólo queremos mencionar algunas para tener una idea más clara de lo que está sucediendo en nuestro país. Una de ellas, que tiene un peso definitivo es lo que comenta el maestro Ackerman en el epígrafe que se ha propuesto para esta entrega: el desmantelamiento y la privatización de nuestra fuente fundamental de ingresos: PEMEX. No es de ninguna forma un misterio el hecho que desde hace por lo menos 17 años de manera sistemática, reitero, sistemática se ha venido “transitando en esa ruta”, desmantelar nuestra industria petrolera. Sólo es cuestión de revisar los datos históricos para corroborar esta afirmación.

El aumento al precio de la gasolina es el resultado directo de la reforma energética impulsada por el Pacto por México, conformado por PRI, PAN y PRD. La privatización y el desmantelamiento de PEMEX obligaron al gobierno a comprar cada vez más gasolina del extranjero, así como a elevar los impuestos a los consumidores para compensar por la sangría de recursos hacia las empresas petroleras privadas.

John M. Ackerman.

Con el gobierno de Miguel de la Madrid empezamos a vivir esta pesadilla llamada “Economía de Mercado”, mejor conocida como Modelo Económico Neoliberal, es decir, la total y absoluta liberación de la economía en manos privadas, donde el Estado se fue replegando hasta desmantelarse todo, empresas, servicios, activos y patrimonio estatal. Todo, absolutamente todo fue subastado, malbaratado, entregado a los amigos y conocidos. Consecuencia última, una desestabilización abrupta y salvaje de la economía, el afectado directo de esta política: la población en su conjunto.

Si ustedes recuerdan “la prédica” del momento era “la modernización del país”, entrar por “la puerta grande en el camino de la riqueza”, “competir en las grandes ligas”, todo esto fue en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, ¿el saldo?: devaluación, inflación y carestía sin precedentes en nuestro país. Un saqueo inmisericorde de las arcas públicas, pero eso sí, muy modernos. Como se dice coloquialmente: “De’ai pal rancho”. Estamos hablando del pleno periodo neoliberal,  muchos de los grandes capitales florecieron al amparo de las finanzas públicas. “Se había llegado en su primera fase al paraíso deseado”. Después, sólo fue cuestión de continuar con el modelo preestablecido.

Los sexenios subsecuentes siguieron en la misma tónica, Zedillo, Fox, Calderón, Peña con la misma lógica, pero, con mayor intensidad. La fuente fundamental de ingresos, los hidrocarburos se convirtió en el botín más preciado, más codiciado por propios y extraños. Ahora la predicación cambió por la multicitada “competitividad”, palabra mágica que nos abriría una vez más, el paraíso anhelado. Pero, en este andar en búsqueda de ese paraíso, se presentó un pequeño problema, la dinámica internacional cambió su eje de reproducción, ahora se tenía que intensificar el saqueo y la depredación, porque el patrón de acumulación estaba cayendo ostensiblemente, eso simplemente era impensable, la estrategia a seguir fue impulsar lo que actualmente se nombra pomposamente como: “Las Reformas Estructurales”, no son otra cosa, que la profundización de la pobreza y la concentración de la riqueza a gran escala.

gasolina

En México sólo existen 6 refinerías. Foto: Pemex.

Para el caso mexicano ha tenido un costo altísimo, porque literalmente está arrasando con todo, la economía, los recursos naturales, la educación, el trabajo, las comunicaciones, y todo lo que se le ponga al paso. Sólo es cuestión de ir viendo todas y cada una de estas reformas. De manera insistente, machacona, obsesiva nos dicen que no hay de otra, “seguir con el modelito hasta el final.”  Estas son algunas de las notas fundamentales y los antecedentes de esta política economía que ha puesto en jaque a la población en su conjunto.

El asunto a destacar, México es un país con enormes recursos naturales, entre otros, sus reservas petroleras, lo contradictorio es que siendo un país petrolero, ¡tengamos unas de las gasolinas más caras del mundo! No tiene ninguna lógica, ningún sentido. Tenemos de sobra, y nos sale como si no tuviéramos petróleo. ¡Para Kafka! No podemos ni debemos aceptar las imposiciones que el actual gobierno nos está planteando. Incluso el mensaje emitido por Peña a propósito de año nuevo, dice cosas que literalmente son inaceptables, absurdas, incoherentes.

En este sentido, y para cerrar el cuadro, “las explicaciones” que nos ofrecen los funcionarios federales son de un desparpajo y simpleza, que sólo escucharlos da pavor. Piensan que somos débiles mentales, que tenemos déficit de atención, que somos una población autista. Nos tratan como si de verdad, no supiéramos absolutamente nada, y que “sólo su palabra es ley”. Su argumento predilecto es, “la coyuntura internacional” los ha llevado a tomar esas decisiones, es decir, nuestro país no tiene ningún margen de soberanía ni autodeterminación, estamos a merced de todo lo que venga y quien venga, ¿para qué? para llevarse lo que desee, al fin que todo se justifica “por la coyuntura mundial”. Simplemente, no podemos aceptar “esas explicaciones”, y menos, aceptar un aumento de los combustibles en esas proporciones.

Debemos reflexionar seria, profunda y críticamente lo que está sucediendo en nuestro país y actuar en consecuencia. El aumento de los combustibles muestra la incapacidad, incompetencia y la perversidad este gobierno que se dice muy competitivo. ¡Soberanía energética ya! ¡Necesitamos un gobierno solvente y probo!

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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