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Todo es un asco. No te pierdes de nada

474 | 28 marzo 2017 | Opinión | Una Temporada en el Infierno | 131 vistas | 2 comentarios

Ramón Martínez de Velasco

arturo cruz barcenas gaceta unam

Arturo Cruz Bárcenas. Foto: Especial.

“El día… la noche. Todo llega pero también se va. Toda sangre llega a su lugar de reposo”: Chilam Balam.

Editores, columnistas, periodistas y reporteros de la ‘vieja guardia’ que se me atravesaron en el camino, han finado.

La semana pasada le tocó su turno para pasar a descansar a Arturo Cruz Bárcenas, a quien le apodaban ‘el filos’ porque estudió filosofía.

Como todo hijo de nuestra generación, vivió en un ambiente que los estudiantes de periodismo de hoy nunca van a vivir, ni a sentir, ni a rozar.

El de los periodistas que iban por la vida “con su libreta y su pluma, para luego meterse a un café o a una cantina a discutir cosas de su trabajo, a platicar sobre sus limitaciones económicas –siempre presentes–, sobre los cambios sociales que debieran producirse, o de los libros que leían” (Manuel Blanco).

El de los periodistas que entregaban en la mesa de redacción trabajos impecables, notas que le apostaban a una gran precisión en el lenguaje escrito.

El de los periodistas que, ni por casualidad, nos prestaríamos para trabajar en esos desfiguros mal llamados ‘Oficinas de Comunicación Social’ gubernamentales, que ya debieran desaparecer a nivel estatal y municipal, porque no sirven de nada y porque les cuestan millones de pesos a los ciudadanos.

unam gaceta

Martes y jueves salía a la luz la Gaceta UNAM, porque ‘el filos’ sabía en dónde estábamos y qué escribíamos los reporteros. No había pretexto. No había salida.

Martes y jueves salía a la luz la Gaceta UNAM, sin computadoras, ni correos electrónicos, ni celulares, ni toda la tecnología hoy disponible (que de nada les sirve en las ‘Oficinas de Comunicación Social’ gubernamentales, porque sus recursos humanos son un ‘cero a la izquierda’).

La imagen que acompaña a esta columna no es la del Arturo Cruz gordito y bonachón que conocí.

Es la de un enfermo. Es la imagen de sus últimas jornadas en La Jornada, a la que deja en una crisis de identidad espantosa, reflejo de la que vive el periodismo de hoy.

Todo es un asco, ‘filos’. No vas a extrañar nada.

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2 comentarios

  1. Gracias por acordarse de mi papá.

  2. Nada que agradecer. Era mi amigo. Muchos años laborando juntos en Gaceta UNAM.

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